Víctor Arusnacioaei con su hija mayor Alexia en la casa de la Calle Cruz a medio reformar que habían comprado en Torrejón.

Víctor Arusnacioaei con su hija mayor Alexia en la casa de la Calle Cruz a medio reformar que habían comprado en Torrejón. David Morales

Madrid Comunidad

La encrucijada de la familia Víctor y Cornelia: compran una casa en Torrejón y descubren que "la van a derribar"

La vivienda pertenece a un Plan de Esponjamiento del municipio, que busca en un largo plazo modificar el casco histórico, lo que afectará a algunos pisos.

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"No puedo ni dormir por la noche, ni comer, ni nada. Estoy muy mal y llevo así un montón de meses". Cornelia Arusnacioaei, cuando adquirió la casa en la que pensaba que podría vivir cómodamente con su familia en Torrejón de Ardoz, nunca se imaginó que acabaría en esta situación. Ahora el banco les cobra cada mes la hipoteca de una vivienda que en unos años podrían acabar derribando, y su casero les ha dado hasta marzo para dejar el piso de alquiler donde se quedan.

Y todo ello porque el inmueble que han comprado recientemente forma parte de un Plan de Esponjamiento del que nunca habían oído hablar. Este busca modificar —en un futuro a largo plazo todavía por concretar, según fuentes municipales— el casco histórico del municipio. Por tanto, algunas viviendas quedarían afectadas, entre ellas, la de Cornelia y su familia.

Ella y su marido, Víctor, llegaron de Rumanía hace 22 años. Se asentaron en la localidad, donde han nacido sus hijos y abrieron su negocio: un bar.

Hace unos meses les comunicó su casero que debían dejar el piso donde estaban de alquiler y, por ello, decidieron comprarse esta casa. "Era de unos clientes que siempre venían al bar. Una pareja de jubilados que la había heredado", cuenta la madre de familia.

Con la intención de afianzarse del todo e invertir en un hogar, decidieron adquirirla. Pidieron las licencias y comenzaron las reformas. Sin embargo, el pasado mes de septiembre les llegó una carta de la paralización de las obras debido a este plan que ellos desconocían.

El exterior de la casa en la Calle Cruz de Torrejón de Ardoz.

El exterior de la casa en la Calle Cruz de Torrejón de Ardoz. David Morales

"En la agencia inmobiliaria nos dijeron que no podíamos cambiar la estructura de la fachada y construir más, pero que por dentro sí se podía hacer reforma", explica su hija mayor, Alexia. La casa de 1969 está "sin remodelar desde entonces e inhabitable".

En dicha carta emitida por el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, a la que ha tenido acceso este periódico, especifica "acto de disconformidad" ante dichas obras calificadas como "reforma integral del interior de la vivienda sin modificaciones de elementos estructurales".

Las razones son la implicación de "cesión obligatoria a vial público" debido a dicho plan. Por lo tanto, "no pueden realizarse obras de consolidación, aumento de volumen, modernización o incremento de su valor de expropiación".

Estos últimos motivos (consolidación, modernización e incremento del valor) son los que exponen en dicha misiva que supondrían estos cambios y la consiguiente "ineficacia inmediata y prohibición del ejercicio de las actuaciones".

Una casa "que no existe"

Desde el Ayuntamiento, por su parte, afirman que "sí pueden reformar la vivienda sin ampliarla", solo que en el momento que se paralizaron los trabajos fue debido a que "se había pedido una licencia para unas obras que no se correspondían con lo que se iba a hacer".

Añaden que, una vez que "presenten la documentación que se precisa, podrán continuar con su obra". Asimismo, señalan que se trata de un plan de ordenación urbana a largo plazo, de carácter público y sin proyecto definitivo aprobado en este momento.

Víctor, el padre de la familia, en la casa de Torrejón de Ardoz.

Víctor, el padre de la familia, en la casa de Torrejón de Ardoz. David Morales

El objetivo de este, según el propio documento aprobado en 2010, es revitalizar el centro histórico mediante la mejora de la movilidad, creación de espacios verdes y áreas más amplias, lo que podría implicar el derribo de edificaciones.

Por su parte, Cornelia asegura que se siente "estafada" y que, aunque pudiera realizar esas obras, ya no querría seguir adelante. "Prácticamente nos han vendido una casa que no existe. Porque mi abogado me ha asegurado que, si se lleva a cabo ese plan, la van a derribar sí o sí. Con estas condiciones no vale nada".

El patio de la casa a medio reformar.

El patio de la casa a medio reformar. David Morales

Y es que denuncia que, aunque el contrato de arras mencionaba de manera genérica que la vivienda estaba incluida en el plan de esponjamiento del casco antiguo, no especificaba ningún detalle.

"El abogado nos ha dicho que eso no vale para nada. Solo demuestra que [los vendedores] han ido a engañar", comenta. Cornelia siente que los antiguos propietarios han tratado de "cubrirse", pero que "sabían del plan desde el principio".

"Se firmó como vivienda familiar. Ponía libre de cargos. Le pregunté a un vecino que trabaja en el Ayuntamiento; me dijo que no había ningún problema. Hemos pasado por la agencia, el tasador, el notario... ¿Cómo iba a sospechar nada?", expresa.

Calcula que son más de 280.000 euros los que lleva invertidos en la casa (tasada en unos 255.000). "Son nuestros ahorros de toda la vida. Yo he vendido una casa que tenía de la herencia de mi padre en Rumanía para poder comprarla. Y de aquí a marzo tenemos que dejar el piso y no tenemos a dónde ir". En España no tienen ningún familiar con el que quedarse tampoco.

El interior de la vivienda con las obras a medias.

El interior de la vivienda con las obras a medias. David Morales

La familia pide la nulidad del contrato y que les devuelvan el dinero. "Solo quiero lo que es mío. Que se quede con su casa y haga lo que quiera con ella". Por ahora, han presentado un recurso en el Ayuntamiento para intentar que salga del plan y se han puesto en contacto con los vendedores, sin éxito.

Por ahora, llevan esperando cuatro meses la respuesta del Consistorio al recurso. No quiere llegar a juicio, pero asegura que ya solo le queda "luchar".