Estrella Morente, durante la entrevista.

Estrella Morente, durante la entrevista. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Ocio

Estrella Morente: "Se va a formar una guerra civil. Es que lo estamos viendo venir. Los ciudadanos están hartos"

"Es una injusticia lo que pasa en Ceuta y con los desahucios. Es una barbaridad el abuso que hay hacia el pueblo" // "Yo no soy hija de un genio. Soy hija de dos".

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Estrella Morente presentará el 8 de enero en el Auditorio Nacional un concierto junto a la Atlántida Chamber Orchestra, dirigido por Manuel Tévar, dedicado a Manuel de Falla y Lorca.

La cantaora critica la situación política y social, expresa su apoyo a los afectados por desahucios y reclama que todos los responsables asuman sus errores.

Morente asegura no sentirse representada por la derecha, la izquierda ni el centro, y alerta del hartazgo ciudadano ante los impuestos, la desigualdad y la falta de confianza política.

La artista denuncia el estigma hacia el pueblo gitano y otros colectivos, defiende los derechos LGTBI y el feminismo, y sitúa la cultura como su principal refugio ante las injusticias.

Estrella Morente está en Madrid para presentar su concierto del próximo 8 de enero en el Auditorio Nacional. Un espectáculo en el que se unirá a la Atlántida Chamber Orchestra —bajo la dirección de Manuel Tévar— y que será un viaje por la música de Manuel de Falla con El amor brujo y la poesía de Lorca. Un nuevo experimento, una redescubrimiento musical de una artista que no se conforma, sino que explora y evoluciona según crece artísticamente.

Pero Estrella Morente no es ajena a lo que pasa. La convocatoria, obviamente, es para hablar de El amor brujo. Sin embargo, no rehuye a la hora de hablar de España, de lo que está pasando en Sol, a escasos kilómetros de donde se desarrolla esta entrevista, en Puerta de Toledo. “Es una persona totalmente normal, que transmite cercanía nada más conocerla”, reconoce Manuel Tévar, que dirige el espectáculo y está encantado de poder contar con la artista.

Y por esa normalidad que se le atribuye, no calla. No quiere hacerlo. “Aunque luego me lleve palos”, reconoce. “Yo he venido a hablar de lo mío, pero es que si me preguntan...”, añade. Por eso no escapa de ninguna pregunta. Se le nota cansada; está hastiada con la clase política española. “No me fío ni de unos ni de otros”, reconoce varias veces durante esta entrevista con EL ESPAÑOL.

P.—Me va a perdonar que le pregunte por cómo está viviendo la acampada de Sol y el desahucio de Maricarmen.

R.—Pues como todos los españoles que tenemos un poco de sensibilidad y a los que se nos remueve el estómago ante tanta injusticia, ante tanta barbarie y por muchas cosas. Ya veníamos muy calientes, muy arrebatados y muy preocupados por la situación en Ceuta que... Bueno, parece ser que vivimos en una sociedad bastante corrupta, bastante denigrante y bastante putrefacta. Y a mí lo único que se me ocurre frente a todo esto es la cultura, pero claro, a veces no es suficiente.

P.—¿Qué pensó cuando vio por la televisión a Maricarmen siendo desahuciada?

R.—¿Qué sentiste tú? Seguro que te acordarías de tu abuela, de tu tía. Te pondrías en el lugar de lo primero que se te viniera a la mente.

Estrella Morente posa para este periódico.

Estrella Morente posa para este periódico. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Está claro que esto se escapa de lo normal, de los derechos humanos. ¿Quién tiene la culpa? Ahí hay un nombre, hablamos de Maricarmen. Pero sabemos que al día siguiente hubo otra persona con otro nombre y que ha habido muchos desahucios sin nombre. Creo que esto era necesario, y que se están dando pasos. Están pasando cosas que desgraciadamente eran necesarias porque si no le hubiésemos puesto el nombre de Maricarmen a esto hubiésemos vivido muchos más años igual. Hay mucha gente que ha sufrido esos desahucios antes que Maricarmen y gente que le ha pasado después.

Lo que quiero decirte es que seguimos, que el problema sigue y que hay que buscar soluciones. No se puede permitir en los tiempos que vivimos que una persona tan mayor... Hay tanta injusticia, tanto por hacer.

P.—¿Es el Gobierno el culpable de esto?

R.—Yo estoy cansada de ver sufrir a la gente. Ya es hora de que los culpables den la cara. Que no sean cobardes a la hora de asumir sus errores. Estoy convencida de que por parte de unos y de otros se están cometiendo injusticias. Pero es que no puedo defender a nadie. No puedo. No me siento identificada ni con la derecha ni con la izquierda. No puedo. Por eso, si se presentara García Lorca no tendría problema en votarlo o levantar una pancarta a favor de su partido.

Cuando era pequeña siempre le decía a mi padre que me aburría la política, que no me gustaba nada. Y él me decía: ‘No’. Me decía que me pasaba la vida implicada y diciendo cosas.

Y que si hubiera nacido en los tiempos de Mariana Pineda me habrían quemado envuelta en una bandera. Lo que pasa es que no eres partidista, me decía mi padre. Entonces comprendía que no me sentía identificada con la política que se estaba haciendo en mi país. No puedo decirte si la culpa la tienen unos u otros porque me parece igual de mal que se estén pasando la bola unos a otros. Y lo que denuncio desde aquí es que no es ni a unos ni otros, sino a todos.

P.—¿Es partidaria del decreto Maricarmen, que finalmente no se ha aprobado?

R.—Me parece una injusticia lo que está pasando en Ceuta y lo que está pasando con los desahucios. Me parece una barbaridad el abuso que hay hacia el pueblo. Me parece una barbaridad el cómo tienen ahogada a la gente con los impuestos. Ni en tiempos de Mateo. Ni en los tiempos de los recaudadores de la época de los romanos. Es una locura. Desde aquí mi apoyo al pueblo. Al pueblo que se está tirando a las calles. En medio de esa gente, hay quien piensa de una manera o de otra, pero en este momento da igual. Se están yendo a Sol a quejarse. Y los otros se están haciendo quedadas para ir a Ceuta. Se va a formar una guerra civil. Es que lo estamos viendo venir. ¿Por qué? Pues porque los ciudadanos están hartos de tanta cantidad de cosas.

P.—Espero que no.

R.—Espero que no, vamos, ¿te parece poca guerra civil las imágenes de Ceuta que han salido en el telediario con los vecinos cogiendo palos contra los inmigrantes y ellos defendiéndose a palos? Habrá unos que quieran sobrevivir y habrá otros que estén violando. Mientras, aquí seguimos pasándonos la bola. Echándonos la culpa en el Parlamento, señalándose unos a otros. No estamos en el momento de echar una papeleta diciendo apoyo a tal o cual. Yo no me fío de ninguno. No, no es que no me interese. Me preocupa muchísimo el pueblo, pero cómo les voto si no me dan confianza. Ni la derecha ni la izquierda ni lo que llaman centro. Que no, que no.

P.—Está quemada

R.—Mi confusión la mitigo y la alivio con la cultura. Yo tengo fama de... A mí en casa me han enseñado a alzar la voz ante las injusticias. Y mi opinión hoy en día es que es una barbaridad lo que se está haciendo y lo que me alivia es que mis hijos son los primeros que se tiran a la calle a ver qué pueden hacer o a quién pueden ayudar. Pero esto me llena de insatisfacción, de rabia. Soy una artista que mi obra está cargada de un sentido humanístico y me da mucha pena ver a los niños sufrir de un lado y de otro. Me da mucha pena. ¿Alguien le ha preguntado a Maricarmen de dónde es, si de izquierdas o de derechas?

Estrella Morente, durante la entrevista.

Estrella Morente, durante la entrevista. Sara Fernández EL ESPAÑOL

P.—No lo sabemos. Pero antes del desahucio culpó a Pedro Sánchez, a Ayuso y a Almeida.

R.—Esa es la respuesta buena. ¿A quién culpo yo? ¿A quién? Lo que me da más confianza a mí es que no me da ninguno. Pero te pregunto por Maricarmen porque ella tiene edad para haber vivido todo: la Transición, diferentes gobiernos con diferentes presidentes, diferentes políticas, diferentes ideologías... Y seguramente tenga una vivencia coherente para poder inclinarse por uno o por otro. Pregúntale a esa mujer hoy en día a quién se atreve a votar. Estoy convencida de que a ninguno.

No se puede consentir esto. Mi mano alzada a favor del pueblo y de que se nos siga. Yo lo que pido es que sean claros. Que se mantengan en lo que dicen. Que si quieren que las gente los vote, que se mantengan. Si es que son más chaqueteros que... Cambian más de chaqueta que un artista en el escenario.

P.—Hablando de otra cosa. Usted está muy ligada a Lorca en lo artístico. ¿Ha visto la película de los Javis?

R.—No he tenido la oportunidad de verla porque he estado trabajando, pero seguro que han hecho algo con respeto y cariño hacia nuestro queridísimo Federico, que se merece todos los homenajes, los recuerdos, los recordatorios y las evocaciones del mundo.

P.—¿Sabe lo que es la bola negra?

R.—Sí, lo sé. Yo iba a haber actuado en la Bola Negra. El papel que tenía Penélope, pero no lo pude hacer por trabajo, porque tenía lío. Las circunstancias no me permitieron hacerlo, pero estaba ahí en la inspiración de la obra. Y tengo muchas ganas de verla. Todo mi cariño y mi apoyo a la gente que está engrandeciendo cada día más la figura de Lorca.

P.—¿Sigue habiendo mucha bola negra, mucho rechazo a determinados colectivos todavía hoy?

R.—Hombre, estamos hablando precisamente de las injusticias que vivimos a diario y de los señalamientos y de las etiquetas. Pero estamos más antiguos que nunca. Vamos de modernos y de superhéroes con las redes, la IA y sin embargo vamos para atrás como los cangrejos, sin identidad y ajusticiando.

P.—¿Sufre el pueblo gitano más bola negra ahora que antes?

R.—Sigo pensando que vamos para atrás como los cangrejos. El pueblo gitano está haciendo un esfuerzo muy grande y aquí se siguen permitiendo comentarios en la televisión pública hacia una cría, o una joven que está empezando... ¿Y cómo se va a desarrollar esa persona? Pues con la etiqueta puesta, con sensación de rechazo.

Vivimos unos tiempos en los que hay mucha bola negra. Yo creo que más que nunca, porque antes la Falange era la Falange y el pueblo obrero era el pueblo obrero. Pero hoy en día está todo... Cualquiera utiliza lo que sea. Y hay demasiado estigma, demasiada falsedad.

Y con esto no quiero ser pesimista. Al contrario, quiero elogiar y señalar a los que están haciendo cosas interesantes, como los Javis. Estamos pagando todo lo de atrás. Estamos pagando lo de los romanos, lo de los judíos, lo de los gitanos, lo de los sefardíes... Aquí está todo. Y eso que se supone que vivimos en el primer mundo, en Europa, en democracia.

P.—No tendríamos porque estar así.

R.—Hay un problemón porque estamos tan enfadados que al final la gente lo hace aposta. Si te gusta una mujer, pues dices: lo voy a hacer aposta, como no te gusta, pues ahora lo voy a hacer aposta. Y lo que te moleste, lo voy a hacer más adrede. Entonces, le hacen un flaco favor a la gente que quiere vivir su homosexualidad con tranquilidad, con calma, con respeto. O cuando se empeñan en elogiar la figura de la mujer destruyendo al hombre. Quedan muchas cosas por hacer por la mujer.

Yo ahora saco un disco dedicado a la mujer y creo en el feminismo y en apoyar a la figura de la mujer, ya está bien de que solucionemos tantas cosas que hay que solucionar. Pero no creo en la mujer que intenta destruir al compañero masculino o que se mete con él por gusto. O del homosexual que se besa delante del viejo del pueblo porque cree en otra normalidad.

Estrella Morente, durante la entrevista.

Estrella Morente, durante la entrevista. Sara Fernández EL ESPAÑOL

A mí me han enseñado que si dos hombres se aman o dos mujeres se aman, ojalá se casen y me inviten a la boda más bonita del mundo. Yo me voy con mis chicos al cine y disfruto; y son mis colegas. Y me voy con mi colega trans que luego toca en el Chicote. Creo en el derecho. No creo en la fuerza, en el sometimiento. Creo que estamos volviendo a los tiempos de los genocidios.

P.—Espero que no.

R.—Sí, sí. Se están cometiendo genocidios. Es duro. Antes me decías: espero que no vuelva la Guerra Civil. ¿Y qué estamos viendo? Genocidios. ¿Qué estamos viendo en Gaza?

P.—Lo que pasa es que uno no se lo quiere creer.

R.—Si me preguntan, yo vengo a hablar del Amor brujo, pero si me preguntas como ciudadana, yo tengo que ser pulcra y auténtica y aunque me lleve palos, que soy experta en ello, seguir la línea de mi padre... Una vez dicho esto, tengo mi bandera, que es la cultura.

P.—¿Este carácter reivindicativo le viene de su padre o de su madre?

R.—De los dos. Son dos guerreros. Mi padre era payo y lo atacaron por racista. Era vanguardiasta y no querían los flamencólogos... Fue atacado por muchas cosas. Mi madre era gitana y se casó con un payo y era artista cuando no estaba bien visto. Tengo la casa llena de bolas negras. Entonces, por eso agradezco tanto a la gente que está haciendo cosas con la cultura, que cambia un poquito las cosas.

P.—¿Cómo está su madre?

R.—Está bien. En un momento maravilloso. Es la directora de la Fundación Morente y está haciendo un trabajo increíble para mantener el legado de Enrique. Increíble. Ella es escultora y pintora y está metida de nuevo en eso. Otra vez en el taller. Y eso nos hace muchísima ilusión a todos los que la rodeamos porque nos llena de energía y de cosas buenas. Es la artista más grande de mi casa.

P.—Supongo que le preguntan más por su padre que por su madre. ¿Cómo de importante ha sido ella para que usted haya llegado donde está?

R.—Siempre se ha dicho que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero a mí eso me parece que está un poco obsoleto, anticuado. Creo que detrás de una gran persona hay otra; y detrás de un gran artista, hay otro. Otro que lo complementa como artista y como persona. Es decir, creo en las sinergias de las parejas. Y mis padres eran muy potentes. Yo no soy hija de un genio. Soy hija de dos. Mi madre es una mujer muy fuerte, que canta, que baila, que guisa, que esculpe, que dirige... Mi madre se encarga de que las mujeres de la familia tengamos la mente preparada para saber quiénes somos. Ella sigue ahí pico y pala dejándonos muy claro cuál es nuestro lugar en la sociedad. No es la mujer que se acomoda.

P.—Llegados a este punto de su carrera. ¿Qué es más difícil, ser revolucionario o ser auténtico?

R.—Ser auténtico. Por encima de cualquier revolución. Las revoluciones normalmente son sangrientas, y aunque a veces hay que ejecutarlas, pero es más interesante la autenticidad. La naturalidad con la que uno actúa para con la vida. Es la única manera de encontrarse a uno mismo y a los demás también.