El candidato Fernando Villavicencio en un acto de campaña en Ecuador antes de ser asesinado en 2023.

El candidato Fernando Villavicencio en un acto de campaña en Ecuador antes de ser asesinado en 2023. Reuters

Málaga

Campaña electoral tranquila y segura en Andalucía: en otros países las mafias amenazan de muerte a los políticos

Italia, México, Colombia o Ecuador viven campañas marcadas por amenazas, asesinatos y control criminal de la política local.

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Las claves

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La campaña electoral en Andalucía transcurre de forma tranquila y segura, en contraste con otros países donde la violencia y amenazas son comunes en periodos electorales.

En Italia, los clanes mafiosos han ejercido intimidación sobre políticos, especialmente en municipios pequeños, con más de 400 amenazas registradas desde 2010.

En México y otros países latinoamericanos, la violencia electoral incluye asesinatos, secuestros y amenazas, con cientos de casos reportados solo en 2025.

En Colombia y Ecuador, la influencia del narcotráfico y el crimen organizado genera campañas marcadas por atentados y asesinatos de candidatos.

Este domingo 17 de mayo los andaluces están llamados a las urnas en una campaña electoral, por suerte, bastante tranquila. Esto ya se ha vuelto normal en España, pero en muchas partes del mundo el periodo electoral vive una escalada de violencia.

Grupos terroristas, narcotraficantes o mafiosos que intentan influir a su manera en los territorios que controlan. Cartas con amenazas, atentados terroristas, presiones en persona, disparos contra viviendas o cualquier tipo de modalidad intimidante que haga ganar influencia política.

El ejemplo más cercano a Andalucía de cómo el crimen organizado tiene una influencia directa en unas elecciones es Italia. Allí hay elecciones locales el 24 y 25 mayo y se ha realizado un estudio por la asociación italiana Avviso Pubblico que ha recopilado más de 400 amenazas contra políticos en periodos previos a las elecciones desde el año 2010 a 2025.

En el país transalpino esa intimidación contra políticos viene principalmente de clanes mafiosos y la mayoría de ellas ocurridas en municipios de menos de 15.000 habitantes. Son en ellos donde los clanes mafiosos italianos se hacen fuertes y controlan absolutamente todo lo que ocurre.

Carlos Manzo era un alcalde independiente de Uruapan (Michoacán, México) que había denunciado las atrocidades del crimen organizado en la región y exigió mayor respaldo de los Gobiernos estatal y federal..jpg

Carlos Manzo era un alcalde independiente de Uruapan (Michoacán, México) que había denunciado las atrocidades del crimen organizado en la región y exigió mayor respaldo de los Gobiernos estatal y federal..jpg Reuters/ Ivan Arias

Tanto, que cientos de entidades públicas han sido disueltas desde el año 91 para que una comisión administrativa designada desde el Ministerio del Interior la gobierne mientras se pretende que el poder del clan mafioso de turno desaparezca.

Un clan mafioso italiano se juega mucho en unas elecciones ya que los contratos menores y licitaciones públicas de cualquier ayuntamiento durante 4 años es un dinero que nadie quiere renunciar.

Y más un grupo criminal que vive de esquilmar a sus vecinos. Tanto con la extorsión como con el dinero público. Vivir en una localidad donde se comparte espacio con un clan mafioso es acostumbrarse a una violencia que está siempre presente y no tiene por qué traducirse en que haya sangre por las calles.

Si tienes un negocio y no pagas el pizzo, las consecuencias en un pueblo o en el barrio de una ciudad en el que esté presente un clan de la Cosa Nostra, la Ndrangheta, la Camorra, la Stidda, la Sacra Corona Unitá o la Mafia Foggiana, se pueden sufrir de muchas maneras. Desde disparos al establecimiento comercial, o la vivienda del propietario, hasta bombas, o pasando a perder completamente la clientela porque el clan mafioso amenace con represalias a las personas que acudan allí.

Esto también se sufre si es una empresa que ofrece servicios a otras y de pronto nadie quiere trabajar con ellos. La Mafia aísla a quien esté en su contra. Por suerte es un fenómeno que ha decaído, pero aún sigue siendo un poder importantísimo en los clanes mafiosos en las economías locales de los municipios italianos. Esto es el reflejo de la violencia contra el tejido económico, pero en la política hay ejemplos muy recientes.

El pasado 16 de abril el candidato Antonello Laveneziana de la coalición de centroizquierda en Ceglie Messapica (Brindisi, Puglia) recibió una carta anónima en su casa. La misiva contenía unas amenazas tan duras contra Antonello que retiró su candidatura tras hacer pública la denuncia que había interpuesto ante la Policía Italiana.

En esa zona de Italia opera la Sacra Corona Unita y en estos últimos años ha ejercido un control exhaustivo sobre ciertos municipios con atentados explosivos contra empresarios. Estos últimos ejemplos se pueden ampliar a Calabria, Campania, Sicilia, Puglia o el norte de Italia. Nadie se libra.

Cruzando el Océano Atlántico la situación es peor, porque la violencia de grupos terroristas y narcotraficantes actúa sin piedad en ciertos lugares.

En México, los cárteles y los grupos políticos que corrompen el país crearon una violencia a la que han denominado “Violencia electoral”. En ella se incluyen asesinatos, secuestros, amenazas y cualquier tipo de acto que pueda eliminar al rival. El poder se intenta ganar en estados y en municipios a base del fuego.

Según un informe de Integralia, el 2025 fue el año con más violencia política en México tras el 2018. Se registraron 382 casos de violencia política distribuidos en 188 asesinatos, 96 amenazas, 50 atentados, 24 secuestros y otros delitos relacionados.

La mayor parte de estos hechos han ocurrido en municipios y contra funcionarios de la administración. Los casos más relevantes de violencia política durante el 2025 en México engloban desde el asesinato del alcalde de Uruapan Carlos Manzo, Ximena Guzmán que era la Secretaria de la Jefa de Gobierno de Ciudad de México, y José Muñoz que era asesor de la misma Jefa de Gobierno.

Un colegio electoral en Almería.

Un colegio electoral en Almería.

Todo ello se traduce en un absoluto control de la política interna del país en estados como Guanajuato, Guerrero, Sinaloa o Veracruz donde los brazos armados de los principales cárteles manejan a su antojo localidades.

El último caso conocido ha sido la acusación de EEUU contra el actual gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya por su supuesta connivencia con los hijos del Chapo Guzmán. Algo que era vox populi en ese estado.

Más al sur, en Colombia o Ecuador las campañas electorales están siendo muy tensas también por la violencia del narcotráfico. En Colombia las disidencias de las FARC y el ELN no cesan de cometer atentados contra el ejército y contra otras instituciones del Estado.

Tanto miedo hay a sufrir atentados que candidatos presidenciales dan mítines con escudos y cristales antibalas.

En Ecuador, el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en 2023 sigue pesando en el país porque ocurrió 10 días antes de las elecciones de ese año. Aquello fue la demostración completa de que el crimen organizado había convertido al país en un narcoestado. Y la tensión no se ha rebajado.

Estos ejemplos de violencia política son un reflejo de los tiempos que vivimos. Mientras tanto en Andalucía la noticia es que se puede votar sin vivir amenazado. Algo que, por desgracia, lo pueden decir menos ciudadanos del mundo de lo que podría parecer.