Lourdes Atrio, directora del Colegio Balder
Lourdes Atrio, directora del mejor colegio de Madrid para niños con altas capacidades: "Todo el mundo puede venir"
Las aulas del Colegio Balder presumen de tener los mejores datos de la Comunidad de Madrid en cuanto a los alumnos con altas capacidades.
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El municipio madrileño de Las Rozas de Madrid puede presumir de tener uno de los mejores colegios de excelencia de toda la Comunidad. El Colegio Balder destaca por tener los mejores datos entre los alumnos de altas capacidades. No obstante, el centro educativo recibe alumnos de todo tipo, dispongan de algún tipo de neurodivergencia o no.
La directora del Colegio Balder, Lourdes Atrio, relata cómo fue la fundación del centro: "El colegio nace por una necesidad personal. Mi hija tiene parálisis cerebral y no podía ir a cualquier colegio. Tampoco podía ir con su hermana porque solo podía ir a centros de integración, por lo que decidimos hacer un colegio diferente".
Actualmente, el centro cuenta con 30 años de vida entre los cuales ha ido evolucionando en el tiempo: "Empezamos siendo diferentes. Queríamos ser un centro inclusivo que no segregara a los niños, romper esas barreras y estar perfectamente adaptados a cualquier diversidad".
Un colegio referente en diversidad
"Si te fijas, durante la visita no hemos subido ningún peldaño", asegura Lourdes Atrio. Y es cierto, el Colegio Balder está perfectamente adaptado, haciendo del centro un espacio completamente accesible.
Esta justificación sigue en línea con el objetivo del centro de acoger a todo tipo de alumnos sea cual sea su condición: "Nosotros no somos ni un colegio de educación especial ni de excelencia. Queremos ser un colegio donde cualquier niño pueda venir, tenga altas capacidades, este en silla de ruedas, tenga dislexia, hiperactividad o déficit de atención".
Sin embargo, los modelos educativos no son iguales para los alumnos, destacando por su educación personalizada. Los alumnos con altas capacidades también necesitan desarrollar su potencial y, por ello, el Colegio Balder decidió implementar el 'Proyecto Maker'.
Lourdes Atrio posando en un aula del Colegio Balder
Este programa nace para darles una atención personalizada a aquellos alumnos con altas capacidades, enfocados en el área que más les guste y, por tanto, poder desarrollar al máximo sus capacidades: "Es un programa de enriquecimiento. Los alumnos salen dos veces por semana a distintos aulas para hacer su Proyecto Maker".
El Proyecto Maker puede realizarse por todo alumno que tenga altas capacidades, sea cual sea su edad de detección: "Tenemos alumnos de primaria e incluso en infantil con Proyectos Maker. Pretendemos dar a nuestros alumnos lo que necesiten".
P.— ¿Cuántos alumnos tenéis? Y de ellos, ¿qué número de alumnos neurodivergentes y de altas capacidades tenéis?
R.— Desde nuestra fundación hemos tenido 4.060 alumnos. Para el año que viene vamos a bajar el ratio de alumnos por aula. Tenemos entre 16 y 17 niños por aula previstos para el año que viene porque al tener tanta diversidad necesitas tener menos niños con casos más personalizados. Actualmente contamos con una media de 20 alumnos, entonces las bajas que se produzcan en el centro no serán repuestas con otras plazas.
En cuanto a nuestros alumnos, tenemos un 63% de alumnos neurodivergentes con distintas necesidades. De ese número, un 41% son de altas capacidades, y en primaria se encuentra el 50% de estos alumnos. En infantil también hay algunos casos pero la detección siempre se hace con la lectoescritura.
Lourdes Atrio en un aula de educación infantil del Colegio Balder
P.— ¿Cuánto cuesta estudiar en el Colegio Balder?
R.— La escolaridad en primaria cuesta 6.700 euros. El comedor va aparte, pero en esos 6.700 euros también se incluyen los proyectos de enriquecimiento. Todo está incluido en ese mismo precio, tanto para niños de altas capacidades como para niños que no lo son o para niños que necesitan una atención especial. Para infantil, el precio es menor. Pero para Bachillerato y Secundaria, el precio asciende un poco. Son 7.000 euros, todas las ramas por igual, tanto ciencias como ciencias sociales y artes.
P.— Como centro, ¿cómo detectáis a los alumnos que tienen tanto altas capacidades como algún otro tipo de neurodivergencia?
R.— La experiencia de nuestros profesores hace mucho. Al final, cuando un alumno destaca mucho por un lado o por otro, te das cuenta de que algo no está encajando. En ese momento, hablan con orientación. Todos nuestros alumnos tienen una hora con ellos desde infantil hasta 4º de primaria para trabajar la psicomotricidad. En esas clases también supervisan si un niño tiene alguna dificultad o no de aprendizaje, porque puede que por la parte psicológica no se detecte pero sí en comunicación con el resto. Por ejemplo, puedes ver si algún niño tiene algún tipo de necesidad especial como hiperactividad; vas viendo diferentes rasgos que se contrastan con lo que los tutores ven en aula y, una vez determinado, se habla con las familias.
Las familias después son las que eligen si evaluarlo o no. Con el diagnóstico no pretendemos ponerle una etiqueta y que vaya siempre con su etiqueta puesta. Es para saber cómo trabajar mejor con ellos y saber cómo le vas a acompañar social y emocionalmente para que eso no sea un problema grave para él.
Lourdes Atrio junto a la fachada del Colegio Balder
Por otra parte, si se detecta que el niño tiene una alta capacidad, pues va a ir a su Maker, va a tener su programa de enriquecimiento... Le vamos a ir dando a cada niño lo que necesite. Por eso el diagnóstico nos sirve para poder ayudarles mejor. Pero a veces es verdad que las familias, y yo lo digo como familia de una niña con parálisis cerebral, te cuesta mucho trabajo asumirlo. Pero si se trabaja bien puedes conseguir un gran avance.
Gracias a este modelo educativo, el Colegio Balder ha sido avalado como el mejor colegio de Madrid en desarrollo integral. Los resultados de esa educación son evidentes y un gran número de alumnos con altas capacidades han llegado a puestos de empresas con gran renombre: "Uno de nuestros estudiantes ha obtenido el expediente más alto en la Universidad Politécnica de Madrid en la carrera de Ingeniería Informática, otro alumno que terminó hace tres años está de directivo en un hotel de Berlín y tenemos a otro alumno que está trabajando en la Agencia Espacial Europea".