La ministra de Sanidad, Mónica García, ha aprovechado una noticia para culpar a la gestión sanitaria privada de “hacer negocio con la salud”. ¡Como si el gobierno no hiciera negocio con nada! Señora ministra, la financiamos con nuestros impuestos. Impuestos que usted utiliza para sentarse en la poltrona del ministerio.

No estoy en contra de que los ministros cobren; hacen un trabajo. Pero de ahí a pensar que son hermanitas de la caridad y los demás somos malos por estar en el sector privado, visto lo visto, hay un buen trecho.

La noticia, de la que la doctora García ha colgado su propaganda política sobre el Hospital de Torrejón, público de gestión privada, eso sí es grave.

¿Cuántos han muerto? Ninguno.

¿Cuántos han quedado inválidos? Ninguno.

¿El número de quejas de los usuarios es enorme? No, está por debajo del estándar.

¿Entonces?… Bueno, es que al gerente se le escapó un comentario sobre cómo ganar más dinero…

¿Sólo eso? Solo.

Y después de lo que está pasando con la red de ferrocarriles, ¿vamos a centrarnos a decidir en base a un comentario? ¿Vamos a gastar energía hablando en el Congreso y el Senado durante horas? ¿Y a redactar un anteproyecto con el pomposo nombre de Ley de Gestión Pública y Integridad del Sistema Nacional de Salud?

Hay 8 hospitales públicos de gestión privada en España, lo que supone el 2% de los 387. Hasta ahora ha habido tan buen servicio en ellos como en el resto

Es que ese comentario es de un hospital de Madrid. ¿Y qué? Pues que Ayuso, su presidenta, es del PP y muy batalladora.

¡Acabáramos! Así que se trata de una treta política para manejar el mantra de la sanidad pública a favor del gobierno. Eso parece.

Pero vamos a ver, lo importante no es si la gestión es privada o pública; es que el servicio público sea bueno. Ya lo dijo un presidente de la china comunista: gato negro o blanco, lo que importa es que cace ratones.

Hay 8 hospitales públicos de gestión privada en España, lo que supone el 2% de los 387. Hasta ahora ha habido tan buen servicio en ellos como en el resto. En Madrid, 5 de 40. Pero en Cataluña, también los hay y dentro de la red sanitaria pública catalana, como en la vasca, hay conciertos de todo tipo para ofrecer servicios públicos que prestan entidades privadas, semipúblicas…

Por otra parte, la lista de espera en intervenciones quirúrgicas en Madrid en la sanidad pública (de gestión pública y privada) es de 49 días contra 118 que presenta la media nacional. ¿Entonces? ¡Pues a desmontar la sanidad de Ayuso porque está haciendo competencia a las otras comunidades autónomas con su eficacia!, ¡No puede ser!

Por el contrario, Cataluña tiene una lista de espera de 148 días. La ministra García debería abocar las competencias de la Generalitat en materia sanitaria al Estado por incompetencia. Pero ahí, no, calladita está más guapa. No hay que atacar al compañero socialista Illa.

De lo que se trata es de abrir el debate con la consigna de: ¡Lo público es bueno, lo privado, perverso! ¡Ayuso es mala, Madrid vota mal y eso hay que corregirlo!

Además, si de verdad acaba siendo mala la gestión de una institución pública de la que es responsable la autonomía, sus dirigentes políticos, por la cuenta que les trae, ya la gestionarán de otra forma.

De lo que se trata es de abrir el debate con la consigna de: ¡Lo público es bueno, lo privado, perverso! ¡Ayuso es mala, Madrid vota mal y eso hay que corregirlo!

¿Por eso los viajeros de Málaga ahora van en autobuses privados para llegar a Madrid? ¿Por qué son masocas? ¡No! Porque la infraestructura ferroviaria de gestión pública está hecha unos zorros.

Tan demagógica es la anterior afirmación como la de la doctora García. El problema no es si es de gestión pública o privada, sino si funciona o no.

Ya tenemos otra matraca para distraer al personal de la incompetencia y la corrupción. Sanidad pública de gestión directa versus sanidad pública de gestión privada o indirecta.

Lo importante es adecuar nuestra sanidad al aumento de 7 millones de habitantes que hemos tenido los últimos años. Va a pasar lo mismo que con los ferrocarriles: se va a estresar si no la organizamos mejor. Por tanto, hay que utilizar de la mejor manera los recursos que tenemos: públicos y privados.

Lo demás, monsergas y demagogia.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.