Dorien Waanders, madre de Cas, con su pareja Marlot y la CEO de la clínica Tambre, Inge Kormelink.

Dorien Waanders, madre de Cas, con su pareja Marlot y la CEO de la clínica Tambre, Inge Kormelink. Cedida

Sociedad

El "milagro" de Dorien Waanders: consiguió tener a su hijo en una clínica de Madrid tras 17 intentos en Holanda

Cas nació en octubre de 2025 tras un proceso de cuatro años en el que realizó tratamientos de inseminación y FIV sin éxito.

Más información: Inge Kormelink lidera la clínica de fertilidad donde el 90% son mujeres: "El 70% de las clientas vienen de EEUU, Canadá..."

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Las claves

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Dorien Waanders logró tener a su hijo en Madrid tras 17 intentos fallidos de tratamientos de fertilidad en Holanda.

España es líder europeo en tratamientos de reproducción asistida y realiza el mayor número de fecundaciones in vitro en el continente.

En la clínica de Madrid, detectaron problemas inmunológicos y una inflamación en el endometrio que no fueron identificados en Holanda.

Dorien agradece el enfoque personalizado y los estudios avanzados realizados en España, que permitieron finalmente su embarazo y el nacimiento de su hijo Cas.

Casi 1 de cada 6 personas sufre infertilidad en algún momento de su vida, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En España, la reproducción asistida ya representa aproximadamente el 10% de los nacimientos, con 39.555 bebés nacidos ese año gracias a estas técnicas, como señala el último informe del Registro Nacional de Actividad de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) y el Ministerio de Sanidad, presentado a finales de 2025 con los datos correspondientes al 2023.

Además, un estudio del Observatorio Social de la Fundación La Caixa destaca que España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo (1,3 hijos por mujer) y que la edad media en el nacimiento del primer hijo se encuentra entre las más altas a nivel internacional (alrededor de los 31 años).

Sin embargo, varios estudios de clínicas de fertilidad, como el Instituto Bernabeu, Vida Fertility Institute o Clínica Tambre, apuntan que España es líder en tratamientos de reproducción asistida.

De hecho, según datos de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), realiza el mayor número de tratamientos de fecundación in vitro (FIV) en el continente.

Entre todas estas cifras y datos se encuentra Dorien Waanders, quien fue víctima de estos problemas para poder tener hijos. Dificultades que vienen dadas por varios factores, como el retraso en la maternidad, el más común.

Dorien tiene 39 años y consiguió, tras 17 intentos en clínicas holandesas -de donde es ella-, quedarse embarazada en 2025 en la ya mencionada Clínica Tambre, con sede en Madrid. El pasado mes de abril, llegó con Cas, su pequeño de siete meses, al centro que tiene Tambre en Alicante para que lo conocieran y agradecer a Inge Kormelink, la CEO de la clínica.

El "milagro" de Dorien

Dorien siempre quiso ser madre. "Lo tenía muy claro. Soy lo que llaman en Holanda 'una niña de muñecas', porque siempre me ha encantado cuidar a otros niños. A los doce años ya hacía de canguro de mi sobrina y también cuidaba a los hijos de los vecinos". Por eso, aunque no tuviera pareja en ese momento, decidió emprender este camino aunque fuera sola.

Así, empezó a realizar tratamientos de inseminación artificial en una clínica de fertilidad en Países Bajos. "Hice nueve inseminaciones artificiales sin éxito". Luego pasó a la fecundación in vitro (se extraen óvulos de los ovarios de la mujer para fecundarlos con espermatozoides en un laboratorio para luego transferirlos al útero), donde hizo dos tratamientos FIV de los que se obtuvieron 8 embriones.

Dorien y Marlot con el bebé Cas en la recepción Tambre durante su visita a Alicante.

Dorien y Marlot con el bebé Cas en la recepción Tambre durante su visita a Alicante. Cedida

"La FIV es realmente muy exigente para el cuerpo". La medicación hormonal, de hecho, le provocaba "líquido en el abdomen, náuseas, dolores de cabeza y una sensación constante de inquietud". Y cuenta que, tras 17 tratamientos, sufrió "un aborto espontáneo".

Fue un proceso de unos cuatro años. "Lo viví como una montaña rusa emocional, marcada por la esperanza y la decepción. Llegó a un punto en el que sentía que ya no había respuestas nuevas", explica. Admite, incluso, pensar en dejarlo: "Llegó un punto en el que ya no lo veía claro y sentía que mi caso había dejado de avanzar".

Sin embargo, conoció a Kormelink de "casualidad". "Estaba en la fiesta de unos amigos y empecé a hablar con la hermana de uno de los anfitriones. Ella se presentó como Inge Kormelink, directora general de una clínica de fertilidad en España que se llama Tambre, con clínicas en Madrid y en Alicante. Le conté mi historia y todo el recorrido que había vivido en los Países Bajos. Ella me animó a salir, me dijo que, en otros países, como España, existen más posibilidades y enfoques distintos en medicina reproductiva".

Así que decidió viajar a España y dejar atrás su trabajo como enfermera de ambulancia para centrarse "completamente" en el tratamiento y en el embarazo. "Dar el paso no fue fácil", hasta que decidió tomárselo como unas "vacaciones".

Dorien, Marlot y Cas han podido estar en el laboratorio con la jefa de laboratorio, Leonor Ortega y con Sara Ruiz, embrióloga que estuvo en la transferencia.

Dorien, Marlot y Cas han podido estar en el laboratorio con la jefa de laboratorio, Leonor Ortega y con Sara Ruiz, embrióloga que estuvo en la transferencia. Cedida

"En España noté enseguida que había más conocimiento y experiencia", afirma. "En Holanda no obtenía una respuesta clara [sobre por qué no funcionaba]. Los médicos me decían que lo siguiera intentando. Yo veía que habíamos llegado a un punto muerto".

En la clínica de Madrid, asegura, hicieron estudios más personalizados en su caso: "Me hicieron ciertos tests, como en el endometrio (para saber cuál es el momento preciso para realizar la transferencia del embrión), que en Países Bajos no se realizan ni se ofrecen".

Fue solo un intento. Unos pocos meses desde que conoció a la CEO y se decidió a ir a hacerse el tratamiento y quedar embarazada. "No me lo creía. Fue un momento de emoción, alegría, pero también incredulidad. Me hice 5 pruebas de embarazo para asegurar que era verdad".

Unos meses después, en octubre del año pasado, nació Cas. El niño sonriente y tranquilo, con unos ojos muy expresivos, es el "pequeño milagro" de Dorien, como lo llama ella. La emoción al recordar la sensación de ver la carita de su hijo por primera vez es inevitable.

Desde Tambre explican que su caso fue "complejo". Al hacer dicho estudio se "detectaron problemas inmunológicos que se trataron" y una inflamación en el endometrio.

Ángela Llaneza, ginecóloga y la directora científica de la clínica en Madrid, explicaba a este diario en un artículo que muchas personas vuelven a presentar a su hijo al equipo. Precisamente, es lo que quería hacer Dorien, que llegó de la mano de su nueva pareja, Marlot. "Tenía mucha ilusión de venir a la clínica y traer en brazos a mi bebé".

Y aunque la 'odisea' fue larga, asegura que "volvería a pasar por ello". De hecho, la idea que tienen ambas es ampliar juntas la familia. "Ahora estoy utilizando mi experiencia personal para tratar de ayudar a otras personas que están en la situación en la que me encontraba yo. Quizá así pueda evitar que otros tengan que pasar por lo mismo que yo viví".