"Everything you do has been done and it won't last forever" Lindsey Buckingham

La EPA del segundo trimestre de 2026 no refleja un éxito de política económica sino una preocupante tendencia de maquillaje, pluriempleo, inmigración y precariedad. No hay cambio de modelo ni mejora estructural.

La EPA del segundo trimestre llega en el momento económico más “dopado” de nuestra historia reciente. Tras años de tipos reales negativos, compras masivas de deuda por parte del BCE y el mayor estímulo fiscal desplegado en España desde la transición, la narrativa oficial habla de “récord de empleo” y “mínimos históricos de paro”.

Sin embargo, cuando se miran con rigor los datos que ofrece el INE, lo que aparece no es un milagro laboral, sino un mercado laboral estancado, precario y muy dependiente del pluriempleo, la inmigración y los mismos sectores de siempre, hostelería, turismo y comercio.

Según la EPA del segundo trimestre, los ocupados se sitúan en 22,8 millones, con un crecimiento interanual del 2,3%. El número de parados baja a 2,5 millones, con una tasa de paro de 9,9%, todavía la más elevada de las grandes economías de la Unión Europea y aún peor si ajustamos el truco de los fijos discontinuos inactivos borrados de la cifra oficial, que superan los 700.000. Hablamos de una tasa de paro real más cercana al 13% que al 10%.

Cuando se miran con rigor los datos que ofrece el INE, lo que aparece no es un milagro laboral, sino un mercado laboral estancado, precario y muy dependiente del pluriempleo, la inmigración y los mismos sectores de siempre

Que el Gobierno presuma de “mínimos” cuando casi uno de cada diez activos sigue en paro dice mucho de la pobreza del debate político. El listón está tan bajo que cualquier leve mejora se vende como éxito histórico.

El gran problema está en la tasa de actividad, que, según la EPA, continúa estancada en el 59,29%, con una variación interanual de apenas +0,26 puntos.

La tasa de actividad lleva prácticamente estancada desde 2018, moviéndose en un rango mínimo pese al aumento de población y al fuerte flujo de inmigración.

Es decir, incluso tras años de estímulo fiscal y monetario sin precedentes, España no consigue que una proporción significativamente mayor de su población en edad de trabajar participe en el mercado laboral. No hay récord de empleo alguno.

En los últimos doce meses, el empleo aumentó en 510.200 personas, la población activa en 452.500 y el paro disminuyó en 57.800.

El 89% del crecimiento de la ocupación coincidió con el aumento de la población activa, mientras que sólo una parte muy pequeña se tradujo en un descenso del número de desempleados. España importa empleados pero no mejora el stock de parados reales ni oficiales de manera relevante.

Los flujos del mercado laboral que recoge el INE muestran la fragilidad y precariedad del mercado laboral. En el segundo trimestre de 2026 entran en la ocupación 1,360 millones de personas pero salen 966.000.

No es la imagen de un tejido productivo que consolida empleo estable y de calidad, sino la de un mercado de altísima rotación, contratos que van y vienen, periodos de actividad intermitente y transiciones continuas entre empleo, desempleo e inactividad.

Si se incorpora la realidad del paro efectivo, la narrativa triunfalista se derrumba todavía más. La cifra de paro registrado que se vende en titulares excluye a una bolsa muy relevante de fijos discontinuos sin actividad y personas en ERTE.

Al sumar estos colectivos que no trabajan pero no aparecen en el paro administrativo, el desempleo efectivo supera los 3,2 millones, prácticamente sin cambios desde 2019.

El 89% del crecimiento de la ocupación coincidió con el aumento de la población activa, mientras que sólo una parte muy pequeña se tradujo en un descenso del número de desempleados

Mientras el gobierno celebra que el paro registrado baja, el paro real sigue siendo enorme, solo que parcialmente oculto bajo otra etiqueta contractual y cambios de clasificación impuestos en 2021.

No podemos olvidar que la cifra de afiliación está dopada por el récord de pluriempleo y la naturaleza del crecimiento sectorial. A más pluriempleo, más "afiliaciones" porque hay miles de trabajadores que suman dos o tres empleos. Afiliación y afiliados no es lo mismo.

La Seguridad Social aparentemente bate récords de afiliación, pero la EPA muestra un aumento limitado de ocupados y una tasa de actividad estancada.

Efectivamente, no hay récord de empleo. La diferencia la explican, en gran parte, el pluriempleo, personas con dos o más trabajos parciales, y la inmigración que se concentra en actividades de baja productividad.

La creación de empleo se concentra en hostelería, comercio y ocio, sectores intensivos en mano de obra, muy sensibles al ciclo, con salarios inferiores a la media y elevada temporalidad de facto, aunque el contrato se llame “indefinido”. Mientras tanto, el empleo en industria y agricultura empeora.

El resultado es un mercado laboral que, tras el mayor estímulo fiscal y monetario que hemos conocido, apenas consigue reducir el paro real, mantiene un paro oficial muy elevado, no mejora la participación laboral y se sostiene sobre la precariedad, el maquillaje estadístico y la concentración sectorial en hostelería y turismo.

La EPA muestra que ese apoyo fiscal extraordinario no ha transformado la estructura del empleo en España.

Seguimos con una tasa de actividad pobre, un paro efectivo por encima de los 3,2 millones, una afiliación inflada por pluriempleo e inmigración y un tejido laboral apoyado en hostelería y comercio.

La Seguridad Social aparentemente bate récords de afiliación, pero la EPA muestra un aumento limitado de ocupados y una tasa de actividad estancada

El mantra sanchista de "récord de empleo" no muestra una historia de éxito, sino una campaña de propaganda oficial que busca convertir un avance pobre y frágil en una cifra épica que, en realidad, oculta graves debilidades de fondo.

El problema no es solo económico, es también político. Tras el mayor estímulo fiscal y monetario de nuestra historia, el poder político vende este resultado como “récord” y se dan por satisfechos. El gobierno de Sánchez ha renunciado a solventar el problema estructural del empleo y se contenta con maquillarlo.