Ana Hernández, la profesora de Leganés que está rozando el Nobel de la Educación.
Ana Hernández, la profesora madrileña que roza el 'Nobel' de Educación: "Hay que escuchar a los malos alumnos"
Esta docente del IES Julio Verne es una de las favoritas para ganar el Global Teacher Prize, un premio dotado con un millón de dólares.
Más información: Hartley dirige el mejor colegio del mundo, ya en Madrid: con "apuntes y exámenes a mano" y acceso a "universidades de élite"
Hacia las 12.00 horas del miércoles suena el timbre en todos los pasillos y aulas del IES Julio Verne de Leganés. La profesora de Dibujo y jefa de Estudios Ana Hernández Revuelta ya no tiene más clases, pero lo cierto es que tiene mucho trabajo por delante. Tiene que atender a todos los medios de comunicación que le han pedido una entrevista.
Y es que la ocasión lo merece. Esta docente, procedente del madrileño barrio de Villaverde, figura entre las 10 favoritas para ganar el Global Teacher Prize, conocido como el Premio Nobel de la educación, que otorga la Fundación Varkey en colaboración con la UNESCO y está dotado de nada menos que un millón de dólares.
Ana recibe a Madrid Total en una de las aulas del Julio Verne, una de esas clases con sillas y mesas verdes "de las de toda la vida" para hablar de su camino hasta la nominación al premio y de los retos y desafíos que se enfrentan los profesores de un humilde instituto de barrio de Madrid.
"Llegué al instituto por una serie de casualidades. Yo soy doctora en Bellas Artes y estudié esa carrera, junto a la de psicología, en la Universidad Complutense. Llevaba un tiempo trabajando en esa institución, pero una compañera me dijo que se iba a presentar a las oposiciones de Dibujo, me propuso que nos presentáramos juntas", relata.
Aunque, según narra, no aprobó este examen, ese fue el detonante para que llamaran "para hacer una sustitución en un instituto de Móstoles en enero de 2005".
Al entrar en aquellas aulas, Ana sintió un flechazo: "Me di cuenta de que era lo que quería hacer. Tenían además un laboratorio de fotografía que no usaban y lo pusimos a funcionar. Poco a poco los jóvenes dejaron de estar en la calle y venían al laboratorio. Empezamos a positivar fotos juntos, a charlar de sus problemas y de sus inquietudes. Me di cuenta de que podría ser realmente útil en un entorno como ese".
En aquel laboratorio, Ana vio cómo "un grupo de adolescentes" comenzaba a tener "interés por el mundo del arte". "Allí cambió mi idea de los adolescentes y se me quitaron los tópicos. Vi que es gente en una franja de edad con una carga enorme a sus espaldas", detalla.
Ana Hernández, la profesora de Leganés que está rozando el Nobel de la Educación.
"Después de terminar esa sustitución, hice otras y me di cuenta de que se repetían algunas cosas: jóvenes con desapego a la escuela y profesores trabajando mucho y muy duro por sacarles adelante. En 2007 llegué al Julio Verne como interina y en 2012, con las oposiciones ya aprobadas, me incorporé como jefa de estudios y profesora de Dibujo", recuerda Ana.
La candidata al Global Teacher Prize llegó a su puesto con una idea clara para sus alumnos: "Quiero que titulen y que sientan que estas paredes son como su casa. Quiero que sepan que aquí se les va a escuchar y que se pueden expresar".
Las claves de la 'codocencia'
Ana recuerda años duros. "En 2017 tuvimos un año difícil, ya que por diversos motivos no querían ir a clase y era difícil que titularan", explica.
Fue entonces, durante una clase en la que Ana hablaba de Goya, cuando esta profesora tuvo una idea: "Me di cuenta de que cada especialista estaba en su aula, con su materia, de manera solitaria, casi sin relacionarse con otros profesores. En cambio, pedimos a los alumnos que deben trabajar en equipo".
De este modo, llegó la 'codocencia'. Un método que crea una 'red' de profesores que también se integran en las aulas y asisten a materias, aunque no sean las suyas.
"Los profesores también comenzamos a trabajar en equipo. Vimos que las cosas fueron mejorando, no solo a nivel académico, sino también de convivencia y el absentismo se redujo. Fue interesante, ya que vimos que este modelo ya existía en algunos países del norte de Europa y no es coincidencia que en estos lugares los resultados educativos son muy buenos", cuenta Ana.
Apunta que, en este trabajo en equipo, el objetivo es "aprender de otro compañero". "Siempre damos clase con la puerta abierta y puede entrar otro profesor, una familia o incluso la administración", apunta.
Después de aquel difícil, y ya algo lejano, año 2017, el absentismo escolar bajó notablemente: "Esto es un barrio y se corre la voz de que algo se está haciendo bien en el Julio Verne. De hecho, tratamos de realizar una innovación educativa que ayudara a todos los alumnos, independientemente de cuál fuera su situación o de si eran buenos o malos estudiantes".
Ana Hernández, la profesora de Leganés que está rozando el Nobel de la Educación.
Y esa innovación se refleja a la hora de enseñar. "El otro día hablaba con mis alumnos y les hablaba de Goya relacionándolo con las canciones de Rosalía o con Stranger Things. Se trata de hacer ver a los estudiantes que el lenguaje pictórico y el musical tienen relación y mostrarles cómo las cosas con las que tienen relación se relacionan con las materias que estudian".
Y sobre los malos estudiantes. ¿Qué metodología sigue una profesora que está rozando el Nobel de la Educación? "Tenemos varios casos. Si hay un alumno que piensa de sí mismo 'no valgo para nada' y eso le provoca un fracaso escolar, se debe abordar el problema, ya que siempre hay algo más. Se debe hacer un plan de orientación e involucrar a la familia, si se puede".
"Aunque no sea fácil, lo más sencillo comienza por escucharles, no juzgarles y pedirles que nos ayuden a entender qué les pasa. Muchos de ellos quedan impactados cuando el profesor les dice 'cuéntame cómo te sientes' y les dedica una hora de tiempo. En algunos casos, quizás nadie les había dedicado ese tiempo. No es fácil y los problemas no se solucionan en una semana, pero tienen que sentir que pueden contar sus preocupaciones", cuenta.
De este modo, Ana señala "la comunicación" como una herramienta "clave" para proporcionar a los alumnos "una dosis de autoestima". Por otro lado, esta profesora recuerda que "la ESO es obligatoria" y "como alumnos tienen que estar aquí" y que su paso por las aulas sea "una etapa feliz".
El Nobel de la Educación
"En julio de 2025 me nominaron dos alumnos del centro como una de las mejores docentes de España. No pasé a la semifinal, pero tenía la documentación preparada. Por eso, decidí mandarlo al Global Teacher Prize, por probar suerte", cuenta.
Fue así como le contactaron desde Argentina para comunicarle que "había pasado el primer filtro", que es "uno de los más difíciles", ya que habían llegado más de 159.000 solicitudes de más de 130 países.
Ana Hernández, la profesora de Leganés que está rozando el Nobel de la Educación.
Tras una entrevista, a mediados de diciembre, Ana vio que estaba entre los 50 finalistas al premio. "A mediados de enero fue cuando me dijeron que estaba en el top 10 de profesores finalistas", cuenta.
"Se valoraba que hubieras llevado a cabo algún proceso de innovación educativa con impacto real en el centro y en el barrio. También vieron artículos científicos que yo había escrito sobre el cambio de la cultura docente y apostando por el trabajo en equipo", detalla esta profesora.
Esta es la primera vez que un español llega al top 10 del Global Teacher Prize. El ganador se sabrá a principios de febrero en Dubai durante la Cumbre Mundial de Gobiernos.
"Creo que en mi caso el tribunal ha visto que la mejora educativa no es sólo para los alumnos, sino que también se produce en los profesores. Los centros no son sitios donde aprender los alumnos, sino que los docentes también lo hacemos", cuenta Ana.
Y la pregunta del millón de dólares: ¿Qué hará esta profesora si gana el premio? "Comprar sillas y mesas que permitan hacer trabajos colaborativos y los niños puedan hacer trabajo en equipo".
- Entonces, Ana, después de tantos años, tantos alumnos y rozando el Nobel de la educación, habrás perdido el vértigo al enfrentarte a una clase llena de alumnos.
- Lo sigo sintiendo y me sigo emocionando al entrar en el aula. El mismo flechazo que sentí aquel lejano mes de enero de 2005.