Material incautado.
Así camuflaba una red de narcotráfico más de 800 kilos de hachís en latas de conserva: dos detenidos en Mollina
La droga llegaba en un camión hasta una nave industrial ubicada en un polígono de la localidad malagueña, donde era manipulada para ocultarla entre productos alimentarios.
Más información: Dos menores de 15 y 17 años, investigados por amenazar con una porra a mujeres en prostitución en Málaga
La Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria han desarticulado en Mollina (Málaga) una operación de tráfico de drogas en la que se han incautado 816,8 kilos de hachís escondidos en latas de tomate. La actuación se ha saldado con la detención de dos ciudadanos lituanos, acusados presuntamente de delitos contra la salud pública y pertenencia a organización criminal.
Según ha informado la Comisaría Provincial de Málaga, la droga llegaba en un camión hasta una nave industrial ubicada en un polígono de la localidad, donde era manipulada para ocultarla entre productos alimentarios. En el interior del recinto, las tabletas de hachís eran calentadas en hornos, moldeadas en forma cilíndrica y prensadas dentro de latas similares a las utilizadas para conserva de tomate.
La investigación, bautizada como operación ‘King/Cónclave’, ha sido desarrollada por agentes de la Policía Judicial de la Comisaría de Antequera y la Unidad Combinada de Vigilancia Aduanera de Málaga. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Antequera ha ordenado el ingreso en prisión provisional de los dos arrestados.
Las pesquisas comenzaron después de que los investigadores detectaran movimientos sospechosos en una nave industrial de Mollina, utilizada presuntamente como centro logístico por una red criminal dedicada al narcotráfico. En especial, llamó la atención la entrada frecuente de un camión con matrícula extranjera durante cortos periodos de tiempo.
El pasado 30 de abril, los agentes llevaron a cabo el registro de la nave y localizaron la droga oculta en las latas. Durante la inspección también comprobaron el sofisticado sistema empleado para el camuflaje del hachís. Las piezas, de unos 100 gramos cada una, eran calentadas y adaptadas al tamaño de los envases antes de ser selladas y etiquetadas con la imagen de una conocida marca de pasta de tomate, completamente ajena a los hechos.
La organización pretendía distribuir posteriormente las latas mezcladas con mercancía legal y transportarlas por carretera hacia distintos países europeos.