Ramón (a la izquierda) y dos amigos suyos durante el reto.

Ramón (a la izquierda) y dos amigos suyos durante el reto. Cedida a EEM

Málaga

Ramón, el malagueño que ha corrido 600 kilómetros en 14 días para luchar contra el cáncer: "Quería aportar algo"

El vecino de Teba salió de Ginebra y llegó hasta La Jonquera un día antes de lo previsto para recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer.

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El malagueño Ramón Cansino ha recorrido 600 kilómetros desde Ginebra (Suiza) hasta La Jonquera en 14 días con el objetivo de visibilizar y recaudar fondos contra el cáncer.

El deportista completó el equivalente a 14 maratones una jornada antes de lo previsto, impulsado por el apoyo logístico de un amigo y la compañía de su familia en el tramo final.

La iniciativa solidaria recauda dinero a través de una plataforma oficial de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), con una meta actualizada de 5.000 euros.

Seiscientos kilómetros, catorce maratones, la idea en la cabeza de que el esfuerzo de unos días no es nada comparado con el de quien pelea contra el cáncer y la intención de contribuir en la investigación de esta enfermedad que afecta a miles de personas al año.

Esa ha sido la iniciativa del malagueño Ramón Cansino que el pasado 14 de septiembre salió desde Ginebra (Suiza) con el objetivo de llegar corriendo a España y, concretamente, a La Jonquera en 14 días para recaudar fondos para destinarlos a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Y el reto salió mejor de lo esperado. El sábado 26 de septiembre, un día antes de lo previsto, cruzó su última meta acompañado de su familia que recorrieron el país entero para darle una sorpresa.

El amor por el deporte de Ramón no es algo nuevo, le viene desde pequeño. Estudió deporte y aunque no se dedica a ello actualmente, sí que lo ha seguido teniendo presente en su vida.

Hace siete años completó la 101 de Ronda y corrió 73 kilómetros por Almería. Desde hace dos años vive en Suiza y, cuando llegó allí, comenzó a crear contenido en redes sociales.

El malagueño, natural de Teba, arrancó subiendo contenido sobre su vida en Suiza hasta que hace cuatro meses tomó la decisión de llevar a cabo este reto y mostrarle al mundo cómo se preparaba físicamente para recorrer 600 kilómetros.

El componente solidario llegó enseguida. "Por desgracia he vivido el cáncer en familiares míos y quise aportar un granito de arena con este reto, porque pensaba que podía tener visibilidad en redes", explica.

14 días y 14 maratones

El alcance del reto salió de las cuentas. Ramón sumó los kilómetros y los días de vacaciones que tenía y le salieron catorce jornadas de unos 42 kilómetros cada una.

La casualidad quiso que sus vacaciones empezaran también un 14 de septiembre, haciendo que el reto girara en torno al 14, pero se propuso terminar antes. Cada día añadía tres, cuatro o cinco kilómetros más a la maratón diaria, y alguna jornada llegó a sumar casi diez de propina.

Así ganó un día para pasarlo con su familia. "Quería demostrar que un pequeño esfuerzo diario, por mínimo que sea, al final tiene su recompensa", cuenta. Al final, corrió casi siempre solo y caminó en las subidas y en las horas de más calor.

Un reto acompañado

Ramón no estaba solo en esta experiencia. Nada de esto habría sido posible sin Manuel, un amigo de Ardales que subió en coche desde España hasta Suiza y bajó con él los catorce días, según asegura el malagueño.

Se encargaba de toda la logística: le llevaba agua, le cocinaba, hacía la compra y buscaba alojamiento cada noche. "El reto es 50% suyo y 50% mío", afirma Ramón.

A ellos se sumaron Gloria, hermana de Manuel, durante los primeros días, y la pareja de Manuel en los últimos cinco. Eso permitía que uno de los acompañantes se pusiera las zapatillas y corriera con él cinco o diez kilómetros. "Que no estuviera siempre solo ha sido genial", recuerda.

La sorpresa del último día

El viernes, víspera del final, Ramón se llevó la primera sorpresa: sus padres, su hermano y su cuñada se presentaron para pasar con él el último día. "Fue un chute de energía, no me lo esperaba", dice.

No fue la única. El sábado por la mañana aparecieron también sus tíos, su primo Adrián y su amigo Saúl, que se pusieron a correr a su lado. Su padre y su hermano también hicieron algunos kilómetros, y al atravesar los pueblos caminaban todos juntos: once personas recorriendo un par de kilómetros a la vez.

"Tengo una familia que elegiría una y otra vez si me dieran la oportunidad", asegura. "Se han cruzado España entera, casi sin dormir, por pasar un día conmigo. Me ha ayudado mucho a nivel mental".

Ramón se preparó durante cuatro meses, pero en el tercero se lesionó la rodilla y pasó un mes entero en el que "casi no podía caminar". Reconoce que tuvo dudas, aunque nunca se planteó abandonar.

Para él, esa es la lección del reto: no esperar a sentirse preparado. "Ni sabía cómo se entrenaba para correr 600 kilómetros, ni sé cómo se puede sentir preparada una persona para estar tanto tiempo bajo el sol. La cosa es ponerse y empezar", defiende y añade que "si no te has puesto a luchar por algo, ¿cómo sabes que no lo puedes conseguir?".

Cada euro va a la AECC

El objetivo de recaudación ha ido cambiando por el camino. Primero lo fijó en 14.000 euros, "por seguir con el 14"; después lo bajó a 4.000, lo superó, y ahora lo ha vuelto a subir a 5.000. Aun así, insiste en que la cifra "es lo de menos" porque para él lo importante es lo que se consiga sumar.

Las donaciones se hacen a través de una página creada en la web de la AECC, a la que se accede desde el enlace de su perfil de Instagram (@ramonjc8). Eligió esta entidad por una razón personal: un amigo que superó la enfermedad le contó lo mucho que la asociación le había apoyado.