Laura Gallego

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Sociedad

Laura Gallego, la última folclórica subida a una Harley: "No sé por qué canto. Mi madre sólo lo hace en la ducha"

La artista gaditana se presenta el 11 de julio en el Teatro Albéniz de Madrid en donde forma parte de la programación del ciclo 'Villanos del Flamenco'.

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Las claves

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Laura Gallego presenta su espectáculo 'La Última Folclórica', donde fusiona copla, electrónica y una puesta en escena con motos y moda actual.

La artista reivindica la importancia de que nuevas generaciones defiendan la copla y considera su show como un homenaje al patrimonio cultural español.

Gallego reconoce su formación autodidacta y destaca la influencia de su familia, en especial la relación con su padre y su madre, que solo canta en la ducha.

Además de su carrera musical, Laura participa en el programa de Bertín Osborne en Canal Sur y asegura que la copla tiene futuro gracias al relevo generacional.

Con apenas 16 años, ganó el concurso Se llama Copla. Hoy, casi dos décadas después, Laura Gallego llena teatros con La Última Folclórica, un espectáculo en el que mezcla motos, electrónica, peinetas y batas de cola.

Su intención, dice, es alzar la voz para que la copla siga viva, con una nueva generación que la defienda.

Madrid Total conversa con la artista antes de su actuación en el Teatro Albéniz el 11 de julio. Esta será la primera fecha de una gira que la llevará por ciudades como Madrid, Valencia o San Sebastián.

La gaditana compartirá cartel con figuras como Arcángel, Tomatito, Jesús Carmona o Antonio Canales, entre otros.

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Laura Gallego lleva media vida subida a un escenario. La joven que un día apareció casi por casualidad en los castings de un concurso es hoy una de las voces más reconocibles del género y una artista que ha decidido convertir su nuevo espectáculo en una celebración de la "copla sin corsé".

"Este show es el culmen de todos los años que llevo de carrera", explica. "Parte de la esencia más pura de la copla, pero adaptada a mi época, a estos tiempos y, sobre todo, a la libertad que para mí simboliza este género".

Para ella, La Última Folclórica es todo un 'experimento' que, asegura, está funcionando en cada ciudad donde se presenta.

El nombre del espectáculo ha generado debate desde que comenzó la gira. Algunos interpretaron que la artista se autoproclamaba heredera única de la copla, pero ella aclara: "No he dicho que sea la única", insiste.

"Lo que intento es llamar la atención sobre una realidad: no encuentro artistas de mi generación o más jóvenes que estén haciendo copla. Es un grito para que la gente entienda que tenemos un patrimonio cultural de más de cien años que no podemos dejar perder", reivindica.

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"Todos tenemos un poquito de copla dentro", asegura, "a todos nos la cantó una madre, una abuela, la escuchamos en una casa vecina o en cualquier celebración. Lo único que intento es recordar que sigue viva y que todavía puede evolucionar".

Y en ese proceso de transformación, es cuando entra ella en escena. Precisamente montada en una Harley Davidson.

Laura mezcla música electrónica con copla, alterna vestidos transparentes con peinetas, colas y referencias a las grandes folclóricas. Pero también trajes ajustados de lentejuelas o faldas de tutú: "La gente joven tiene que entender que no hace falta ponerse una bata de cola de quince kilos para cantar copla. Puedes vestir acorde a tu edad, mezclar estilos y seguir respetando el género".

La Harley

Pero entre tanta puesta en escena, detrás de la moto, hay una historia especial. De niña, cuenta que recorría las carreteras con su padre en una Harley y quiso llevar esa imagen al escenario porque, dice, este espectáculo es probablemente "el más personal que he hecho, durante muchos años me dejé aconsejar. Ahora siento que este show soy completamente yo. Quería que mi familia también estuviera presente porque forma parte de quien soy", sintetiza.

Sus padres siguen acompañándola en los conciertos: "Mi padre se emociona con cada canción y no sé por qué si ya me ha escuchado cantar las canciones 300 veces". Su madre, asegura, solo canta en la ducha: "Es la persona que peor canta de todo el mundo que yo haya escuchado en la edad que tengo".

Aun así, ella está pendiente de que no se quede sin voz o de que no le ocurra nada: "Gracias a ellos sigo sintiéndome la misma niña que salió de casa para cantar copla", afirma Laura.

Esa niña que cuenta, nunca recibió formación académica convencional. Entró directamente en el concurso televisivo y, después de muchos "pasas a la siguiente fase" y diez meses de concurso, ganó y empezó a enlazar giras sin apenas descanso.

Toda su familia estaba encantada porque se engancharon al concurso y ella "como no sabía cantar, iba allí". Y recuerda que hasta salió "un poco disgustada" cuando la cogieron porque no se lo esperaba: "Digo, pero si yo canto fatal, yo no he cantado nunca en mi vida. Y tampoco me sabía ninguna copla, aprendí un estribillo apenas".

Sobre su formación musical y vocal, Gallego cuenta que ha sido muy autodidacta: "Aprendí respiración viendo tutoriales de YouTube, leyendo foros y estudiando muchísimo a mí misma". Aunque intentaron ponerle alguna vez a algún profesor, ella respondía: "Pero es que a mí esa señora no me gusta cómo canta, ¿cómo voy a dar clases con ella para terminar cantando como ella?".

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La artista relata que se ha estudiado mucho a sí misma y se ha dedicado también mucho tiempo a conocerse: "Tengo la suerte de tener un gran instrumento, que no falla nunca y que me ha enseñado mucho", reconoce.

Su imagen

Sobre su vestuario, trabaja con varios diseñadores, modifica prácticamente todas las prendas y reconoce que siempre pide "más brillo, más volante y más cola". Entre ellos figura el sevillano José Juan Gustavo, aunque también recurre a otros creadores para adaptar cada pieza al espectáculo.

Lejos de la polémica que alguna vez protagonizó con Vicky Martín Berrocal, no tiene reparo en elogiar el trabajo de diseñadores españoles: "Tenemos diseñadores maravillosos en España y volvería a vestir cualquiera de sus diseños", resume la cantante.

Mientras continúa recorriendo España con La Última Folclórica, Laura mantiene la tradición de regresar cada verano a Cádiz para ofrecer conciertos más íntimos, únicamente acompañada por un piano y reconoce que es su manera de volver a la tierra y compartir con su gente algo que no hace en otro sitio.

Bertín, cada semana

Además de su faceta de cantante, Laura participa en el programa de Bertín Osborne en Canal Sur. Lleva 8 temporadas y admite que le ha dado "muchísimas alegrías, éxito de audiencia, una barbaridad".

Confiesa que se ha conseguido crear una familia: "Divertirnos cuando vamos a trabajar. El programa es súper agradable porque no se mete con nadie, no se mete en la vida de nadie. Ahí solamente traemos un invitado para que se divierta y para divertirnos nosotros".

La copla, ¿tiene futuro? Gallego responde sin titubeos: "Estoy convencida de que habrá relevo. Confío plenamente en que la gente no permitirá que este género desaparezca. Y mientras tanto, yo pienso seguir muchos años encima de un escenario, hasta los 200 no pienso retirarme", sentencia.

Mientras tanto, se queda con la letra de Paloma Brava, de Rocío Jurado como la canción que más la identifica: "Que yo no soy como crees que yo soy, que soy paloma brava y para saciar mi sed, toda la lluvia no basta"...