Varias personas hacen cola en un punto de atención humanitaria en Ceuta.

Varias personas hacen cola en un punto de atención humanitaria en Ceuta. Europa Press

Observatorio de la vivienda

Vecinos y ONG denuncian el alquiler ilegal de 'pisos patera' a inmigrantes llegados a Ceuta tras el asalto a la frontera

Ofrecen habitaciones, garajes e, incluso, zonas comunes.

Los alojamientos improvisados llegan a costar 50 euros por persona y noche.

Más información: Las pérdidas económicas por la crisis migratoria de Ceuta alcanzan los 28 millones, según la Cámara de Comercio

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Las claves

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Vecinos y ONG de Ceuta denuncian el alquiler ilegal de 'pisos patera' a inmigrantes llegados tras el asalto a la frontera.

Se cobran hasta 50 euros por persona y noche por dormir en habitaciones compartidas, garajes y zonas comunes en condiciones precarias.

El Gobierno estima que entre 8.000 y 11.000 migrantes permanecen en Ceuta, presionando a una ciudad de 80.000 habitantes.

Las organizaciones sociales alertan del aprovechamiento de la situación por parte de quienes explotan a los inmigrantes cobrándoles por espacios improvisados.

Los vecinos y las ONG de Ceuta denuncian la aparición de 'pisos patera' donde se cobra por pasar la noche a inmigrantes llegados tras saltar la frontera.

Habitaciones compartidas, garajes y hasta zonas comunes de edificios se están utilizando como alojamientos improvisados en plena crisis migratoria, según ha podido saber EL ESPAÑOL-Invertia.

Los precios llegan a superar los 50 euros por persona y noche y sus ubicaciones son desconocidas. "Hay quien está haciendo su agosto a costa de cobrar ilegalmente estos alquileres", denuncia la ONG Luna Blanca de Ceuta.

La situación surge tras la llegada masiva de migrantes de manera irregular registrada en la ciudad autónoma el pasado 30 de julio.

El Gobierno cifra ya en unas 80.000 las personas que accedieron a territorio español a nado tras bordear el espigón de El Tarajal desde Marruecos durante esta crisis.

La mayoría regresó posteriormente a su país tras ver la realidad a la que se enfrentaban, pero miles de ellos siguen resistiendo en la ciudad.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, calcula que permanecen entre 8.000 y 11.000 migrantes, una cifra que considera que es insostenible y reclama su retorno a Marruecos.

La permanencia de estas miles de personas ha aumentado la presión sobre una ciudad de poco más de 80.000 habitantes.

Buscan cualquier forma de sobrevivir, ante la negativa de volver a su país, mientras los vecinos denuncian robos e intentos de entrada en viviendas.

Es alrededor de esa necesidad donde, según explican residentes y organizaciones sociales, ha aparecido este negocio.

La ONG Luna Blanca asegura que algunas personas están cobrando a estos inmigrantes por dormir en espacios en condiciones muy precarias. Según explica la organización a este diario, saben que hay habitaciones abarrotadas y hasta "cuartillos y garajes convertidos en alojamientos".

Desconocen las ubicaciones, "porque si no estarían denunciados", e intentan ayudar a los desplazados a que salgan de ahí.

La portavoz de la ONG relata a este periódico que el último ejemplo lo han tenido este lunes 10 de agosto. Alrededor de las 12 de la mañana, la organización atendía a una familia formada por un padre, una madre y dos hijos. Uno de los menores con autismo.

Los cuatro habían conseguido un lugar donde dormir tras cruzar la frontera, pero "compartían una sola habitación con otras seis o siete personas y el precio era de 50 euros por persona y noche".

"Imagínate con seis personas más durmiendo en el mismo espacio", reflexiona la portavoz. La familia asumía ese coste para poder mantenerse bajo un techo y no ser repatriados.

Ahora, se han marchado de ese alojamiento ilegal y se han establecido en uno de los campamentos ofrecidos por las asociaciones.

Según explican desde la ONG, también ofrecen "cuartillos o garajes por 30 euros la noche", asegurando que cualquier espacio puede terminar convertido en un alojamiento improvisado si hay alguien dispuesto a pagar.

Así lo corroboran los propios ceutíes, quienes también denuncian estas prácticas.

Juan, vecino del barrio de Loma Colmenar en Ceuta, al que este periódico identifica con un nombre ficticio por miedo a represalias, asegura que algunos están utilizando incluso zonas comunes de urbanizaciones como residencia para estos inmigrantes.

"Hay vecinos que los meten en los garajes, en las zonas comunes, y les están cobrando, porque saben que vienen con dinero y buscan dónde dormir", afirma a este periódico.

El vecino relata que lo hacen para evitar a la policía y que así no puedan devolverlos tras ser identificados.

Al igual que Juan, EL ESPAÑOL-Invertia ha hablado con otros dos vecinos que corroboran la situación, pero han preferido no dar su testimonio de forma explícita por miedo a sufrir consecuencias.

La ONG denuncia que es un aprovechamiento directo de la situación de quienes permanecen en Ceuta mientras la situación sigue desbordada. "Son gente que está especulando con la miseria ajena", lamentan.

Mientras tanto, miles de migrantes continúan deambulando y aumentando la presión en sus calles. Muchos siguen buscando comida y un lugar donde pasar la noche.

Montan campamentos improvisados en distintos puntos de la ciudad, escalan hasta las azoteas y buscan cualquier oportunidad para acceder a los edificios y encontrar un espacio donde refugiarse.

Las organizaciones sociales tratan de atender las situaciones más urgentes, pero los vecinos aseguran que no podrán soportar esta situación mucho más tiempo.