Una persona haciendo uso de Ozempic.

Una persona haciendo uso de Ozempic. E.P

Observatorio de la sanidad

Los fármacos para perder peso como Ozempic responden de forma distinta según la genética del paciente

No obstante, algunos autores externos señalan que el efecto de los genes sobre la respuesta a estos medicamentos es modesto.

Más información: Del Ozempic al Wegovy: este es el fármaco para adelgazar más eficaz según una gran revisión científica

M. Domínguez
Publicada

Las claves

Un estudio de 23andMe muestra que dos genes influyen en la respuesta a fármacos para perder peso como Ozempic.

Las diferencias genéticas pueden hacer que algunos pacientes adelgacen mucho más que otros con estos medicamentos.

Cambios en los genes GLP1R y GIPR afectan tanto la eficacia como los efectos secundarios, como náuseas y vómitos.

Expertos advierten que, aunque la genética influye, factores como sexo, edad y tipo de fármaco siguen siendo más determinantes.

Los agonistas de GLP-1, medicamentos que han revolucionado el tratamiento de la obesidad, da nuevas claves sobre por qué unos pacientes bajan más peso que otros: hay variables genéticas que influyen en el adelgazamiento.

Un estudio realizado por investigadores de la empresa de análisis genéticos 23andMe y publicado en Nature utiliza datos de 27.885 personas que proporcionan evidencia directa de que la variación en dos genes contribuye a las diferentes respuestas frente a estos fármacos.

Con estos medicamentos (el más conocido de ellos, Ozempic), algunas personas pierden el 5% de su peso corporal, mientras que otras llegan a perder más del 20%.

El análisis de marcadores genéticos y las experiencias de los propios pacientes ha permitido a los investigadores observar cómo la genética humana influye en los efectos de estos medicamentos.

Por ejemplo, un pequeño cambio en la secuencia de un gen, GLP1R, que altera la proteína que produce, está significativamente asociada con una mayor eficacia de estos fármacos.

Otra variación de este gen, sumado a una modificación en GIPR, modifica la respuesta de los pacientes a las náuseas y vómitos relacionados con Ozempic y otros agonistas de GLP-1.

Además, hay otros efectos específicos de cada fármaco en cuestión. La variación genética de GIPR y los efectos secundarios de náuseas y vómitos se limitan a personas que utilizan tirzepatida (el principio activo de Mounjaro), pero no semaglutida (el de Ozempic).

Estos descubrimientos, indican los autores, sientan las bases para enfoques personalizados en el tratamiento de la obesidad.

Cristóbal Morales, responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla y vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), ha indicado al Science Media Centre que el estudio "marca el inicio de una nueva era en la medicina basada en la integración de variables genéticas con variables clínicas que ya sabemos manejar en consulta".

En declaraciones al mismo portal, José M. Ordovás, investigador senior en el jean Mayer USDA Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (Boston, EEUU), destaca que es un estudio "sólido y relevante", pero hay que interpretar sus implicaciones clínicas con prudencia.

"Los autores muestran que un modelo combinado con variables clínicas y genéticas puede estratificar pacientes, pero eso no significa que la genética por sí sola justifique ya crear subgrupos clínicos o indicar pruebas genéticas rutinarias. De hecho, el propio estudio indica que la mayor parte de la capacidad predictiva sigue viniendo de factores no genéticos como sexo, edad, diabetes tipo 2, tipo de fármaco, dosis y duración del tratamiento".

La misma opinión comparte Josefa García Barrado, profesora titular de Farmacología en la Universidad de Salamanca, que sostiene que "las implicaciones prácticas de los hallazgos están algo sobrevaloradas en la interpretación final".

"Aunque se identifican asociaciones genéticas, los tamaños de efecto son modestos y escasos y, desde el punto de vista clínico, su utilidad inmediata parece limitada."