Mayte García, Mauricio Poveda y Noelia Donaire, reinventados profesionalmente en Madrid.

Mayte García, Mauricio Poveda y Noelia Donaire, reinventados profesionalmente en Madrid. Cedida

Sociedad

Mauricio estudia a los 46 años, Mayte se ha hecho 'coach' y Noelia mecánica: el 65% de los madrileños quiere reinventarse

Según un estudio de la compañía Adobe, Madrid es el destino preferido de los españoles para empezar de cero.

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Las claves

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El 65,93% de los madrileños considera o está en proceso de cambiar de labor profesional, según un informe de Adobe.

Las principales razones para reinventarse son mejorar el salario, buscar equilibrio entre vida personal y laboral, reducir el estrés y reconectar con una vocación.

Mauricio y Noelia son ejemplos de quienes han decidido empezar de cero: él como electricista a los 46 años y ella formándose en mecánica tras trabajar en hostelería.

Mayte García, ex periodista, ahora ayuda como 'coach' a personas en procesos de cambio profesional, fenómeno cada vez más frecuente en Madrid.

Noelia sirve cafés mientras piensa en motores. Mauricio siempre ha trabajado entre balances y números, aunque ahora los ha cambiado por cables, cuadros eléctricos y herramientas. Y Mayte dejó su profesión en el sector de la comunicación para apostar por ayudar a los que, como ella, Noelia o Mauricio, han decidido cambiar de trabajo drásticamente. Y es que sus historias forman parte de una tendencia cada vez más extendida: la de personas que quieren empezar de cero profesionalmente.

Según los últimos datos del informe elaborado por la compañía Adobe sobre satisfacción profesional en España, seis de cada diez españoles se plantean dejar su trabajo. El 42%, incluso, mudándose de ciudad. En este sentido, Madrid aparece como el destino favorito para reinventarse laboralmente.

En la región, precisamente, la encuesta señala que el 65,93% de los preguntados madrileños considera o está en proceso de cambiar de labor profesional, pese a ser una de las ciudades con mayor porcentaje de personas satisfechas con su profesión.

¿Los factores? El principal es el salario. Los datos nacionales del informe señalan que, aunque un 73% de los encuestados -1.250 personas residentes en España, con edades comprendidas entre los 18 y los 55 años- afirma estar a gusto con su trabajo, solo un 46% dice estar conforme con lo que cobra.

Pero aunque el sueldo es el principal detonante, no es la única razón. Muchas personas buscan algo más que una nómina abultada: quieren recuperar el equilibrio entre su vida personal y profesional (30%), reducir el estrés acumulado (8%) o reconectar con una vocación que el ritmo laboral ha dejado de lado (11%).

Además, las profesiones destacadas dentro de esta reinvención son muy variadas. La opción más popular es programador o desarrollador web (9%), seguida de ingeniero (7%), médico (7%) y emprendedor (7%).

Sin embargo, querer cambiar no siempre significa poder hacerlo. Muchas personas se enfrentan a barreras que dificultan ese salto: la inseguridad económica se alza como el principal freno (36%), seguida por las responsabilidades familiares (25%) y el miedo al fracaso (21%).

Noelia y Mauricio

Noelia Donaire y Mauricio Poveda son alumnos del centro de formación técnica Tecnio con sede en Alcorcón. Ambos, con historias de vida distintas, pero con una misma decisión: empezar de cero en algo que no tiene nada que ver con lo que han hecho hasta ahora.

Mauricio Poveda tiene 46 años y es ecuatoriano. Llegó a Madrid junto a su mujer y su hijo hace casi un año. Su mujer ya tenía a sus hijas asentadas en Europa, puesto que son de nacionalidad italiana, y la beca del más joven en una universidad privada les dio el empujón para cambiar de vida. "Vine con un poquito de miedo, porque yo soy muy arraigado a mis raíces, pero me gusta mucho el camino que hemos logrado y tengo otra visión".

Tabla del informe de Adobe sobre satisfacción laboral en España en cuestión de salarios.

Tabla del informe de Adobe sobre satisfacción laboral en España en cuestión de salarios. Adobe

En su país, Mauricio trabajaba desde hace 25 años como administrador de empresas y contable financiero. Su intención al llegar a España era homologar el título y acreditar los documentos necesarios para acabar trabajando nuevamente en su profesión.

Sin embargo, ante la espera de "más de tres años" para la llegada de esta homologación, Mauricio decidió volver a estudiar para empezar de cero. "No quería estar en casa haciendo nada. Así que me puse a investigar cuáles son los mercados mejor valorados aquí".

Descubrió la energía y se metió en Tecnio para sacarse la formación y ser electricista. "A mí siempre me había dado curiosidad la electricidad, aunque nunca me había atrevido". Su trayectoria a la hora de escoger a qué dedicarse en su juventud fue muy encaminada a la universidad, puesto que su mayor interés eran los números y las matemáticas.

"Salí del bachillerato físico-matemático directamente a una carrera financiera. Aunque siempre he tenido esa semillita de la curiosidad, porque en mi caso siempre fui de los que arreglan las cosas, de los que curiosean... Pero el tema era el miedo; el respeto a lo desconocido". Así, es como ha descubierto una "vocación", en la que también los números están muy presentes.

"Empecé creyendo que era solo unir cables. Pero luego empiezas a estudiar magnitudes, potencias, cálculos de línea, del ángulo dependiendo de la estación, el peso, las superficies... Ahí muchos compañeros míos empezaron a caer y yo sobresalía", cuenta.

Mauricio ya tiene la certificación y dos ofertas de trabajo. Por ahora, está esperando a cumplir el año para hacer la modificación del tipo de residencia y empezar a trabajar, ya que actualmente tiene la no lucrativa. Mientras tanto, se sigue preparando en el ámbito de la energía fotovoltaica.

Los paneles para las prácticas de electricidad en el centro de Tecnio de Alcorcón.

Los paneles para las prácticas de electricidad en el centro de Tecnio de Alcorcón. Rodrigo Mínguez

"Tomar la decisión es difícil, pero sí tenía carencias en mi trabajo. La contabilidad es algo que se queda monótono. Siempre se hace lo mismo y muy pocas veces cambia algo. Es muy repetitivo. En la electricidad descubres cada vez un problema nuevo. Una situación diferente".

Noelia Donaire, por su parte, tiene 24 años y es del municipio madrileño de Rivas. Desde el principio sabía que su vocación era la mecánica y los coches. Sin embargo, por influencia de su madre, acabó estudiando una FP de peluquería al terminar el instituto. "Quise complacer a mi madre. Mis padres son personas mayores y un poco cerrados. Les costaba entender que me gustaran los coches. ¿Qué hace una niña en el mundo de la mecánica?", explica.

Como la peluquería no le "convenció", acabó en la hostelería. Lleva cuatro años trabajando de camarera en bares para poder costearse los gastos que le suponen vivir independizada y, ahora, la formación para hacer lo que quiso desde el principio.

"Siento que no he hecho nada en la vida. Que lo que tenía que haber hecho con 17 años lo estoy haciendo ahora. Pero todo tiene solución, menos la muerte. O eso dicen". Por eso, mejor tarde que nunca, decidió quitarse esa espina y estudiar Mecánica de Automóviles en Tecnio, donde lleva un mes de los seis que son en total.

Con ello, no solo hará lo que realmente le gusta, sino que también cree que mejorará sus condiciones laborales. "La hostelería es horrible, la verdad. Los horarios son una mierda. Y, como te toque con un explotador, que es lo que me ha pasado a mí, no es plato de buen gusto. En el último bar estuve tres meses trabajando sin librar", afirma.

Su sueño realmente es abrir su propio taller especializado en drift y tuning (de preparación y modificación de coches, sobre todo para circuitos). "Sé que primero tendré que coger experiencia y estar unos dos años trabajando para otros".

Mayte, "entrenadora laboral"

Mayte García lleva ocho años como "entrenadora laboral". Con su proyecto 'Cambiar mi vida a los 40' acompaña a personas en sus procesos de cambio y reinvención profesional. Un apoyo que en todo este tiempo ya le ha dado a más de 700 personas, muchas de ellas buscando otra oportunidad en Madrid. Y no solo de otras provincias, también del extranjero.

"Más de la mitad de la oferta de empleo en España se concentra entre Madrid y Barcelona. Eso es un efecto llamada. Es donde más oportunidades profesionales tienes. La mayoría de mis clientes buscan mayoritariamente en Madrid", apunta.

Mayte García, autónoma y propietaria del proyecto 'Cambiar mi vida a los 40'.

Mayte García, autónoma y propietaria del proyecto 'Cambiar mi vida a los 40'. Cedida

La iniciativa que surgió de su propia situación de reinvención. "Me echaron en 2017 de la empresa en la que yo había estado los últimos diez años. Yo soy periodista y estuve trabajando durante 17 años en comunicación corporativa en los sectores del turismo, el ocio y el entretenimiento".

Eso le llevó a hacer su propio "proceso de cambio", que provocó que se acabara formando como coach. "En un principio, no era para ser autónoma, sino para desenmarañar todo el lío y el bloqueo que yo tenía, porque no sabía ni qué hacer con mi vida. Pero me di cuenta de que lo mismo que me estaba ocurriendo a mí le estaba sucediendo a muchísimas personas, sobre todo de mi edad, a partir de los 40", pues en ese momento tenía 43 años.

"Tenía una oportunidad de poder ayudar a personas que podían necesitar todas las herramientas que yo había necesitado en ese momento. Porque te sientes perdido, desorientado y estás muy desmotivado". Explica, por su experiencia, que suele ser una "crisis de la mediana edad". "Está relacionada con un cuestionamiento vital de las personas, analizando qué es lo que hemos hecho en los últimos 20 años de nuestra vida y lo que queremos hacer los próximos 20".

Por eso, en sus sesiones trabaja en "la orientación profesional y el desarrollo personal para superar ciertos miedos, dudas y bloqueos". "Trabajamos en seguridad, trabajamos en confianza y también en habilidades. Depende de cada persona. Hacemos un análisis del perfil y de sus inquietudes personales y hacia dónde se quiere dirigir y, a partir de ahí, exploramos sus posibles itinerarios profesionales".

"Muchas veces está vinculado con carencias relacionadas con la falta de formación o la falta de experiencia con el nuevo sector al que se quiere dirigir. A veces hay que bajar a la tierra ideas que a lo mejor no son factibles", añade.

Porque, aunque cada historia es distinta, todas parten de una misma sensación: la de haberse quedado estancados.