Carlos y su madre Ana en la entrada de ABAD.
Carlos, el joven de 33 años con parálisis cerebral que abrió aulas específicas: “Tuvimos que luchar por todo"
El malagueño, que está gravemente afectado, es "un niño feliz" al que le encanta el deporte, va cada mañana a un Centro de Día y dos veces en semana a ABAD para fisioterapia.
Más información: Las obras del centro de día para personas con discapacidad de Benalmádena, al 65%: “Estamos cerca, pero necesitamos ayuda”.
Una mirada que dice más que 1.000 palabras, según el dicho, y Ana Portales y su hijo Carlos son el claro ejemplo de ello. 33 años juntos con cientos de batallas a sus espaldas y nada ni nadie ha podido quitarles ese brillo que ambos tienen al mirarse o esa sonrisa que les saca una simple bachata en una sesión de fisioterapia.
Hace algo más de tres décadas un diagnóstico inesperado cambió la vida de Ana y Carlos. “Durante el embarazo mientras se desarrollaba el cerebro del bebé un virus atacó a las neuronas y no pudo desarrollarse del todo”. Esa es la explicación, según Ana, que le dieron en el hospital para que entendiera que su pequeño de tan solo 7 meses tenía parálisis cerebral.
Ahí comenzó todo. La incertidumbre, los viajes diarios al hospital, al logopeda y al fisioterapeuta que con el paso de los años pasaron a convertirse en una lucha por conseguir que Carlos tuviera un hueco dentro de los centros educativos
Carlos en una sesión de fisioterapia.
“No había nada”, repite varias veces Portales durante la conversación con EL ESPAÑOL de Málaga. No tenían profesionales cerca y en su municipio, Benalmádena, las aulas específicas brillaban por su ausencia en los colegios. Solo le quedó coger el coche, a su niño y hacer decenas de kilómetros a diario para que recibiera la mejor atención posible.
Durante años ella lo llevó a todos lados. ¿Había una actividad adaptada? Ahí que apuntaba a Carlos. A rehabilitación, natación adaptada, hípica o fisioterapia, le daba igual de qué tratara la actividad, solo quería que su hijo pudiera desarrollarse y vivir una vida plena.
Paso a paso Carlos fue creciendo hasta cumplir los 6 años, edad en la que le tocaba empezar Primaria. Y ahí comenzó la primera batalla de Ana. “Al ver que no había aulas específicas en los colegios del pueblo, unas madres nos unimos y creamos ABAD”, recuerda la malagueña.
Carlos leyendo un libro.
La Asociación Benalmádena para la Atención a la Discapacidad (ABAD) les ha abierto muchas puertas, las mismas que Carlos ha ido derribando con el paso de los años mientras crecía. “Mi hijo fue a la vanguardia. Abrió la primera aula específica con otro chico en su colegio y luego en secundaria igual”, sostiene.
A los 21 años volvió a encontrarse con otro muro. Ya no podía estar en el instituto, así que les tocaba buscar un Centro Ocupacional o un Centro de Día. ¿El problema? que en Benalmádena el Centro Ocupacional es para personas menos afectadas y Carlos "está gravemente afectado”.
Durante un tiempo estuvo yendo de un Centro de Día a otro en diferentes municipios de la provincia hasta que dio con uno de Alhaurín de la Torre. “Como ya con Carlos eran dos niños, decidieron poner transporte y ahí está desde los 21 años y ya tiene 33”, apunta Portales.
¿Quién es Carlos?
Los ojos de Ana desbordan amor por su hijo. Solo hace falta observarla un instante para percatarse de ello, sobre todo cuando se le pregunta “¿Quién es Carlos?” y ella mirándolo como solo una madre sabe hacer responde sin ninguna duda: “un niño que es feliz y que por donde va, va dando felicidad”.
El día a día de Carlos consiste en ir al Centro de Día por las mañanas y dos tardes en semana le toca fisioterapia en ABAD con Irene. Allí se deja llevar por las bachatas de Manuel Turizo o Chayanne y baila como todo un profesional, llegando a guiar a su acompañante dejando impresionados a todos los que lo ven.
Cuando no baila bachata o salta en una colchoneta frente al espejo para ejercitar su cuerpo, hace puzzles, juega a la pelota o pasa el tiempo con un ordenador que su madre ha acondicionado para él.
De vez en cuando van al Polideportivo de Benalmádena a ver a los equipos jugar al fútbol. “Ahí que vamos. Hay que dar varias vueltas, pero camina sin problema y por donde anda, va animando y saludando a todo el mundo”, sostiene Ana que añade entre risas que su hijo conoce a más personas que ella y no sabe cómo.
Centro de Día ABAD
El Centro de Día para personas con discapacidad en Benalmádena es una necesidad para las familias que forman parte de ABAD, entre las que están Ana y Carlos. En este sentido, Ana sostiene que "mi niño puede que no lo disfrute tanto, pero los que vendrán detrás de él, sí porque es muy necesario".
Cabe recordar que las obras del primer centro de día para personas con discapacidad de Benalmádena ya han alcanzado el 65% de su ejecución, pero advierten de que aún necesitan fondos para culminarlas.
Actualmente, las obras cuentan con una inversión de 900.000 euros por parte de la Junta de Andalucía y 600.000 euros aportados por el Ayuntamiento de Benalmádena.
Desde ABAD advirtieron hace unos días que los trabajos del centro de día del municipio podrían no llegar a su fin si no suman nuevos apoyos económicos.