Un montaje con una imagen de Chiqui y de Lamine con las botas personalizadas por este.

Un montaje con una imagen de Chiqui y de Lamine con las botas personalizadas por este. Cedidas

Málaga

Chiqui, el malagueño que customiza botas de futbolistas icónicos: "Cuando pidieron unas para Lamine Yamal, no lo creía"

Juan Manuel González (@chcustomzapatillass) pinta a mano zapatillas para deportistas, cantantes y aficionados, un trabajo que compagina con su turno en un supermercado.

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Las claves

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Juan Manuel González, conocido como Chiqui, comenzó customizando zapatillas para su familia y ha convertido esa afición en un trabajo paralelo.

Recibió el encargo de personalizar unas botas para Lamine Yamal, uno de los futbolistas más prometedores, lo que supuso un gran hito en su carrera.

El ascenso del Málaga ha disparado la demanda de zapatillas personalizadas con los colores blanquiazules entre los aficionados malaguistas.

Chiqui compagina su labor artesanal con su empleo en un supermercado y cuenta con la ayuda de su mujer para gestionar pedidos y redes sociales.

En el colegio, mientras los demás atendían a la pizarra, Juan Manuel González, conocido por todos como Chiqui, se pasaba horas dibujando. Los profesores se lo recriminaban una y otra vez. "No hacía casi nada en la clase, me la tiraba con mi lápiz en la mano", recuerda.

Con los años, el tiempo y la edad fueron alejándolo del dibujo, aunque ese chute creativo siempre estuvo presente en él. La llama de lo artístico se reavivó el día en que su mujer, Charo, le regaló unos tenis muy bonitos, pero a los que, a sus ojos, les faltaba algo.

"Están chulas, pero les cambiaría algunos detalles", pensó nada más verlas. Así que le dijo a su mujer si no le importaba que las customizara y, allá que se puso manos a la obra. Pincel en mano, cambió el símbolo Nike de blanco a negro y sumó varios detalles sobre el beige original del zapato.

El resultado le gustó más que la zapatilla de fábrica, y ahí, sin darse cuenta, nació una pasión que acabaría convirtiéndose en trabajo.

Al principio, Chiqui no vio en la customización de zapatillas un negocio. "La verdad es que en negocio no vi nada. Empezó todo con esas zapas y fui haciendo otras para mi familia", explica. Se puso a mirar vídeos de otros que personalizaban calzado, algo muy habitual en América, donde, dice, hay mucha cultura de la customización, y subió los suyos propios.

Fue de esa forma cómo fue haciéndose viral y comenzaron a llegar los primeros encargos, entre ellos uno de los más especiales de su vida.

Las botas rosas de Lamine Yamal

El encargo llegó sin nombre, envuelto en prisa. El cliente le pedía unas botas rosas con un degradado morado con base rosa, un guiño al videojuego GTA en forma de palmeras y el código postal del sorprendido pintado a mano: el 304.

Chiqui ya tenía casi las manos manchadas de pintura cuando el comprador, un youtuber que suele regalar calzado a futbolistas, le confirmó que las botas que tenía en las manos eran para uno de los mejores jugadores de fútbol: Lamine Yamal.

Las botas que tenía que customizar eran una auténtica joya de por sí. Trabajar con un calzado tan caro le genera respeto, porque cualquier error corre de su cuenta.

"Como la lie, son 300 pavos. Si me tropezaba, las tenía que pagar yo", resume, sobre unas botas que cuestan diez veces más que unas zapatillas convencionales, sobre las que suele trabajar, en torno a los 30 euros.

Días después llegó el vídeo del futbolista vistiéndolas en un entrenamiento. "Ya me volví loco, vamos; no me lo creía al ver las imágenes", recuerda Chiqui.

El efecto ascenso del Málaga

Botas de fútbol o zapatillas para futboleros con escudos es, con diferencia, lo que más le piden. Por sus manos han pasado zapatillas para forofos del Atlético de Madrid, el Betis, el Sevilla, el Valencia y el Real Madrid. "Yo no sabía que la gente tenía esa locura con el fútbol. Es, de verdad, una locura", admite Chiqui, que ha jugado toda su vida, pero sin vivirlo nunca con semejante intensidad.

Pero la oleada de zapatillas que ha tenido que pintar en las últimas semanas tienen colores blanquiazules. "He trabajado mandando muchos envíos a diferentes puntos de España, pero ahora la mayoría los doy en mano. Lo del ascenso del Málaga ha cambiado las tornas y no paro de hacer zapatillas para malaguistas", relata.

Chiqui customiza unas zapatillas del Málaga.

Chiqui customiza unas zapatillas del Málaga. AR

Detrás de cada par hay dos personas. Su mujer, Charo, responde los mensajes de Instagram, organiza los envíos y habla con los clientes. "Si no estuviera ella, yo no podría hacer tantas zapatillas como hago", reconoce Chiqui. El día del ascenso del Málaga fue, sin duda, el que más mensajes recibió. "Era imposible contestar. No daba tiempo. Si no me ayuda, imposible", apunta.

Un artesano

Chiqui es un artesano aunque trabaje sobre productos que vienen de fábrica. Todo empieza con un par de zapatillas, normalmente, en color blanco. Les quita el brillo original, pinta la zapatilla entera, dibuja el diseño paso a paso y retoca cada detalle antes de sellarlo con un protector que necesita unos días para secar.

Calcula una producción de una zapatilla al día, o una y media según el encargo. "Las de fútbol creo que en un día me las dejo listas", dice. Un retrato, como le piden a veces para novios en bodas, artistas o dibujos animados, como Goku, le exige hasta tres días por la cantidad de colores, sombras y repasos.

Realmente, la primera persona conocida a la que customizó unas zapatillas fue a una tiktoker que le pidió una colaboración y con la que empezó a ganar visibilidad. Después llegaron otros nombres, además del de Lamine Yamal, como los jugadores Kevin Medina e Iván Jaime, exmalaguistas, o los cantantes Haze y Antoñito Molina, cuyos fans les encargaron unos preciosos tenis.

"Es una cosa muy bonita cuando te encargan algo para sorprender a alguien tan conocido y esta figura después encima comparte algún vídeo en sus redes. Antoñito enseñó las suyas en sus redes y es un detalle que ayuda", explica.

Chiqui compagina la personalización de zapatillas con su trabajo en el almacén de un supermercado, donde lleva 15 años. Se levanta muy temprano y, entre el trabajo y las horas que le dedica al dibujo, apenas le queda tiempo libre en el día.

Por ahora no se plantea dejar su empleo principal, algo que sí reconsideraría si el volumen de encargos sigue creciendo exponencialmente y no le diera tiempo casi a vivir. "De momento, esto es un empujoncito para ir mejor; el que no lucha no va a tener nunca nada", resume.

Preguntado por si se ve, dentro de unos años, viviendo de esto, no lo duda. "Hombre, claro, me gustaría", responde.

Antes de llegar a los pies de Lamine Yamal, las primeras zapatillas customizadas de Chiqui fueron para su propia familia, esa que le apoya cada día en su sueño. Está orgulloso de que todo el camino recorrido, de aquellos primeros pares, a las botas de un futbolista internacional, lo ha hecho sin salir de Málaga.

Su mesa con encargos.

Su mesa con encargos. AR

Precisamente, todavía nunca se ha cruzado por las calles de Málaga con alguien que llevara sus zapatillas puestas por la calle. Se entera siempre de rebote, por los mensajes que le mandan sus compañeros de trabajo o sus clientes cuando ven pasar un par de los suyos. Sobre todo ocurre en La Rosaleda. "Habrá que estar atentos, porque cada vez son más, pero el día que las vea va a ser alucinante; un sueño".