La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la visita a la nueva Unidad de Endoscopia de Digestivo del Hospital público Universitario Puerta de Hierro Majadahonda.
La oferta de Ayuso a enfermeros y MIR para que se queden en Madrid: sus mejoras salariales y medidas para "conciliar"
El Gobierno de la Comunidad de Madrid propone nuevos modelos de turnos mixtos, subidas salariales y estabilidad laboral con contratos de varios años.
Más información: Madrid hará contratos de 3 años a todos los MIR y convertirá en interinos a los médicos eventuales.
La falta de médicos y enfermeros se ha convertido en uno de los principales retos del sistema sanitario madrileño. Con listas de espera tensionadas, centros de salud con dificultades para cubrir plazas y especialidades como Medicina de Familia o Pediatría bajo presión constante, la Comunidad de Madrid ha decidido mover ficha.
El Gobierno que preside Isabel Díaz Ayuso ha presentado una batería de incentivos para captar y fidelizar a los profesionales que ahora mismo se están formando como residentes.
El mensaje es claro: Madrid quiere retener talento sanitario. Durante un encuentro con médicos y enfermeros internos residentes organizado por el Grupo CTO el pasado viernes, la presidenta autonómica trasladó a los futuros especialistas que la región les ofrece estabilidad laboral, mejores retribuciones y oportunidades de desarrollo profesional si deciden quedarse tras terminar su formación.
Subida salarial y más estabilidad laboral
Entre las medidas estrella figura la actualización salarial de los MIR y EIR, que este año experimentan una subida del 1,5%. Aunque el incremento pueda parecer moderado, desde el Ejecutivo autonómico subrayan que se suma a otros complementos y mejoras introducidas en los últimos ejercicios.
Uno de los puntos clave del plan es la convocatoria de ofertas públicas de empleo (OPE) con carácter bienal. El objetivo es reducir la temporalidad estructural en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas) y ofrecer a los profesionales un horizonte más estable.
A ello se añade la posibilidad de firmar contratos de hasta tres años una vez finalizada la residencia, una fórmula pensada para evitar la fuga de talento a otras comunidades o al extranjero.
Además, se han reforzado los pluses económicos por guardias, noches y fines de semana, así como las retribuciones por trabajar en fechas señaladas como Nochebuena, Navidad, Año Nuevo y Reyes. Desde el Gobierno regional defienden que estos incentivos buscan compensar la elevada carga asistencial y hacer más competitivas las condiciones frente a otros territorios.
Conciliación y nuevos modelos de turnos
Otro de los reclamos de la nueva oferta es la potenciación de los turnos mixtos, especialmente en Atención Primaria. Esta modalidad pretende facilitar la conciliación personal y familiar, uno de los aspectos más demandados por las nuevas generaciones de sanitarios.
En paralelo, la Comunidad de Madrid ha ofertado este año 2.004 plazas MIR, con la intención de incorporar progresivamente a estos profesionales a las plantillas públicas en los próximos cinco años, el tiempo que dura su formación en muchas especialidades.
Déficit estructural y presión asistencial
La estrategia responde a un problema de fondo: la escasez de profesionales sanitarios no es coyuntural, sino estructural. En Madrid, como en el resto de España, la jubilación de médicos, la falta de reposición suficiente durante años y el aumento de la demanda asistencial han generado una situación de tensión permanente.
En este escenario, el Ejecutivo de Ayuso ha defendido también el atractivo del sistema sanitario madrileño, destacando la proyección internacional de hospitales como el Hospital Universitario La Paz, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón o el Hospital Universitario 12 de Octubre, así como proyectos en marcha vinculados a la innovación tecnológica y la alta especialización.
Con esta combinación de mejoras salariales, estabilidad contractual y apuesta por la modernización, la Comunidad de Madrid intenta frenar la fuga de profesionales y garantizar el relevo generacional en su sistema público de salud.
La gran incógnita ahora es si estas medidas serán suficientes para resolver uno de los mayores desafíos de la sanidad madrileña: que no falten sanitarios en los hospitales y centros de salud.