Antigua fachada de La Chocita del Loro.

Antigua fachada de La Chocita del Loro. La Chocita del Loro

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La caída en "desgracia" de La Chocita del Loro, el templo del monólogo que cierra: de ser machista a la fuga de cómicos

Durante más de dos décadas, el que ha sido el histórico local del humor en Madrid ha dejado atrás su antigua identidad para renacer como el Teatro Sofía.

Más información: Guerra en La Chocita del Loro: dos cómicos abandonan el show tras la polémica machista.

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Las claves

La Chocita del Loro, emblemático local de monólogos en Madrid, cierra tras más de veinte años de historia debido a polémicas y pérdida de apoyo.

El prestigio del local se desplomó en 2021 tras críticas por comentarios considerados machistas y por la escasa presencia de humoristas femeninas en su programación.

La salida de varios cómicos y el cierre de su sede en Carabanchel precedieron a la transformación del local de Gran Vía, ahora rebautizado como Teatro Sofía.

El nuevo Teatro Sofía, dirigido por Carlos Ramos y Sandra Reyes, apuesta por una oferta cultural renovada con humor, música y gastronomía en formato club-cabaret.

Durante más de dos décadas, La Chocita del Loro ha sido uno de los nombres propios de la comedia en Madrid. Un espacio donde generaciones de humoristas encontraron escenario y público, y donde la risa se convirtió en una seña de identidad cultural de la capital. Sin embargo, su histórico local de Gran Vía ha dejado atrás su antigua identidad para renacer como el Teatro Sofía.

La historia de La Chocita del Loro arranca a finales de los años noventa. En 1998, la familia Carretero abrió en Carabanchel una sala pionera dedicada casi en exclusiva al monólogo, cuando el formato aún no se había popularizado en televisión ni en grandes teatros. Aquella pequeña sala se convirtió pronto en cantera de cómicos. Desde allí, el proyecto fue creciendo y expandiéndose por la ciudad.

La llegada a la Gran Vía supuso la consagración definitiva y se consolidó como el templo de los monólogos. Pero ese prestigio empezó a resquebrajarse en 2021, cuando la sala se vio envuelta en una fuerte polémica por las declaraciones de su dirección en relación con la escasa presencia de mujeres humoristas en su programación.

Comentarios públicos que cuestionaban el humor femenino y que fueron ampliamente criticados por su carácter machista provocaron una reacción inmediata del sector. Cómicas, profesionales de la cultura y parte del público denunciaron una discriminación estructural que, según relataron, llevaba años produciéndose.

Por ello, varios humoristas habituales del cartel decidieron romper con la sala y cancelar sus actuaciones, calificando aquellas declaraciones como "un error" incompatible con sus valores. La imagen pública de La Chocita del Loro quedó seriamente dañada y el proyecto empezó a perder apoyos dentro de la propia industria de la comedia.

Carlos Ramos y Sandra Reyes en el nuevo Teatro Sofía.

Carlos Ramos y Sandra Reyes en el nuevo Teatro Sofía. Teatro Sofía

Fuentes cercanas aseguran a EL ESPAÑOL que La Chocita del Loro cayó en "desgracia" en los últimos tiempos. Desde la antigua directiva del club han rechazado hacer ningún tipo de declaración a este medio.

¿El resultado? El cierre de su sede en Carabanchel aproximadamente por septiembre del pasado año y meses antes, la llegada de nuevos inquilinos a icónica sala de Gran Vía tras acabarse su contrato con el Hotel Catalonia. Sus nuevos propietarios son el creador y director Carlos Ramos y la productora Sandra Reyes, responsables de Corta el Cable Rojo, el conocido espectáculo de comedia.

De ese cambio nació el pasado 14 de noviembre el Teatro Sofía. El espacio reabre sus puertas con una nueva identidad bajo la dirección de Ramos y Reyes, que informan que el teatro seguirá dedicado al humor, además de a la música, la improvisación y los espectáculos en vivo, con programación de lunes a domingo.

El nuevo teatro, con un aforo de 220 localidades, apuesta por un formato club-cabaret, con mesas y sillas, y suma una propuesta gastronómica que permitirá al público comer y beber durante las funciones.

Así, la antigua y mítica Chocita del Loro deja paso a un nuevo proyecto que busca devolver a la Gran Vía un espacio cultural renovado.