Jesús López-Terradas, uno de los relojeros de la Puerta del Sol.

Jesús López-Terradas, uno de los relojeros de la Puerta del Sol. Alejandro Ernesto

Sociedad

Jesús, el relojero de la puerta del Sol y guardián de la Nochevieja: "No creo que una máquina pueda cuidar esta obra de arte"

Jesús López-Terradas lleva desde el año 1995 encargándose del mantenimiento del reloj de la Puerta del Sol que cada año introduce al país en un nuevo año.

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Al filo de la medianoche del 31 de diciembre, toda España fija la mirada en el reloj más emblemático de Madrid, el de la Puerta del Sol. Sus doce campanadas y los cuatro cuartos marcan, junto a las doce uvas, la entrada en un nuevo año, en un ritual que se repite puntualmente cada Nochevieja.

Pero para que la campana del reloj baje, para que suenen los cuartos y para que cada sonido se produzca a su debido tiempo, hay una persona clave: Jesús López-Terradas o alguno de los miembros de su equipo, Pedro o Santi, que pasan la noche del 31 en la torre del reloj.

Jesús es uno de los relojeros de la Puerta del Sol y se encarga de que el mecanismo de uno de los relojes más famosos e importantes de España cumpla su misión de introducir a un país entero en un año nuevo.

Jesús López-Terradas, uno de los relojeros de la Puerta del Sol.

Jesús López-Terradas, uno de los relojeros de la Puerta del Sol. Alejandro Ernesto

Como siempre, durante la época navideña, los medios de comunicación acuden a la torre del reloj de Sol para conocer a su relojero.

Tras subir 49 peldaños de la escalera de caracol, Jesús espera junto al mecanismo dorado y plateado del reloj, una maquinaria que conoce de memoria.

"Sabemos que millones de personas están pendientes de que todo salga bien, por eso, nos ocupamos de que nada falle durante la medianoche del 31 de diciembre", cuenta Jesús a Madrid Total.

Él y sus compañeros comprueban el reloj "cada semana", pero ojo, este profesional apunta a que, como cualquier máquina, "puede fallar", pero todos tranquilos, porque "no es nada fácil" y de hecho "nunca ha ocurrido".

El mecanismo del reloj de la Puerta del Sol.

El mecanismo del reloj de la Puerta del Sol. Alejandro Ernesto

Y para todos aquellos interesados en este trabajo, ¿Cómo se llega a ser el relojero de la Puerta del Sol? La respuesta es sencilla: "Hubo un concurso público y lo ganamos".

Pero la experiencia es un grado y ese concurso público no lo ganó por azar: "Nací en una relojería, mi bisabuelo era relojero, mi abuelo era relojero, mi tío era relojero y mi hermano es relojero. Por eso, de relojes, algo sé".

Toda una vida vinculada a los relojes, pues Jesús comenzó a trabajar "a los 14 años" en "la casa Omega" cuya sede se ubicaba "en la calle Princesa número 20", recuerda.

Con la llegada del mundo digital, las pantallas y más recientemente la inteligencia artificial, la pregunta a Jesús es obligada: ¿La profesión de relojero está condenada a desaparecer?

Jesús López-Terradas, uno de los relojeros de la Puerta del Sol.

Jesús López-Terradas, uno de los relojeros de la Puerta del Sol. Alejandro Ernesto

"La tecnología puede ayudar en muchos momentos. Pero para mantener el mecanismo de un reloj tan antiguo como este, hay que saber qué tornillo se debe ajustar y eso, al menos ahora, no va a venir una máquina a hacerlo", apunta Jesús.

Este relojero lleva desde 1995 cuidando y vigilando que la maquinaria del reloj del Sol no falle, pero lo cierto es que, a día de hoy, no tiene relevo familiar: "Mi hijo es arquitecto y mi hija trabaja en el sector jurídico".

Pero Jesús resta importancia a este detalle. "Cuando yo no esté, estará Santi y si no, seguro que viene gente muy competente que puede cuidar del reloj", explica.

De este modo, este relojero dice no tener "ninguna prisa por jubilarse": "Yo vengo y me entretengo mucho. Este es un trabajo y se necesita entender bien todo el mecanismo que es una obra de arte".

Un regalo para Isabel II

El reloj de la Puerta del Sol se inauguró el 19 de noviembre de 1866 y la maquinaria que Jesús y su equipo cuidan y mantienen es exactamente la misma que se estrenó aquel remoto día del siglo XIX.

"Este reloj se inauguró ese día porque era el cumpleaños de la reina Isabel II. Lo hizo el legendario relojero José Rodríguez de Losada y de hecho, en la campana figura la escritura 'José Rodríguez de Losada a la villa y corte de Madrid'", cuenta Jesús.

El de la Puerta del Sol es un reloj que ha medido el tiempo y también lo ha visto pasar, ya que, según las crónicas de la Guerra Civil por la esfera de la calle Carretas, "entró un obús". "Menos mal que no explotó", recuerda Jesús.

Según cuenta, el legendario reloj de la Puerta del Sol tiene "una maquinaria pendular con movimiento de áncora que suena de cuartos y de horas".

La maquinaria del reloj de la Puerta del Sol.

La maquinaria del reloj de la Puerta del Sol. Alejandro Ernesto

- En marzo de 2025, el reloj se tuvo que parar por primera vez en 30 años ¿No?

- Lo paramos, que no es lo mismo. Vimos que después de tantos años la maquinaria había que desmontarla, limpiarla y engrasarla. La desmontamos entera, pieza a pieza.

Tras la limpieza, el reloj volvió a dar la hora a los miles de personas que transitan cada día la céntrica Puerta del Sol.

Por eso, este 31 de diciembre, como lleva sucediendo desde el año 1995, Jesús y sus compañeros llegarán a la torre del reloj "hacia las 22.30 horas".

El reloj de la Puerta del Sol en Navidad.

El reloj de la Puerta del Sol en Navidad. Alejandro Ernesto

"No seguimos ningún ritual, esto es muy sencillo: el reloj tiene que funcionar y funcionar bien. Estamos aquí por si acaso hubiera un imprevisto, pero nunca lo ha habido", cuenta.

Así, mientras millones de personas celebran la llegada del nuevo año frente al televisor o con las uvas en la mano, en lo alto de la Puerta del Sol el tiempo sigue latiendo gracias al cuidado experto de Jesús y de quienes velan por su maquinaria.

Un trabajo discreto, paciente e imprescindible para que cada campanada suene exacta y para que, un año más, todo un país cruce el umbral del tiempo con la puntualidad de una tradición imprescindible cada Nochevieja.