Una imagen de archivo de la Policía Nacional.
Cae en Melilla un clan que lavaba en Málaga el dinero del hachís: 5 fincas embargadas y casi un millón al descubierto
La operación 'Sampa' destapa la trastienda financiera de una red de narcotráfico cuyo cabecilla ya había caído en Málaga. Dos mujeres y un hombre, todos parientes del jefe, habían levantado un patrimonio de apariencia impecable a base de inyectar fajos de billetes en el banco.
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El dinero que ganaban del hachís no se quedaba bajo el colchón. Viajaba, se transformaba, cambiaba de manos y terminaba convertido en fincas, cuentas bancarias y un coche de gama alta. Eso es, al menos, lo que sostiene la Policía Nacional tras desmantelar en Melilla un clan familiar dedicado, presuntamente, a blanquear los beneficios de una red de narcotraficantes cuyo líder ya dormía entre rejas desde una fase anterior de la investigación, desarrollada en Málaga.
Los detenidos, dos mujeres y un hombre, son parientes directos del cabecilla de la organización, un hombre que dirigía el entramado desde la capital malagueña. La familia, según los investigadores, se encargaba de la parte más discreta y posiblemente más rentable del negocio: convertir los fardos de hachís en ladrillo, metálico y matrículas.
El operativo, bautizado como 'Sampa', se saldó con cuatro registros en la ciudad autónoma y un embargo preventivo de cinco fincas, una en Sierra de Yeguas (Málaga) y cuatro en Melilla, valoradas en conjunto en 960.000 euros; bloqueo de cuentas bancarias por 18.170 euros; la intervención de un vehículo tasado en 30.000 euros; 400 euros en efectivo y documentación que los agentes consideran clave para seguir tirando del hilo.
'Sampa' no nace de la nada. Es la continuación natural de otra operación, 'Kabus-Igriega', que en 2024 permitió destapar a una red que importaba cargamentos de hachís por vía marítima desde Marruecos rumbo a la Península Ibérica.
Aquel golpe se cerró con 1.500 kilos de hachís intervenidos en la costa almeriense y más de una decena de detenidos, varios de ellos ya investigados por blanqueo.
Cerrada la puerta del narcotráfico, los agentes empezaron a mirar la del dinero. Y ahí apareció esta familia.
La identificación del clan llevó al Grupo de Investigación Patrimonial y Localización de Activos (IPLA) de la Comisaría Provincial de Málaga, con apoyo del Grupo de Estupefacientes de Udyco Melilla, a elaborar un informe patrimonial complejo.
Lo que afloró fue un patrón llamativo por insistente: una operativa reiterada, recurrente y prolongada en el tiempo de inyección de importantes cantidades de dinero en efectivo al sistema bancario.
Traducido: visitas constantes a la ventanilla con billetes que, según los investigadores, venían del hachís y salían convertidos en apuntes contables aparentemente normales. A base de operaciones de transformación y ocultación, el clan iba desvinculando los fondos de su origen ilícito hasta dejarlos con la fachada de un patrimonio perfectamente legal.
La última fase del operativo se ejecutó a finales del pasado abril, cuando los agentes entraron en los domicilios de los tres investigados por blanqueo en Melilla. La investigación, de tipo patrimonial, sigue abierta.