El cura acusado presuntamente de abusar de varias mujeres en el banquillo de los acusados, durante la celebración de su juicio.

El cura acusado presuntamente de abusar de varias mujeres en el banquillo de los acusados, durante la celebración de su juicio. Alex Zea / Europa Press

Málaga

El cura acusado de agresión sexual a cuatro mujeres apunta a una manipulación: “Nunca se ha dado esa situación”

El juicio contra este acusado, que se enfrenta a una petición de 72 años de cárcel, ha llegado este jueves a su recta final en la que las acusaciones, tanto Fiscalía como los abogados personados por las cuatro víctimas, han mantenido sus planteamientos iniciales acusatorios.

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Las claves

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El sacerdote acusado de agredir sexualmente a cuatro mujeres ha negado todas las acusaciones y afirma que nunca se produjeron los hechos.

El acusado sostiene que los vídeos e imágenes presentados como prueba fueron manipulados por la denunciante, con quien afirma no haber mantenido una relación de pareja formal.

El cura se enfrenta a una petición de 72 años de cárcel y asegura que siempre que mantuvo relaciones sexuales fueron consentidas.

El sacerdote sostiene que la denunciante tenía acceso a su casa sin su consentimiento y que la presión de esta situación le llevó a necesitar ayuda psicológica.

El sacerdote acusado de supuestamente agredir a cuatro amigas, tras sedarlas, y grabar estos hechos, ha negado todas las acusaciones y ha aludido a una posible manipulación de los vídeos e imágenes, en los que se ven estos actos, por parte de la mujer que denunció y aportó los archivos, de la que ha dicho que no era su pareja, como ella sí declaró; sino que tuvo "un escarceo".

El juicio contra este acusado, que se enfrenta a una petición de 72 años de cárcel, ha llegado este jueves a su recta final en la que las acusaciones, tanto Fiscalía como los abogados personados por las cuatro víctimas, han mantenido sus planteamientos iniciales acusatorios. Este viernes están previstos los informes finales.

"Esas imágenes no las he tomado, esos hechos no se han dado, las denuncias empezaron a partir de que la denunciante empezara a hacerme la vida imposible", ha declarado el acusado, quien ha asegurado que esta mujer le hizo esa "promesa: o me quedaba con ella o me arruinaba la vida", por lo que piensa que fue la que "ha creado este material". "Será ella quien tiene que explicar esa manipulación", ha dicho.

Al respecto, ha insistido en que el material aportado por la denunciante "no lo tenía ni existía". "No sé de dónde lo saca", ha dicho el cura, quien ha considerado que la explicación que ella dio en el juicio, de que lo encontró en un disco duro en la casa del acusado en Melilla, "no se corresponde con la realidad".

Asimismo, en todos los casos de las cuatro víctimas ha asegurado que "nunca se ha dado esa situación" y "nunca ha realizado esos actos" por los que se le ha preguntado, todos de índole sexual y sin consentimiento; y tras mostrarle vídeos, ni siquiera ha reconocido su voz, su mano o su miembro, que tiene una marca característica.

Es más, el acusado no ha reconocido ni su cara en uno de los vídeos de actos sexuales con una de las mujeres en el que se le ve. "Aparentemente soy yo, pero esa situación no se ha dado", ha incidido el procesado, que ha visto las imágenes pero no ha querido valorar si se tratan de relaciones sexuales consentidas o no.

También en el caso de las cuatro mujeres, que sí ha dicho que eran sus amigas antes de ser cura, ha insistido en que "jamás" las ha drogado para mantener relaciones sexuales. "Siempre que he mantenido relaciones con una persona han sido consentidas", ha contestado ante el Tribunal a preguntas de todas las partes, menos su defensa que no ha formulado ninguna.

El sacerdote ha reiterado en varias ocasiones que la denunciante no fue su pareja, aunque ella sí quería tener una relación formal y fue "soltando comentarios" en ese sentido, y ha negado que convivieran en su casa; es más, ha asegurado que aunque la mujer tenía las llaves "no le di consentimiento para que entrara".

También ha explicado que el motivo de que la Iglesia lo trasladara de Melilla a Málaga fue para darle "un tiempo de reflexión, que necesitaba porque ella -la denunciante- llevaba meses agobiándome porque quería tener una relación de pareja conmigo", punto en el que ha asegurado que "tanta presión" le llevó a necesitar ayuda psicológica, aunque ha negado autolesionarse o decir que se iba a suicidar.