Lydia Mediavilla y Alberto Álvaro, los cirujanos que han salvado la pierna del menor.

Lydia Mediavilla y Alberto Álvaro, los cirujanos que han salvado la pierna del menor. Cedidas

Sociedad

Lydia Mediavilla y Alberto Álvaro, los cirujanos que han salvado la pierna de un niño de 7 años con un tumor óseo

“Iban a amputársela y hemos logrado que la preserve”, explican desde el Hospital Gregorio Marañón.

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Un equipo multidisciplinar liderado por Alberto Álvaro (traumatólogo pediátrico) y Lydia Mediavilla (cirujana ortopédica oncológica) del Hospital Gregorio Marañón ha conseguido salvar la pierna de un niño de siete años con un osteosarcoma gracias a una tibia de donante adulto y al uso de tecnología 3D, navegación por infrarrojos y realidad mixta.

“Al menor le iban a amputar la pierna en otro centro y nosotros queríamos que la preservara. Al final, hemos conseguido que la salve y que además el niño pueda seguir con los ciclos de quimioterapia hasta conseguir que desaparezca por completo la enfermedad”, explica Lydia Mediavilla a EL ESPAÑOL.

El sarcoma, que es un tipo de cáncer poco frecuente que se origina en los huesos —sobre todo, de niños y adolescentes— provoca que las células crezcan de forma descontrolada, debilitando los huesos a causa del dolor, la inflamación y las fracturas.

Habitualmente, este tumor maligno —el más frecuente en la infancia— aparece alrededor de la rodilla en jóvenes de entre 12 y 14 años. “La particularidad de este caso es que el niño tenía 7 años”, explica el doctor Alberto Álvaro.

La edad, en este caso, juega un papel muy importante. “En la edad adulta, lo que se hace es que se retira la lesión y se pone una prótesis”, explica el doctor. Pero en menores de 7 años no se puede realizar este tratamiento “porque dejaría de crecer la pierna y nos encontraríamos con una dismetría muy grande”.

De ahí que el equipo médico del Hospital Gregorio Marañón buscara una alternativa. Los cirujanos optaron por una estrategia de rescate para conservar el miembro inferior. El procedimiento se llevó a cabo en un quirófano híbrido para garantizar la máxima precisión y seguridad. El resultado fue la extirpación completa del tumor y la reconstrucción del fémur mediante un injerto de tibia de donante adulto procedente del Banco de Huesos del propio Hospital.

Esta cirugía de gran complejidad fue previamente ensayada por la Unidad de Planificación Avanzada y Manufactura 3D del Gregorio Marañón, con un gemelo digital (biomodelo virtual del fémur) del paciente. Gracias a este avance, los facultativos diseñaron guías de corte personalizadas para retirar los clavos y extirpar el tumor con márgenes seguros, evitando manipular zonas sanas del hueso. De esta manera, se anticiparon riesgos, se mejoró la coordinación de los profesionales y se optimizaron los tiempos de ejecución de la intervención.

“Nuestros huesos crecen por el cartílago de crecimiento, que desaparece cuando dejamos de crecer”, explica el doctor. En este caso, “a nivel del fémur no pudimos conservar el cartílago, pero sí el de la tibia, que va a seguir creciendo. Cuando ese cartílago se destruye, la secuela es que va a quedar una dismetría. Si esto lo hacemos en niños de 13-14 años, no pasa nada porque les queda muy poco que ‘estirar’. En este caso al menos pudimos conservar la tibia”, explica el doctor.

Y, si todo sale bien, “en cuatro o cinco meses el paciente volverá a andar”, finiquita uno de los doctores milagros de esta nueva hazaña del Hospital Gregorio Marañón.