Los hermanos Álvaro y Luis Aranguren, fundadores de Arrozitos.

Los hermanos Álvaro y Luis Aranguren, fundadores de Arrozitos. Arrozitos

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Los hermanos Aranguren, los madrileños que pasaron de un garaje a facturar 1,7 millones con sus arroces a domicilio

Los fundadores de Arrozitos empezaron en un garaje y hoy cocinan arroces para miles de hogares madrileños, además de futbolistas, actores y cantantes.

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Empezaron en un garaje y hoy cocinan arroces para miles de hogares madrileños, además de futbolistas, actores y cantantes muy conocidos. Álvaro y José Luis Aranguren Fernández-Cid, hermanos, madrileños y fundadores de Arrozitos, celebran ya 12 años de trayectoria en un negocio que nació casi como un hobby de fin de semana y que se ha convertido en una empresa con tres locales, decenas de empleados y una facturación cercana a los 1,8 millones de euros.

"Empezamos en el garaje de casa de nuestra madre", recuerdan. Allí, entre fogones improvisados y muchas ganas, comenzaron a cocinar arroces para amigos y familiares. "Siempre nos ha encantado la cocina", explica Álvaro, el hermano pequeño, que decidió formarse profesionalmente. Estudió en el Cenador de Salvador y pasó por cocinas reconocidas de Madrid como Viridiana, donde no llegó a coincidir con Dabiz Muñoz "por poco".

Fue precisamente en el norte de la región donde detectaron una oportunidad de negocio. En zonas como Alcobendas o La Moraleja, explican, "o el arroz era muy caro o no había opción de que te lo llevaran a casa". Vieron claro que existía un nicho: arroces de calidad, bien hechos y pensados para el servicio a domicilio. "Fuimos de los primeros en apostar por esto", aseguran.

Álvaro y Luis con uno de sus arroces.

Álvaro y Luis con uno de sus arroces. Arrozitos

El primer local abrió en Alcobendas, donde estuvieron cerca de cinco años. "Nos costó delegar y empezar a crecer", reconocen. Después llegó Montecarmelo y, hace tres años, Pozuelo. Ahora buscan un nuevo local en Madrid capital. "El negocio nos lo está pidiendo", explican.

Arrozitos funciona como obrador, con un modelo muy enfocado al domicilio y la recogida en local. El 80% de su negocio es servicio a casa. Ellos llevan la paella y la recogen por la tarde, una operativa que en días punta moviliza hasta 340 paelleras entre los tres locales. Los fines de semana, los festivos y en verano concentran el mayor volumen de trabajo, aunque entre semana también sirven muchos pedidos para empresas.

Lo que empezó como "un dinerito extra de fin de semana" cuando ambos eran estudiantes y rondaban los 26 años terminó convirtiéndose en una empresa formal tras un plan de negocio "normalito" y un préstamo sin aval del Banco Sabadell. "Éramos jóvenes y apostaron por nosotros", recuerdan. 

Las cifras impresionan. En 2025 cocinaron unas 15 toneladas de arroz y vendido 124.000 raciones —"más que llenar el Bernabéu", bromean—. También utilizaron cinco toneladas y media de calamares. El arroz procede de Molino Roca, de la familia Torres, un proveedor clave para ellos. 

Arroz de Arrozitos.

Arroz de Arrozitos. Arrozitos

En la carta ofrecen hasta 14 tipos de arroces, siempre con el grano fino y adaptando el tamaño de la paella al número de comensales. El más vendido es el senyoret, aunque también triunfan el de carabineros, el de alcachofa con costilla, la paella valenciana "a nuestro estilo" —sin garrofón—, la carrillera al PX o la butifarra con boletus de un proveedor local del Pirineo. Los precios rondan los 14 euros por ración a domicilio y algo menos si se recoge en local; el de carabineros alcanza los 22,50 euros.

A lo largo de estos años han sumado una clientela fiel y también nombres conocidos que no quieren desvelar. "Futbolistas, actores, cantantes…", comentan, siempre desde la discreción. "Hace ilusión cuando empiezas desde muy abajo y ves que todo el trabajo da su fruto".

Sobre el eterno debate del arroz en Madrid, lo tienen claro: "Aquí te puedes comer el mejor arroz del mundo y el peor". Y concluyen con una idea que resume su filosofía: respeto por el producto, logística cuidada y una obsesión por llegar a tiempo.