Los expertos aseguran que es el momento de revisar las hipotecas.

Los expertos aseguran que es el momento de revisar las hipotecas. Istock

Observatorio de la vivienda

La amenaza de que suba más el Euríbor empuja a las familias a revisar ya sus hipotecas y a huir de las de tipo variable

El índice ha subido más de siete décimas desde comienzos de año.

Ahora, las hipotecas fijas ofrecen tipos por debajo del 3%.

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Las claves

Las claves

La subida del Euríbor y la incertidumbre sobre los tipos de interés empujan a las familias a revisar sus hipotecas y evitar las de tipo variable.

Las hipotecas fijas ganan atractivo por ofrecer estabilidad en las cuotas, mientras que las variables suponen más riesgo en el contexto actual.

Las hipotecas mixtas pueden ser una opción razonable, especialmente si el periodo fijo inicial es largo, aunque no todas ofrecen la misma protección.

Expertos recomiendan revisar y comparar las condiciones hipotecarias antes de firmar, considerando todos los costes y el margen económico familiar.

La incertidumbre sobre los tipos de interés vuelve a colocar a las hipotecas en el centro de las decisiones de muchos hogares tras el gran gasto que supone el verano.

El Euríbor cerró agosto en el 2,954%, después de comenzar el año en el entorno del 2,2%.

La subida ya empieza a llegar al bolsillo de las familias con préstamos variables y obliga a hacer números también a quienes buscan ahora financiación para comprar una vivienda.

Y es que el escenario ha cambiado en pocos meses. La posibilidad de una relajación de los tipos parecía ganar terreno a principios de año. Sin embargo, la inflación ha complicado esas previsiones y ha vuelto a poner sobre la mesa el riesgo de que el Banco Central Europeo (BCE) tenga que endurecer su política monetaria.

El Euríbor también recoge ese cambio de expectativas y sigue avanzando ante la posibilidad de que los tipos permanezcan altos durante más tiempo o incluso vuelvan a subir.

El resultado es un mercado en el que acertar con la hipoteca se parece cada vez menos a una apuesta segura.

Fija, variable o mixta. Las tres opciones siguen sobre la mesa, pero no pesan igual. Los expertos consultados por EL ESPAÑOL-Invertia coinciden en que no existe una fórmula válida para todos.

La situación económica de cada familia, los años de financiación y su capacidad para soportar una subida de la cuota son claves. Sin embargo, ante el escenario actual, la hipoteca fija vuelve a ganar terreno como la opción que ofrece mayor seguridad.

La razón es sencilla. Con una hipoteca fija, el interés no cambia durante toda la vida del préstamo. El cliente sabe desde el principio cuánto tendrá que pagar cada mes y una nueva subida del Euríbor no afecta a su cuota.

Precisamente por esa estabilidad, Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de la patronal inmobiliaria española (FADEI), considera que este tipo de financiación "vuelve a tener mucho sentido" para quien valore la tranquilidad y quiera conocer desde el primer día cuánto pagará durante los próximos años.

Su consejo pasa por elegir una financiación que se pueda asumir "incluso si el escenario empeora un poco". Es decir, evitar que la compra de una vivienda deje el presupuesto familiar sin margen ante cualquier imprevisto.

Juan Vilén, director general de Idealista Hipotecas, también se inclina por esta opción. Y su postura frente a las variables es mucho más contundente. Considera "un error" contratarlas ahora por el riesgo de quedar expuesto a unos tipos de interés que el cliente no puede controlar.

En una hipoteca variable, el interés suele calcularse sumando al Euríbor un porcentaje fijado por el banco, conocido como diferencial. Si este índice sube, también lo hace el interés que paga el hipotecado cuando llega el momento de revisar el préstamo.

Vilén recuerda que actualmente se pueden contratar hipotecas fijas por debajo del 3%. Por eso, considera que elegir ahora una variable supone asumir un riesgo innecesario.

Entre ambas opciones aparece la hipoteca mixta. Esta fórmula combina las dos anteriores. El cliente paga un interés fijo durante los primeros años y, una vez terminado ese periodo, pasa a un tipo variable ligado normalmente al Euríbor.

Josep Soler, fundador y consejero ejecutivo de la Asociación Europea de Asesores y Planificadores Financieros (EFPA España), la considera "una opción razonable" en el escenario actual.

Permite protegerse frente a posibles subidas de los tipos durante los primeros años, pero evita quedar ligado durante 15 o 20 años a las condiciones que ofrece actualmente el mercado.

Sin embargo, Vilén introduce un matiz importante: no todas las hipotecas mixtas ofrecen la misma protección.

El director general de Idealista sólo ve sentido a esta modalidad cuando mantiene el tipo fijo durante siete, ocho o diez años.

De esta forma, el hipotecado consigue estabilidad durante una parte importante del préstamo antes de quedar expuesto a las variaciones del Euríbor.

En cambio, alerta sobre las mixtas que ofrecen un periodo fijo de sólo tres años. Una vez terminado ese plazo, el préstamo pasa a ser variable cuando todavía queda buena parte de la deuda por devolver.

El coste de esperar

La decisión se complica para quienes ya tienen una hipoteca variable. Y es que el nivel actual del Euríbor cambia sus cuentas y obliga a comparar lo que pagan ahora con las condiciones que ofrece el mercado.

Vilén pone un ejemplo sencillo. Con el Euríbor cerca del 3% y un diferencial del 0,5%, una revisión dejaría el interés de una hipoteca variable alrededor del 3,5%.

Frente a esa cifra, asegura que existen ofertas fijas por debajo del 3% y mixtas con tramos iniciales próximos al 2%.

La diferencia puede hacer que cambiar de hipoteca resulte atractivo para algunos hogares. Por eso, su recomendación es que "quien no lo haya hecho antes, que lo mire ya".

FADEI pide más cautela. Gómez Huecas no recomienda convertir todas las hipotecas variables en fijas de forma automática y antes de tomar una decisión, insiste en que "hay que coger cada hipoteca y hacer números".

El cambio puede compensar cuando quedan muchos años por delante, existe bastante capital pendiente y las subidas del Euríbor empiezan a apretar demasiado el presupuesto familiar.

En cambio, tiene menos sentido cuando quedan cinco o seis años para terminar de pagar, la deuda pendiente es pequeña o el diferencial contratado es especialmente bueno.

Esperar a que escampe tampoco garantiza mejores condiciones. Si los tipos vuelven a subir, el Euríbor puede seguir avanzando y las hipotecas fijas también podrían encarecerse. "El momento perfecto en las hipotecas es muy difícil de acertar", resume Gómez Huecas.

Momento de revisar

Tampoco hace falta esperar a la revisión anual de una hipoteca variable para comprobar si existen mejores alternativas. Los expertos aconsejan adelantarse y revisar las condiciones del préstamo con tiempo, y más ante esta situación.

Pero, para hacerlo, hay cuatro datos básicos que conviene tener delante: el dinero que todavía queda por devolver al banco, los años pendientes, el diferencial que se paga sobre el Euríbor y los posibles costes de cambiar de hipoteca.

Después llega el momento de comparar. Y no basta con fijarse únicamente en el interés anunciado.

Los seguros, las comisiones, los productos vinculados y el resto de condiciones pueden convertir una oferta aparentemente barata en otra mucho menos atractiva.

Vilén recuerda además que las condiciones que los bancos anuncian en sus páginas web no siempre son las que termina consiguiendo el cliente.

El perfil financiero, los ingresos y la negociación con la entidad también pueden modificar la oferta final.

Por ello, los expertos coinciden en que, ante un escenario incierto como el actual, hay que revisar, comparar y conocer cuánto margen tiene la economía familiar antes de firmar.

Pues, el Euríbor ha vuelto a recordar que unas décimas de diferencia terminan notándose más de lo que uno cree en el bolsillo.