José Manuel Soto en la plaza de España de Sevilla.

José Manuel Soto en la plaza de España de Sevilla. EFE

Sociedad

José Manuel Soto se harta y no se muerde la lengua sobre los turistas madrileños: "Esta gilipollez es un capítulo más..."

El cantante dejó hace un tiempo una reflexión que, desde su punto de vista, resume un debate que se ha instalado en las redes sociales y en las calles.

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Mientras para algunos el verano entra en su recta final, para otros acaban de empezar las vacaciones. Y es que hace unos días comenzaba la segunda quincena del mes de agosto, cuando muchos inician esos días de descanso y esos esperados viajes.

Sin embargo, el verano no solo es sinónimo de escapadas y de ocio. También es sinónimo de esos inconvenientes que traen consigo el turismo. Especialmente para aquellos a quienes les toca trabajar en estas fechas. Y es que los turistas son a veces sinónimo de enfrentamiento.

Y si hay un turista denostado en España en los últimos años esos son los turistas madrileños. De hecho, ya se ha empezado a hablar de la 'madrileñofobia', que sería algo así como el rechazo que reciben las personas llegadas desde la capital para veranear en diferentes puntos del país.

Es por ello que se ha abierto un debate, sobre todo en las redes sociales, sobre si las personas llegadas desde Madrid son bien recibidas en zonas como Galicia, Cataluña, Valencia o Andalucía. Y sobre si las personas llegadas desde otras regiones son más educadas y humildes cuando veranean.

Cada vez es más frecuente que personas anónimas y conocidas opinen sobre esta cuestión. Desde quienes defienden la libertad de los madrileños a moverse por España hasta quienes critican una supuesta prepotencia. Y es por ello que en mitad de estos debates resurge siempre con fuerza una opinión del cantante José Manuel Soto sobre este polémico asunto.

La sentencia de Soto

El odio hacia el turismo madrileño es un asunto que está en las calles. Pero también lo mal que se portan algunas personas que llegan desde la capital y que frecuentan las faltas de respeto y sobre todo las muestras de prepotencia.

Es por ello que se ha instalado una cierta corriente a través de la cual se empieza a rechazar la llegada a diferentes puntos de personas llegadas desde Madrid. Un odio al madrileño, o mejor dicho, a las formas de algunos de ellos a los que se identifica como personas arrogantes.

Una fama que se ha ido extendiendo poco a poco y que en los últimos veranos ha dado lugar a enfrentamientos constantes entre personas residentes en lugares turísticos, hosteleros y los viajeros llegados desde Madrid.

Unas disputas que se traducen en descalificaciones por parte de ambos bandos. De los locales se llega a decir que si son personas con un menor nivel intelectual y económico, haciendo especial hincapié, por ejemplo, en la menor preparación académica.

Y de los madrileños, se les acusa de ser ruidosos, desconsiderados y de tratar a todo el mundo como si el resto estuviera a su servicio. Es por ello que cada vez que este tema se pone de máxima relevancia, salen a debate unas palabras que, hace un tiempo, dejó el cantante José Manuel Soto.

El artista, acostumbrado a opinar de casi todo en redes sociales desde la libertad que tiene todo usuario de este tipo de espacios, no dudó en mojarse con un discurso realmente sorprendente. El cantante, a pesar de no ser madrileño, quiso romper una lanza en favor de una ciudad a la que tiene un gran cariño.

Por ello, el sevillano no dudó en ir a la raíz del problema y no a señalar a una persona individualmente solo por su procedencia. Para él, el problema radica mucho más arriba, en la polarización que, desde ciertos sectores, se hace sentir a la población sea cual sea el tema.

"Esta gilipollez del odio al turista madrileño es un capítulo más de aquello que decía Zapatero: 'Necesitamos generar tensión'", comenzaba diciendo el artista, para proseguir con su discurso. "¿Os acordáis? Quieren vernos enfrentados a hombres con mujeres".

Y así empezaba una larga enumeración para sostener su argumentación de lo que él percibía en la sociedad. "A los del campo con los de ciudad, a los de costa con los del interior y sobre todo a los que no compartimos ideología". Y terminaba con una reflexión. "De eso viven, de enfrentarnos a unos con otros".