Un tren Iryo y un Avant parados en la estación de Santa Justa de Sevilla.

Un tren Iryo y un Avant parados en la estación de Santa Justa de Sevilla. Eduardo Briones / Europa Press

Observatorio de la movilidad

España invierte 3 veces menos en su red ferroviaria que hace 17 años mientras los viajeros de alta velocidad se duplican

Además, la inversión en mantenimiento y conservación de las infraestructuras también ha crecido a un ritmo inferior que los usuarios.

Más información: "Hubo 20 segundos entre un tren y otro, el frenado de emergencia no pudo actuar": así fue el accidente en Adamuz

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Las claves

La inversión en infraestructuras ferroviarias en España es tres veces menor que en 2009, pese al auge de viajeros de alta velocidad.

El número de pasajeros en trenes de alta velocidad se ha duplicado desde 2019, alcanzando los 40 millones, sin un aumento proporcional en la inversión.

Maquinistas y sindicatos han alertado del deterioro de las vías y han pedido reducir la velocidad máxima de los trenes debido a fallos en la infraestructura.

El mantenimiento de la red de alta velocidad ha aumentado un 40% desde 2019, pero sigue siendo insuficiente frente al incremento del tráfico ferroviario.

Todavía están por cerrar las cifras definitivas del accidente de tren en Adamuz (Córdoba), que ya se ha convertido en uno de los peores siniestros ferroviarios de la historia de España.

Es pronto para conocer las causas del incidente. Pero lo cierto es que sucede en un momento en el que las inversiones en infraestructuras ferroviarias (netamente públicas en España) están lejos de sus máximos históricos. Y todo ello pese al boom de viajeros causado por la liberalización del transporte en tren en España, que está en cifras de récord.

Según datos de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), el máximo de inversión bruta en infraestructuras ferroviarias se tocó en 2009. En aquel año, a las puertas de la gran crisis financiera que azotó España, se superaron los 11.100 millones de euros.

Por entonces, la alta velocidad ferroviaria española estaba en plena expansión. A finales de aquella década se abría, por ejemplo, el popular corredor de AVE entre Madrid y Barcelona.

Sin embargo, la crisis obligó a apretarse el cinturón en los años siguientes. La inversión ferroviaria (que es prácticamente pública en España) fue cayendo, poco a poco, hasta tocar fondo en 2021, con poco más de 2.200 millones de euros.

Desde entonces, y sobre todo gracias a los fondos Next Generation y al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, la inversión ha aumentado escalonadamente.

El dato más reciente, el de 2024, indica que las inversiones ferroviarias españolas alcanzaron los 3.468 millones de euros. Cantidad, que, con todo, es tres veces más baja que la de 2009, 17 años antes.

Esto apunta a que, respecto a la primera década de este siglo, hay un importante bajón de inversiones, o incluso déficit. Sobre todo teniendo en cuenta que las cifras de viajeros en alta velocidad se han disparado con la liberación ferroviaria.

Respecto a 2019 y con la entrada en el mercado de competidores como Ouigo e Iryo, la cifra de viajeros prácticamente se ha doblado.

Se ha pasado de los 22 millones de personas a los 40 millones. Y todo ello sin un incremento equivalente de las inversiones.

Tampoco dicho incremento se observa en las inversiones que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha hecho en reparaciones y conservación de la infraestructura y edificaciones de la red de alta velocidad.

En 2019, el operador ferroviario invirtió unos 336 millones de euros para mantener la red de alta velocidad. En 2024, último año del que hay datos, esta cantidad subió a los 470 millones. Si bien es un incremento notable del 40%, esta cantidad se queda lejos del 100% que han aumentado los pasajeros.

De hecho, los propios profesionales del sector ferroviario han alertado de la situación de las vías españolas.

En agosto, los maquinistas del sindicato SEMAF ya alertaron de la degradación del estado del sistema ferroviario español. Y solicitaron que se redujera la velocidad de los trenes a no más de 250 km/hora.

En una carta enviada al ministro Óscar Puente, avisaban de que el aumento del número de trenes de alta velocidad y el mayor peso que todos los convoyes tienen sobre las mismas vías estaban provocando un mayor número de fallos en la infraestructura viaria.

En la misiva advertían de que el deterioro de las vías estaba "produciendo una degradación profunda y acelerada en el material rodante, causando frecuentes averías".

Desde el sindicato recuerdan que el mayor peso por eje que soportan los nuevos trenes con los que operan con Avlo, Ouigo o Iryo es una de las claves de los "baches, garrotes y descompensación en la catenaria" que se encuentran cada día en las vías.

Inestabilidad

Un deterioro continuo que explicaría, además, la "inestabilidad de rodadura y los daños en la estructura" de los trenes que los maquinistas ya habían denunciado en julio en un mensaje a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.

"Nuestros compañeros maquinistas a los que representamos en las diferentes empresas ferroviarias -señalaba la misiva a Puente-, esto lo reportan diariamente a los responsables de circulación de Adif, sin que se tome ninguna medida", alertan.

Las irregularidades denunciadas por los sindicatos, en principio, no suponían por sí mismas un riesgo para la circulación, pero sí suponían un problema a la hora de circular, ya que los trenes, a 300 km/h, "van pegando muchos botes" y "vibrando mucho", lo que puede derivar en roturas en los propios convoyes.

Aunque no se pueda demostrar una repercusión directa entre el estado de las vías y el fallo de los trenes por entonces, fuentes técnicas consultadas en el sector aseguran que la clave del problema sigue estando en el peso que cada tren aguanta por eje.

Una de las claves de todo el proceso que denunciaban tanto los maquinistas como los técnicos del sector es la falta de inversiones en mantenimiento que estén acordes con el aumento de tráfico que ha traído la liberalización ferroviaria en los últimos años.