El falso oficio de la Policía de Paraguay. Departamento de Interpol.

El falso oficio de la "Policía de Paraguay. Departamento de Interpol". E. E.

Sociedad

La triple estafa de 7.000€ a Marcos en Aluche: de las fotos íntimas de una menor hasta el "código rojo" de la Interpol

El hombre, de origen paraguayo, fue extorsionado durante un año al haber sido falsamente acusado de intercambiarse fotos de carácter sexual con una niña.

Más información: Envían a prisión al presunto asesino del asesor de Yanukovich, tiroteado frente al Colegio Americano de Pozuelo

Publicada
Las claves

Las claves

Marcos F., residente en Aluche, fue víctima de una triple estafa que le costó 7.000€, iniciada tras intercambiar fotos íntimas con una mujer por redes sociales.

La extorsión comenzó con amenazas de la supuesta madre de una menor, continuó con un falso abogado y terminó con un supuesto agente de Interpol exigiendo dinero.

Los pagos se realizaban desde locutorios madrileños hacia Paraguay, bajo amenazas legales y falsas acusaciones de delitos sexuales y pornografía infantil.

El caso podría constituir varios delitos, como extorsión, estafa, falsedad documental y blanqueo de capitales, según el abogado defensor de la víctima.

A Marcos F., de origen paraguayo y afincado en Madrid, le extorsionó la presunta madre de una menor para estafarle. Después, un falso abogado se interesó por su caso y le vuelven a timar. Y, por tercer y último lugar, el fraude se repitió de la mano de un supuesto agente de Interpol.

Los engaños comenzaron en mayo de 2025. Todo nació a raíz de una charla que inició el damnificado por Facebook con una mujer. De ahí, la conversación se trasladó a WhatsApp.

Una vez en esta red, se intercambiaban fotos de carácter sexual en las cuales nunca aparecía el rostro de ninguno. Pasan los días y aparece una supuesta madre diciendo que con quien se enviaba dichas imágenes era con su hija menor de edad.

Él, preso del pánico ante la amenaza de denuncia, accedió a pagarle a esta mujer 250€ mensuales durante un año, desde el 3 de junio de 2025 hasta el 3 de julio de 2026. La cantidad ascendió a 4.500€.

Meses después, a Marcos F. le contactó un individuo que se hace pasar por "un abogado que tenía asignado su caso". Este le ofrece sus "servicios" por 1.500€. La víctima, de nuevo, accede a pagar por temor.

El presunto letrado, al tiempo, le envió un documento donde le aseguraba que ya no había problemas legales contra él y que su caso estaba resuelto.

El afectado, residente en el barrio madrileño de Aluche, pensaba que ya se había solucionado su situación, pero nada más lejos de la realidad.

Transcurren varios meses y al perjudicado le llega un nuevo documento. Se trata de una falsa denuncia puesta por la madre de la menor con la que se habría intercambiado imágenes de contenido sexual.

El oficio se habría puesto ante la "Policía de Paraguay. Departamento de Interpol". En el escrito se recalca la comisión de un presunto delito de pornografía infantil y un "código rojo de Interpol". Sin embargo, el organismo internacional no emite "códigos rojos".

Encabezamiento del falso oficio de Interpol.

Encabezamiento del falso oficio de Interpol. E. E.

En este caso, le obligaban a abonar 1.000€ con el pretexto de que la mujer pudiera pagar un "tratamiento psicológico" a su hija, siempre bajo la amenaza de acciones judiciales si no abonaba las cantidades que se le exigían.

También le reclama 600€ adicionales el falso abogado, que aparece de nuevo en la historia. Aquí, Marcos F. puso fin a las exigencias y dejó de pagar.

El perjuicio económico total asciende a unos 7.000€, entre los que se hallarían los 4.500€ pagados a la madre de forma mensual, los 1.500€ entregados al supuesto abogado y los últimos 1.000€ para sufragar el "tratamiento psicológico" de la presunta menor.

Pero los mensajes hacia Marcos F. no cesaron. La presión a este hombre fue a más, hasta el punto de que los estafadores le dijeron que la presunta niña, debido al intercambio de fotos, se suicidó.

Conversación entre Marcos F. y uno de sus estafadores.

Conversación entre Marcos F. y uno de sus estafadores. E. E.

No se creyó este hecho y puso fin a la pesadilla bloqueando a los números que le contactaban. Todos los pagos que Marcos F. realizaba a los estafadores se ejecutaban mediante varios locutorios madrileños con destino Paraguay.

El abogado defensor de la víctima, Julen Martínez, sostiene, en un escrito remitido a un juzgado al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, que todo lo anteriormente narrado podrían constituir varios delitos.

Entre ellos, se halla un delito de extorsión, por las intimidaciones recibidas; otro, de estafa, por el dinero timado; otro, de falsedad documental, por el documento de Interpol; otro, de usurpación de funciones públicas, por la suplantación de las autoridades; otro, de calumnias y amenazas, por la imputación de un falso delito de pornografía infantil, y uno último de blanqueo de capitales, por la recepción del dinero de origen delictivo.

El penalista, director del despacho Valmaseda Abogados, alerta que "las estafas sentimentales han dado un paso más".

A la conocida romance scam, en la que los delincuentes simulan una relación sentimental para obtener dinero, se suma ahora una nueva modalidad con una ligera distinción: la utilización del miedo a una denuncia por delitos sexuales para extorsionar económicamente a la víctima durante años.

"La víctima deja de actuar racionalmente. El miedo al daño reputacional, a perder su trabajo, a la reacción de su familia o incluso a terminar en prisión provoca que muchas personas paguen sin cuestionarse si lo que les están diciendo tiene algún sentido jurídico", aseguran desde el despacho penalista.

En el caso de Marcos F., la extorsión se prolongó durante un año. Las autoridades recuerdan que ninguna autoridad judicial, policial o internacional solicita dinero para evitar una denuncia o cerrar un procedimiento penal.