Las jaulas de los perros antidroga de la Guardia Civil.

Las jaulas de los perros antidroga de la Guardia Civil. Cedidas

Sociedad

Las "pésimas" condiciones de los perros antidroga de la Guardia Civil de Barajas: "Viven en jaulas pequeñas y anegadas"

Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles piden que se mejoren las instalaciones, ya que incumplen "las normas de bienestar animal".

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Las claves

Los perros antidroga de la Guardia Civil en Barajas viven en jaulas pequeñas, con humedad constante y en mal estado, lo que compromete su bienestar.

Las malas condiciones de las instalaciones provocan enfermedades físicas como tendinitis y artrosis, además de estrés y alteraciones psicológicas en los animales.

Las denuncias incluyen falta de bebederos automáticos, suciedad visible, rejas oxidadas y suelos desgastados, afectando también a otros centros como El Pardo.

La Asociación Unificada de la Guardia Civil reclama mejoras urgentes para garantizar el bienestar animal y la eficacia del servicio que prestan estos perros.

Las instalaciones en las que viven los perros antidroga de la Guardia Civil que patrullan junto a los agentes en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas presentan un estado "pésimo" que compromete seriamente el bienestar de los animales.

Así lo denuncia Valentín Blanco, coordinador de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) de la sección cinológica, quien alerta de que la situación no es nueva y, según explica a Madrid Total, "se arrastra desde hace años".

Blanco explica que las perreras "son escasas en dimensiones, están en mal estado de conservación y presentan humedades constantes", lo que deriva en problemas físicos y psicológicos para los perros. "Las condiciones en las que viven no son acordes al trabajo que desempeñan ni a la normativa de bienestar animal", subraya.

Los agentes detallan que la humedad permanente en los suelos y paredes favorece la aparición de enfermedades como tendinitis, artrosis y hongos en las patas, dolencias especialmente graves para animales cuya función es detectar sustancias estupefacientes y explosivos.

El estrés derivado de la falta de espacio y del ambiente insalubre estaría afectando también a su comportamiento, generando estados de ansiedad y alteraciones compatibles con neurosis.

Uno de los perros de la Guardia Civil.

Uno de los perros de la Guardia Civil. Cedida

En las fotografías a las que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, se aprecian cheniles muy antiguos, con importantes desperfectos, suelos anegados por el agua, paredes con humedades visibles y un evidente deterioro fruto del paso del tiempo y la falta de mantenimiento.

Las jaulas son de dimensiones reducidas y, en algunos casos, carecen de bebederos automáticos o los existentes están averiados.

Un entorno que, según los denunciantes, estaría provocando cuadros de estrés crónico y neurosis en los animales.

Las imágenes también muestran instalaciones claramente envejecidas: rejas oxidadas, suelos desgastados y zonas inundadas tras episodios de lluvia.

La suciedad es visible en varias dependencias y el mantenimiento resulta, a juicio de los denunciantes, claramente insuficiente. "Estamos hablando de perros que trabajan para garantizar la seguridad de millones de pasajeros cada año", recuerdan.

La denuncia no se limita a Barajas. Desde la asociación profesional también señalan problemas similares en otras instalaciones.

La situación en el centro de El Pardo tampoco sería mejor. Allí, según relatan, ratas roen los sacos de pienso almacenados, hay bebederos con calcificaciones y moho, y los suelos de las perreras provocan lesiones en las almohadillas de los perros.

Además, varias perreras carecen de calefacción adecuada, cuando la hay, procede de bombillas de calor conectadas de forma provisional, y algunos vehículos presentan averías en los sistemas de refrigeración.

Por eso, desde AUGC reclaman una actuación urgente para dignificar las condiciones de vida de estos animales y adecuar las instalaciones a la normativa vigente. "No es una cuestión menor. Es bienestar animal y también eficacia en el servicio. Se trata de unos animales que hacen una "labor excepcional"", concluye Blanco.