Anas Andaloussi

Anas Andaloussi Sara Fernández EE

Sociedad

Anas Andaloussi empezó con 6€ y con 20 años va a facturar 10 millones con su escuela de IA: "En el cole me decían niño rata"

En 2024, el fundador de UDIA - la plataforma con más de 12 millones de alumnos en inteligencia artificial, entró en la lista '30 Under 30' de Forbes y acaba de sellar una alianza con ESIC para llevar esta tecnología a las aulas.

Más información: Teresa Ko Chen, la italiana de padres taiwaneses que saltó a una multinacional tras estudiar un máster en Madrid.

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Las claves

Anas Andaloussi, de 20 años y criado en Canarias, fundó UDIA, una escuela de IA que aspira a facturar 10 millones de euros este año.

Empezó como 'niño rata' creando blogs y canales de YouTube, enfrentando bullying y dificultades económicas familiares durante la pandemia.

UDIA ha formado a más de 12 millones de personas en IA y colabora con ESIC Business School para impulsar programas educativos prácticos y flexibles.

Andaloussi advierte sobre el riesgo de soledad derivado del avance de la inteligencia artificial y apuesta por herramientas educativas hiperpersonalizadas.

La perseverancia, el prueba y error, la curiosidad y hasta una pandemia. Esta combinación sirve para explicar que hoy Anas Andaloussi, un chaval que se crió en Canarias 'frente al ordenador', sea el CEO de UDIA, una escuela de formación en inteligencia artificial que factura millones.

Sin embargo, su historia ligada al mundo de los emprendimientos se remonta a los 10 u 11 años: "Dedicaba muchísimo tiempo a jugar porque no tenía otro pasatiempo", recuerda. Sus primeros amigos no fueron del barrio, sino de internet: chavales a los que les "encantaba la edición de vídeo, la ciberseguridad, la programación, el desarrollo o el diseño".

Ahí descubrió que tenía 'ese genio' un poco emprendedor y, en lugar de jugar con los servidores conocidos, decidió montar el suyo. Con 13 años, ya tenía un blog y comenzó a aprender rodeado de ese entorno virtual sobre webs, posicionamiento SEO y monetización.

Anas Andaloussi

Anas Andaloussi Sara Fernández EE

Anas reconoce que la primera y única 'financiación' de su vida fueron 20 euros que le dio su madre para comprar el Minecraft original. Se los ingresó en PayPal, pero la empresa no aceptaba ese método de pago: "Lo tuve que comprar en una página de reventa y a la semana me robaron la cuenta", recuerda. De aquella mala jugada le quedaron solo 6 euros.

"Un día me dio por montar una página web, un blog, porque vi a un youtuber que tenía una, todos los tutoriales de los vídeos que hacía redirigía a la gente a su página web". El alojamiento era gratuito, "con marca de agua, creo que más cutre no se puede ser", y el dominio costaba justo esos 6 euros".

"Todo empezó con 20 €, me timaron 14 €, para que la gente piense y sepa que no todo empieza con buen pie", sonríe. Fueron más de 50 webs las que creó desde aquella época.

Niño rata

No obstante, su afición por los videojuegos durante la etapa del instituto no fue del todo positiva: "Yo era un niño rata, pero me jodía que me lo dijesen", admite.

Se abrió un canal de YouTube con su nombre, que llegó a 100.000 seguidores. “No enseñaba mi cara ni nada, solo mi voz de niño rata. Y sufrió bullying: "Me dolía mucho, llegaba a casa todos los días y me ponía a llorar, lo decidí cerrar y no volver a contar lo que hacía". Dos meses después, lo intentó otra vez y consiguió 200.000 seguidores.

En casa, sus padres solo veían a su hijo pegado a la pantalla: "Mis padres no sabían lo que hacía, me veían jugar, y las buenas notas llegaban", admite, estudiando "el día de antes", pero llegaban.

Anas cuenta que todo el misterio sobre lo que él hacía se descubrió casi por necesidad. Su familia tenía una tienda de souvenirs en Canarias y la pandemia generó una crisis económica familiar.

Fue entonces cuando su madre se enteró de todo y como "tenía las cuentas de PayPal bloqueadas" por no poder ponerlas a su nombre al ser menor y no presentar recibos, le pidió ayuda y ella comenzó a gestionar sus ingresos, que dice, "no eran exagerados". Su padre, en cambio, se enteró por el telediario.

Modelo universitario

Con 17 años, Andaloussi llegó a Madrid y su proyecto de IA para textos, Escríbelo, ya facturaba entre 15.000 y 20.000 euros al mes. Entró en la universidad para hacer ADE, que era 'su sueño', pero solo aguantó tres meses.

Se dio cuenta de que no iba a aprender lo que necesitaba: "Yo siempre he apoyado la educación, pero existe un gap muy grande entre las universidades y la formación online", y sostiene que el modelo tradicional 'va a quedar obsoleto' si no se adapta a nuevas habilidades tecnológicas, contenidos prácticos y ritmos personalizados.

Anas en el auditorio de ESIC

Anas en el auditorio de ESIC Sara Fernández EE

Pero el modelo educativo no lo es todo. Habla de apalancarse bien: "Mucha gente me pregunta, cuál es la clave del éxito. Y la mía ha sido el apalancamiento". Andaloussi conectó con personas que ya lideraban industrias: "Cuando monté Escríbelo, por ejemplo, lo primero que hice fue hablar con el que era el líder de la industria de SEO en España, o sumar a redactores sin visibilidad para que apostaran por la IA cuando aún no estaba de moda...Ya en 2023 lanzó QuickTok, una herramienta para creación de vídeos con IA y con el cual facturó 35.000 € el primer mes.

En 2025 la facturación rondó los 4 millones de euros y este año, la proyección es de 10, pero recalca que hay que trabajar mucho para conseguirlo. "He montado un equipo de chavales trabajadores con hambre, pero te puedo abrir otro melón: la gente joven no quiere trabajar", en sus redes encuentra gente que quiere 'el mínimo esfuerzo posible y ganar lo suficiente como para vivir bien'.

Cuenta un ejemplo reciente: ofrecieron a estudiantes de primero de carrera la posibilidad de ganar hasta 1.000 euros al mes recortando contenido de sus directos en Twitch para redes sociales: "¿Por qué no estáis aprovechando esto al máximo? Creo que también la gente tiene que ser responsable de aprovechar la mayor cantidad de oportunidades posibles".

Ahora, desde UDIA, la plataforma que creó, ya ha formado a más de 12 millones de personas en inteligencia artificial en todo el mundo con cursos pensados para gente sin experiencia previa y en noviembre de 2025, ESIC Business & Marketing School firmó con él un acuerdo de colaboración para impulsar la inteligencia artificial en el ámbito educativo.

Los programas se desarrollan desde UDIA y se validan en ESIC, con un enfoque muy pegado a la práctica y a modelos de aprendizaje 'más flexibles, prácticos y conectados' con las necesidades formativas de las nuevas generaciones.

Más allá de la capacitación, Anas describe la nueva apuesta de UDIA: una herramienta educativa que busca adaptar el aprendizaje a la persona y no al revés.

Llevan nueve meses trabajando en un agente de inteligencia artificial hiperpersonalizado que ajusta la formación al perfil, los objetivos y el modo de aprender de cada alumno, algo que, según el joven emprendedor, revolucionará el sistema educativo.

La soledad

A pesar de ello, al preguntarle este medio por cómo se imagina el futuro rodeado de inteligencia artificial, habla de una "vida muy triste" si no se gestionan sus efectos sobre las relaciones humanas: "Creo que va a haber un problema de soledad en la vida de la gente, se van a perder las relaciones personales. Todo cada vez es más falso y cada vez va a ser más falso", advierte.

No le extrañaría un mundo en el que "si quiero ligar con una chica le va a hablar un chatbot de IA y me va a responder su chatbot de IA".

Imagina una etapa en la que 'todo va a ser producido por inteligencia artificial, el cine, el audiovisual' , para luego, espera un regreso a lo natural: "Ojalá luego coja mucha relevancia lo natural, lo crudo, una entrevista mal grabada aquí con el móvil entre tú y yo sin corte publicado".

Parte de su viralidad en TikTok vino por ahí: "Me hice viral y creo que fueron 500 millones de visualizaciones, me conocían como el chaval de la IA, subía 30 vídeos por minuto".

Eran vídeos sin ‘caption’ ni hashtag, grabados con amigos influencers en entornos cotidianos: "Yo creo que el algoritmo son las personas y al final las personas van evolucionando y hay que entender cómo conectar con ellas".

¿Y cuándo desconecta de tanta tecnología, y en dónde?

"Pocas veces hago este plan, pero a mí me encanta ir a Villafranca del Castillo a darme una vuelta por el campo, pillar a mi amigo, coger un buggy, darnos una vuelta, oler aire fresco, ver a unas cabras. Lo hago menos de lo que me gustaría y me encantaría hacerlo más, la verdad".