Álvaro Ocaña, fromelier, junto al carro de quesos del restaurante Saddle.

Álvaro Ocaña, fromelier, junto al carro de quesos del restaurante Saddle. Saddle

Ocio

El taller en el que probar 350 tipos de quesos diferentes en un restaurante de Madrid con estrella Michelin

Esta semana, Saddle empieza una impartir clases exclusivas donde aprender sobre diferentes ámbitos de la alta gastronomía por 75 euros.

23 enero, 2024 02:21
Mar León Agencias

El carro de quesos es lo más emblemático de Saddle. Todo el que ha comido en el número 6 de la calle Amador de los Ríos (donde estuvo el Jockey, el restaurante de alta cocina que adquirió fama internacional) ha quedado impresionado por las más de 350 referencias de quesos que se van sucediendo en este carrito que transporta el fromelier Álvaro Ocaña por el elegante salón.

El restaurante del barrio de Salamanca tiene una estrella Michelin y dos soles Repsol, entre otras razones, por el carrito de quesos y otros detalles que lo convierten en un espacio gastronómico de primer nivel. De hecho, una de sus señas de identidad es el uso de los carros, también para transportar el pan, los destilados y las infusiones.

Con el objetivo cumplido de ser considerado uno de los clásicos contemporáneos de la restauración madrileña con el chef Adolfo Santos a la cabeza, ahora, da un paso más para también convertirse en un punto de encuentro y enseñanza para los apasionados y grandes aficionados de la alta gastronomía.

Carro de quesos del restaurante Saddle.

Carro de quesos del restaurante Saddle. Saddle

Así, Saddle da comienzo esta semana a una serie de talleres gastronómicos en su bar con los que celebrará y dará visibilidad a las diferentes áreas protagonistas de su sala y a las personas que las lideran.

Así, a partir del próximo viernes 26 de enero, el restaurante dará inicio a una apasionante travesía gastronómica, centrando su primera parada en su elemento más significativo: el carrito de quesos.

El exclusivo taller marcará el comienzo de una serie de encuentros de temáticas tan diversas como los matices del whisky en colaboración con la Scotch Malt Whisky Society, las armonías cautivadoras del vino, el ron, la coctelería o los mundos de la cerveza, el té y el café, entre otros.

[La mejor tarta de queso de Madrid se hace en esta tienda de Chamberí]

Cada uno de estos encuentros ha sido meticulosamente diseñado para ofrecer una experiencia inmersiva a un exclusivo grupo de diez personas por un precio de 75 euros.

Su primera edición, enfocada al apasionante mundo del queso, estará liderada por el fromelier del restaurante, Álvaro Ocaña —finalista en el concurso internacional Young Cheesemonger of the Year 2023—.

Las entradas para este taller ya están agotadas y en él, los participantes tendrán la oportunidad de degustar y sumergirse en la riqueza de algunas de las más de 350 referencias de quesos que rotan anualmente por el carro de Saddle, provenientes de diversos rincones del mundo, como España, Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Suiza, Inglaterra, Noruega, Suecia, Irlanda y Holanda.

Con el fin de que los asistentes descubran de dónde provienen los sabores y cómo determinar si un queso está en su punto, Ocaña ha diseñado un recorrido por quesos clásicos en su punto óptimo, así como por queserías y estilos emergentes.

Además, los asientes podrán probar diversas bebidas y conocer todas las claves para experimentar también en casa la riqueza de los quesos en su máximo esplendor.

Entre las exquisitas variedades que reflejan la pasión y calidad que caracteriza la oferta quesera en Saddle, Ocaña destaca opciones como el Valençay y el Puigpedrós en la categoría de pastas blandas.

El Appenzeller y el Cornish Kern, ambos de maduración única, destacan en la sección de pastas duras y, por último, el campeón mundial Kraftkar de Noruega y el Fourme D'Ambert francés, macerado por tres meses en sidra en las propias instalaciones de Saddle, destacan entre los quesos azules.

Con tres cámaras de conservación exclusivas que garantizan las condiciones óptimas de temperatura y humedad de los quesos, así como elaboraciones propias —donde se encuentran algunos quesos macerados en vinos o sidras dulces, así como cortezas lavadas con jerez—, Saddle se ha ganado el respeto de los apasionados del producto y la estacionalidad, convirtiéndose también en una parada obligatoria para los apasionados del mundo del queso.