Un fontanero.

Un fontanero. iStock

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Un fontanero revela cuánto tiene que facturar para que le salga rentable ser autónomo: "Casi 10.000 euros al mes"

Un fontanero revela cuánto tiene que facturar para que le salga rentable ser autónomo: "Entre 8.000 y 10.000 euros al mes".

Más información: Lydia, autónoma, sobre la cuota: "Cada mes pago 300 € por trabajar, a eso hay que sumarle el IRPF y gastos como luz o gas"

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Las claves

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Un fontanero autónomo revela que necesita facturar entre 8.000 y 10.000 euros al mes para que su actividad sea rentable.

Los elevados costes de materiales, desplazamientos, herramientas, seguros e impuestos reducen notablemente el beneficio real del profesional.

Facturar 4.000 euros al mes puede no ser suficiente para cubrir gastos, según el fontanero, quien recomienda subir precios para mantener la rentabilidad.

La disponibilidad casi total y los gastos fijos hacen que el beneficio final dependa más de la gestión de precios y costes que del volumen de trabajo realizado.

Ser autónomo no significa que todo el dinero que entra en la cuenta termine en el bolsillo. En oficios como la fontanería, detrás de cada reparación hay materiales, desplazamientos, herramientas, seguros, impuestos y cotizaciones que reducen considerablemente el beneficio final.

Un fontanero que trabaja por cuenta propia explica cuánto necesita facturar para que su actividad sea realmente rentable. Según su experiencia, un profesional que trabaja solo y no tiene empleados debe alcanzar una facturación mensual de entre 8.000 y 10.000 euros para que el negocio pueda resultar rentable.

"En mi caso, en el caso de la fontanería, autónomo y trabajo solo sin empleados, entre 8.000 y 10.000 euros al mes", explica.

La cifra puede sorprender si se compara con el dinero que finalmente puede quedar disponible para el profesional. Y es que facturar 8.000 euros no significa ganar 8.000 euros. A esa cantidad hay que restarle los diferentes costes que implica mantener la actividad.

Facturar no es ganar

Uno de los principales errores a la hora de valorar los ingresos de un autónomo consiste en confundir facturación con beneficio. Un fontanero puede acumular miles de euros en facturas durante un mes y, sin embargo, tener que destinar una parte importante de ese dinero a mantener su negocio.

Materiales, gasolina, herramientas, seguros, gestoría, cotizaciones e impuestos son algunos de los gastos que debe afrontar un profesional que trabaja por su cuenta.

Por eso, según explica el fontanero, facturar alrededor de 4.000 euros al mes puede no ser suficiente cuando todos esos costes salen del propio negocio.

"Si facturáis unos 4.000 euros al mes, ya estáis perdiendo dinero. Mejor que os vayáis a trabajar de empleados", sostiene.

La situación cambia cuando el profesional consigue aumentar su volumen de trabajo y alcanzar una facturación suficiente para cubrir todos esos gastos y obtener un margen que haga rentable continuar como autónomo.

Un trabajo

La fontanería tiene además una particularidad frente a otros empleos: el profesional puede recibir llamadas prácticamente a cualquier hora.

Una fuga de agua, una avería en un calentador o un problema en una tubería no siempre aparece durante el horario laboral. Para un autónomo, eso puede traducirse en desplazamientos de urgencia, trabajos durante los fines de semana o llamadas fuera de la jornada habitual.

"Trabajas muchas horas, tienes que estar por todos lados, la gente te llama de noche, de mañana, de sábado, de domingo... Es pesada la vida del autónomo", explica.

El profesional considera que ese esfuerzo también debe reflejarse en los precios que cobra por sus servicios. De lo contrario, aumentar el número de trabajos no necesariamente se traduce en una mayor rentabilidad.

Subir los precios

La evolución de los costes también influye directamente en las tarifas de los profesionales. Si aumentan los materiales, los desplazamientos o los gastos asociados al negocio, mantener los mismos precios puede reducir todavía más el margen.

"Se pagan muchos impuestos y esto va a ir a peor. ¿Cómo nos podemos defender? Subiendo los precios, no hay otra cosa", asegura.

En su opinión, el precio de un servicio debe permitir cubrir los gastos de la actividad y generar un beneficio suficiente.

"Nosotros tenemos un negocio, y para que sea rentable, tenemos que alinearnos con los precios del mercado y los impuestos. Como los impuestos son altos, tenemos que subir los precios", explica.

¿Cuánto gana?

La respuesta depende de numerosos factores: el número de trabajos realizados, el tipo de reparaciones, las tarifas, los desplazamientos, los materiales utilizados y los gastos fijos de cada profesional.

Por eso, los 8.000 o 10.000 euros mensuales mencionados por este fontanero corresponden a facturación, no al sueldo que finalmente se lleva a casa.

La diferencia resulta especialmente importante para quienes valoran convertirse en autónomos. Un profesional puede tener una elevada facturación y, después de asumir todos los costes, obtener un beneficio muy inferior.

En el caso de la fontanería, además, la demanda de reparaciones e instalaciones permite mantener una actividad relativamente constante, pero también exige disponibilidad, inversión en herramientas y capacidad para asumir los periodos con menos trabajo.

El resultado es un oficio en el que ganar dinero no depende únicamente de conseguir muchos clientes, sino de cobrar lo suficiente para que, después de pagar todos los gastos, el negocio siga siendo rentable.