Bandera de Japón
El PIB de Japón ha crecido un 1,1% en 2025 y se espera, según el FMI, que lo haga un 0,7% y un 0,6% en 2026 y 2027, respectivamente. Por otro lado, la inflación interanual se enquista por encima del 2%, lo que contrasta con el tipo de interés oficial, aún en el 0,75%.
El tipo de interés real es negativo y, aunque se prevén dos subidas adicionales de tipos de interés en 2026 y otras dos en 2027 (tipo terminal en el 1,75%), el JPY mantiene una posición débil frente al resto de divisas: desde 2022 se ha depreciado un 40% frente al EUR y un 30% frente al USD, con el que mantiene un pulso particular en los últimos meses.
La economía nipona, a pesar de la falta de inercia en su crecimiento, es la cuarta potencia económica del mundo, pero también una de las más endeudadas (tiene un ratio deuda/PIB del 240%). Y cuando la deuda es elevada y el crecimiento moderado, existe un incentivo para que la política monetaria sea vigilante, pero no dominante, en la política económica.
Esto se conoce como dominancia fiscal: situación en la que el gasto, el déficit y el endeudamiento se convierten en un problema crónico y obligan al banco central a ir “detrás de la curva” (aplicar una política más laxa de lo que marcan las variables económicas) para no comprometer la sostenibilidad de la deuda en el corto plazo.
A la radiografía, ya conocida, de Japón hay que añadir que el 8 de febrero el Partido Liberal Democrático (PLD) obtuvo una victoria contundente (316 escaños de 465), otorgando vía libre a Sanae Takaichi, la primera ministra, a materializar uno de los puntos fuertes de su programa: un plan de estímulo fiscal cifrado en unos 25 billones de yenes, al cambio, 135.000 millones de euros.
El Nikkei 225 (principal índice bursátil de Japón) se ha revalorizado un 15% en lo que va de año
Con dicho plan, se pretende reactivar la inversión estratégica y reducir la carga fiscal de los ciudadanos, siendo su medida más popular la suspensión del tipo reducido sobre los alimentos y bebidas (8%) durante dos años.
Y aunque en primeras declaraciones Takaichi ha manifestado que se trata de un plan responsable, los inversores ponen en duda la capacidad de financiar un plan tan ambicioso sin recurrir a la carga de la deuda y, por ello, los diferentes activos financieros reaccionan en consecuencia: alzas en bolsa, debilidad del JPY y repunte de los tipos de interés de largo plazo.
El Nikkei 225 (principal índice bursátil de Japón) se ha revalorizado un 15% en lo que va de año y un 6% desde el 8 de febrero, capitalizando el impulso fiscal y la debilidad del JPY (ayuda a repatriar con mayor valor los beneficios obtenidos en otras regiones).
Por su parte, cabe destacar la intensa reacción de los mercados de deuda: la TIR a 10 años alcanzaba el 2,3% (máximos de los últimos 25 años) y la TIR a 30 años repuntaba 50 pb en una sesión, alcanzando el 3,9% y ampliando el diferencial entre la TIR a 30 años y la TIR a 2 años hasta los 250 pb.
La actual necesidad estratégica de invertir en defensa, energía y tecnología genera desconfianza sobre la capacidad de reconducir el déficit (en el caso de Japón se proyecta un déficit del 3%).
Japón sirve de ejemplo para explicar la actual coyuntura de los mercados financieros
Y, en un escenario central de dominancia fiscal, elevada inflación y tipos reales negativos, se produce un intercambio de papeles: el riesgo se traslada desde los activos entendidos de manera tradicional como activos de mayor riesgo (bolsas) hacia activos asociados al refugio, como son la liquidez y la deuda pública.
Prueba de ello es la fuerte demanda reciente de los metales como el oro y la plata (revalorización del 50% y 100%, respectivamente, a seis meses), donde los asignadores de capital buscan una protección “alternativa” a los bonos.
Japón sirve de ejemplo para explicar la actual coyuntura de los mercados financieros, pero también eleva el debate en los comités de inversiones sobre si el repunte de tipos de interés y de la prima por plazo, sumado a la depreciación del JPY, a pesar de su mayor volatilidad en estos días, pudiera ser una oportunidad para diversificar en las carteras.
*** Salvador Díaz, profesor de Afi Global Education.