La bola de fuego.
Una bola de fuego asteroidal cruza el cielo andaluz a 56.000 km/h y se apaga frente a la Costa del Sol
El bólido, detectado a la 01:36 horas del jueves 21 de mayo por las cámaras del Proyecto SMART y el Observatorio de Calar Alto, inició su rastro luminoso a 80 kilómetros de altitud y se extinguió a 39 sin llegar al suelo.
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La madrugada del pasado jueves 21 de mayo dejó un espectáculo astronómico difícil de olvidar para quienes en ese momento mantenían la mirada puesta en el firmamento del sur peninsular. A la 01:36 horas, con precisión cronométrica registrada por los instrumentos científicos, un bólido de procedencia asteroidal atravesó la atmósfera dejando un rastro luminoso que se dirigía hacia el litoral de Málaga.
El cuerpo rocoso impactó contra las capas altas de la atmósfera a una velocidad vertiginosa: 56.000 kilómetros por hora en el momento de su entrada. Esa fricción extrema con los gases atmosféricos fue la que generó el destello visible que las cámaras lograron inmortalizar segundos después.
El estudio inicial del fenómeno corre a cargo del profesor José María Madiedo, investigador adscrito al Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y responsable del Proyecto SMART. Ha sido él quien, tras examinar los registros disponibles, ha confirmado que la bola de fuego procedía de un fragmento asteroidal y no de otro tipo de cuerpo celeste.
Los cálculos realizados por el equipo científico permiten reconstruir la trayectoria con notable detalle. El destello comenzó a manifestarse cuando el objeto se encontraba a 80 kilómetros de altitud, punto en el que se inició su combustión por el rozamiento atmosférico. A partir de ahí, el descenso fue rápido y la luminosidad se mantuvo hasta que el fragmento terminó por consumirse a 39 kilómetros sobre la superficie, sin que llegase a alcanzar el suelo.
La calidad del seguimiento fue posible gracias a la cobertura simultánea de varias estaciones repartidas por la geografía española. Las cámaras del Observatorio de Calar Alto, en Almería, fueron uno de los puntos clave de captación, junto con los detectores que el Proyecto SMART tiene desplegados en La Hita (Toledo), Sierra Nevada, La Sagra y Otura en Granada, así como en Sevilla, la capital onubense y Mazagón, también en Huelva. La coincidencia de registros desde puntos tan distantes permite triangular con exactitud la trayectoria y velocidad del bólido.
Tanto el dispositivo de Calar Alto como el que opera el propio IAA-CSIC en Sierra Nevada se integran en esta red de vigilancia del cielo. Su funcionamiento se enmarca en sendos acuerdos de colaboración suscritos directamente entre el profesor Madiedo y las dos instituciones, una fórmula que ha permitido mantener activa la observación continuada del firmamento andaluz.