Ana María Knezewich, la mujer desaparecida el pasado 2 de febrero en extrañas circunsatancias.

Ana María Knezewich, la mujer desaparecida el pasado 2 de febrero en extrañas circunsatancias. TVE

Sociedad

La investigación en la extraña desaparición de Ana María apunta a su exmarido: ni cuerpo ni polígrafo

El caso está en manos de un juzgado de violencia sobre la mujer y se ha declarado el secreto de las actuaciones.

12 abril, 2024 02:14

Ana María Knezewich desapareció el pasado 2 de febrero sin dejar rastro, por lo que se cumplen ya más de dos meses sin que se sepa nada de ella. Desde un principio su desaparición resultó sospechosa: puesto que tenía programado un viaje a Barcelona para los siguientes días y estaba muy ilusionada con la nueva vida que comenzaba en España.

Ahora, más de 60 días después de su extraña desaparición, el caso está en manos de un juzgado de violencia sobre la mujer y está declarado el secreto de las actuaciones, tal y como confirman fuentes jurídicas a Madrid Total

Por tanto, la justicia española lo investiga como un posible caso de violencia machista, al mismo tiempo que una corte de Florida, en Estados Unidos, se centra en la aparente liquidación por parte de su marido del patrimonio que ambos compartían.

[Las incógnitas en la desaparición de Ana María en Madrid: un hombre con casco y cámaras pintadas]

Además, hace unas semanas se conocía la noticia de que David Knezevich, exmarido de Ana María, había rechazado pasar la prueba del polígrafo o detector de mentiras que le habían ofrecido desde el FBI, tal y como publicó Telemadrid.

Todo ello hace que las pesquisas apunten al empresario y expareja David Knezevich como uno de los principales sospechosos del caso. 

Un difícil divorcio

Ana María había venido a Madrid en busca de una nueva vida tras haber pasado por un duro divorcio. El proceso comenzó en enero y se tornó "muy difícil y complicado, hasta el punto de pedir ayuda médica por depresión", tal y como explicaron desde SOS Desaparecidos

Este suceso está siendo investigado de manera conjunta por Policía Nacional y FBI, pero los detalles que se han conocido posteriormente hacen sospechar el peor de los escenarios. 

La última comunicación de la desaparecida fue el día 2 de febrero a las 11:30 horas. Una amiga suya le escribió ese mismo día, pero no hubo respuesta, tampoco al día siguiente. Preocupada, le llamó por teléfono sin éxito.

Era muy extraño que no le contestara porque el 5 de febrero viajaban juntas a Barcelona para asistir a un evento y Ana María "estaba muy ilusionada con ello". De hecho, su amiga llegó a ir en vano a la estación de Atocha para coger su tren con la esperanza de ver a la desaparecida allí, pensando que quizás no le contestaba por haber perdido el móvil pero sí acudiría al viaje.

A las 13:00 horas del día 3, esta amiga -y otra que vive en otro punto de Europa y que iba a visitar en breve a Ana María a su casa de Madrid- recibieron un mensaje idéntico en WhatsApp.

Les decía que "había conocido una persona maravillosa" y que se había ido con ella a una casa de campo situada a dos horas de Madrid, pero que allí había mala señal, por lo que ya contactaría con ellas cuando regresara". Aunque provenía del móvil de la desaparecida, no creían que lo hubiera escrito ella.

Nunca más han recibido mensaje alguno de ella. Además, tampoco la familia de Ana María creen que lo escribiera ella, ya que no es su forma de hablar ni de expresarse. "Parece como si le hubieran pasado un corrector", explicó Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos.

Las cámaras tapadas

Alarmada, la amiga española de Ana María acudió al domicilio de la desaparecida, en la calle Francisco Silvela. Al no responder nadie a la puerta, llamó a los servicios de emergencias. Tras contarles lo ocurrido, los Bomberos entraron al piso por una ventana y comprobaron que no había signos de violencia ni desorden, sino lo normal en estas estancias.

Una vecina afirmó que había visto luz en la vivienda la madrugada del sábado 3. Y que en ese fin de semana intentaron robar en el edificio (aunque no hay denuncia alguna al respecto) y que por ello unos desconocidos taparon con un espray negro la cámara del teléfonillo de la entrada y la de seguridad junto al ascensor.

Ante todo ello, el pasado día 4 de febrero formalizaron una denuncia por su desaparición en la comisaría de la Policía Nacional del distrito de Salamanca. En los días posteriores, los investigadores revisaron las cámaras de seguridad del edificio y vieron que un hombre con un casco de moto entró a las 21 horas en el edificio.

Los investigadores no pueden, por el momento, establecer una correlación directa entre este individuo y la desaparición. Recordemos que días antes había habido intentos de robo en el edificio. Todas las hipótesis permanecen abiertas, y Ana María sigue sin aparecer, aunque las hipótesis de un caso de violencia de género cobran fuerza. 

Rehacer su vida

Tanto la amiga como los familiares aseguraron a los agentes que los mensajes que recibieron no encajan con la forma de actuar de Ana María, y menos que dejara colgadas a personas tan allegadas con la que ya había hecho planes. 

Tampoco encaja que abandonara Madrid de repente, una ciudad cuya vida cultural le encantaba y en la que quería rehacer su vida. No creen que fuera ella la que escribiera los mensajes, por lo que, en un escenario mejor, podría estar retenida con alguien en contra de su voluntad.

El presidente de SOS Desaparecidos afirmó que la desaparición de Ana María "presenta unos rasgos muy preocupantes desde el primer momento". "Es de los pocos casos en los que no hemos recibido ninguna noticia", ha indicado.