Con todo el lío mediático de la “Leire” y compañía, y la ocupación de titulares por la visita de León XIV la “broma pesada de los presupuestos de 2027” ha pasado desapercibida.

¡Pues no dice ahora el presidente Sánchez que los va a elaborar!

Lleva tres años sin presentar las cuentas del Estado. Entre otras cosas porque como el mismo dijo: ¿Para qué vamos a esforzarnos si sabemos que no nos las van a aprobar?

¿O sea que ahora piensa que si se las van a aprobar? ¡Vamos hombre, que no nos chupamos el dedo!

Es evidente que no piensa que unos presupuestos para el año que viene pasen los trámites parlamentarios. Su situación en el Congreso es cada día más precaria. Hasta sus aliados de legislatura piensan que sería lógico adelantar las elecciones.

Va a elaborar unos presupuestos que, como ha anunciado, tendrán el mayor gasto social de la historia

Entonces ¿Para qué ese anuncio?

Puede haber varias razones. Ninguna incluye la preocupación por el bien de la nación.

La primera es mantener la disciplina de las huestes sanchitas. Anunciar que está elaborando unos presupuestos es mandarles el mensaje de que piensa agotar la legislatura. El aviso es: aún pienso estar casi un año y, por tanto, tener poder para repartir prebendas y, sobre todo, para elaborar las listas electorales de las próximas elecciones generales.

Así evita el nerviosismo del grupo parlamentario, se irán de vacaciones pensando que a la vuelta aún les espera el escaño. Son las miserias de la polítiquilla en que ha convertido su presidencia.

Otra razón es de tipo electoral. Va a elaborar unos presupuestos que, como ha anunciado, tendrán el mayor gasto social de la historia. El viejo adagio romano de “pan et cirquenses”. Prometerá el “oro y el moro” a diversos colectivos para atraer sus votos.

Lo que no dice Sánchez es que desde la Comisión Europea están atentos a sus maniobras contables

Por ejemplo: más “paguitas” o subvenciones; facilidades para la nacionalización de los residentes cuyos familiares ya sean españoles; aumento de gastos en sanidad, educación, pensiones; ayudas a la agricultura; defensa de los inquilinos; inversiones extraordinarias en vivienda; … dinero para las autonomías con independentistas.

¡El cuento de la lechera!

También, a petición de Sumar, para darle votos, incluirá rebajas fiscales para las rentas menores de una cifra (ya se habla de 30.000 euros) y aumentos tributarios para las “grandes fortunas”. Lo primero debería haberlo hecho antes y lo segundo se ha demostrado poco eficaz, Pero eso no importa porque “el papel lo aguanto todo”

En resumen, el anuncio de la elaboración del presupuesto de 2027 es un arma de disciplina partidista y un señuelo electoral.

Por eso, no importará que el PGE27 sea incoherente y el déficit previsto sea irreal y los ingresos fantasiosos. Total, ¡sí no se va a aplicar!

Me imagino ojipláticos a los expertos presupuestarios de Bruselas ¿Van a trabajar sobre un producto imaginativo y fantasioso?

Porque lo que no dice Sánchez es que desde la Comisión Europea están atentos a sus maniobras contables. Ya saben que los fondos Next Generation se usan de manera creativa para cubrir lagunas, las pensiones por ejemplo.

Difícil lo va a tener en interino ministro de Hacienda. Tiene que elaborar algo que de entrada no será creíble, pero con apariencia de seriedad.

¿Podrá contener las carcajadas cuando los presente a los medios económicos, si es que lo hace algún día? ¡Habrá que verlo!

Además de todo ello, tendremos una maquinaria del Estado trabajando para inventar un techo de gasto, un cuadro macroeconómico y unos tochos pesados con las cuentas ¡Menos mal que ahora van en formato digital! Todo sabiendo que es inútil a efectos reales. Trabajando para elaborar el “programa electoral sanchista”.

No sería extraño que los ministerios entraran en una huelga de brazos caídos. Porque como decía Ortega: el trabajo inútil conduce a la melancolía.

Así que los presupuestos del 2027 son una broma pesada que: pretende mantener asustados y dóciles a los diputados del grupo parlamentario socialista, engatusar a electores ingenuos, liar a los expertos europeos y volver melancólicos a los funcionarios.

¡El arte del engaño! ¿Pero que se puede esperar de un gobierno que se salta a la torera por tercer año la norma democrática de convocar elecciones si no hay presupuesto?

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.