Tren de Iryo descarrilado el pasado 18 de enero de 2019.

Tren de Iryo descarrilado el pasado 18 de enero de 2019.

Observatorio de la movilidad

Los descarrilamientos ya son la tercera causa de accidente en España tras multiplicarse por dos en una década

En 2024, se registraron 22 accidentes de esta tipología en nuestro país, aunque ninguno de ellos con víctimas mortales.

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Las claves

Los descarrilamientos ya son la tercera causa de accidente ferroviario en España, tras duplicarse en la última década.

En 2024 se registraron 22 descarrilamientos, frente a los 9 de 2015, siendo la cifra más alta de la década en 2023 con 25 incidentes.

El accidente más reciente en Adamuz (Córdoba) dejó al menos 40 fallecidos y numerosos heridos, siendo uno de los más graves en la historia ferroviaria española.

Las causas de los descarrilamientos suelen ser variadas: desde defectos en la vía o el tren, obstáculos, errores humanos o exceso de velocidad, aunque la prevención y el mantenimiento son claves para evitarlos.

El pasado domingo, un tren de Iryo descarriló, invadiendo la vía contigua y chocando con un Alvia de Renfe en Adamuz (Córdoba). El accidente, de los más graves ocurridos en la historia de España, ha ocasionado la muerte de al menos 40 personas y numerosos heridos.

Aún se investigan las causas, pero como ha contado EL ESPAÑOL-Invertia, todo apunta al embridado de las vías en el cambio de agujas como causa del descarrilamiento del vehículo de Iryo.

Un suceso que investigará la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) que ha visto cómo en la última década este tipo de "incidentes" se han multiplicado.

En 2024, último dato disponible, ocurrieron 22 descarrilamientos frente a los 9 de 2015. Es decir, se han más que duplicado estos incidentes, por no decir que casi se han triplicado.

Cabe decir que este tipo de incidencias son habituales en la operación ferroviaria. Y que, además, la CIAF no investiga todos. Sólo aquellos que se consideran graves o que las compañías determinan que es necesaria una investigación independiente.

Durante 2024 sólo un descarrilamiento se consideró grave. Un tren de media distancia colapsó el túnel de alta velocidad que une la estación de Atocha con la de Chamartín, en Madrid.

La CIAF es un organismo adscrito al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que fue creado en 2007 para investigar de forma independiente este tipo de sucesos.

No obstante, sólo investiga aquellos que le son notificados, en los que haya víctimas mortales y en los que sea preciso esclarecer las causas de lo ocurrido. De hecho, un equipo de investigadores ya está recabando sobre el terreno información de lo ocurrido en Córdoba.

El accidente que más crece

Ahora bien, la CIAF no sólo investiga descarrilamientos. Analiza todos aquellos sucesos que tienen algún tipo de incidencia en la operativa de la vía.

Eso incluye desde arrollamientos de vehículos en pasos a nivel a problemas en las señalizaciones, pasando por incendios en los trenes. De hecho, en su última memoria, la CIAF refleja que en 2024 se analizaron 128 sucesos. De ellos, 97 fueron accidentes.

Dentro de la categoría de accidentes hubo 22 descarrilamientos en los que no hubo víctimas.

Es decir, uno de cada cuatro accidentes que se registran en la red ferroviaria son de esta tipología.

Se trata de la tercera causa de accidente ferroviario, sólo por detrás de las colisiones de trenes con obstáculos (26 en total) y de los accidentes en paso a nivel (25). Estos últimos suelen ser los más mortales.

La cifra de salidas de la vía es más alarmante si tenemos en cuenta que multiplica por más de dos la registrada hace una década.

EL tren descarrilado en Guadalajara.

EL tren descarrilado en Guadalajara. 112 Castilla la Mancha

En 2015 hay constancia de nueve descarrilamientos, la mayoría de ellos protagonizados por trenes de mercancías. En 2014 el número fue el mismo.

Pero la cifra más alta de la década la encontramos en 2023, con 25 descarrilamientos.

Un año antes, en 2022, se informó de 89 accidentes graves.16 descarrilamientos entre ellos.

En 2021, también fueron 16 los trenes que se salieron de las vías en los 96 accidentes investigados. En 2020 hubo 14 descarrilamientos de un total de 75 accidentes.

La cifra va menguando a medida que vamos a años anteriores. Con una excepción: 2019, que cerró con 20 descarrilamientos de 64 accidentes.

Así, con el paso de los años, este tipo de accidentes ha aumentado coincidiendo con un mayor uso de las vías tras la liberalización de los servicios de mercancías y de alta velocidad.

En paralelo, la flota de trenes ha envejecido y el mantenimiento es mejorable, según fuentes del sector.

Descarrilamientos en 2024

Casualmente, hace justo un año y en un espacio temporal de 12 días, descarrilaron tres trenes en diferentes puntos de España: en Atocha (Madrid), Matillas (Guadalajara) y Álora (Málaga).

El de Atocha fue el único accidente calificado de "grave", con dos heridos leves (dos mecánicos de Alstom) y daños valorados en más de dos millones de euros.

Su calificación de "grave" obliga por ley a la CIAF a investigar este suceso. Ese año también se abrieron investigaciones formales en otros tres sucesos.

En el caso de hace un año, el tren, que estaba siendo remolcado a talleres, descarriló en el túnel del Chato (entre Chamartín y Atocha) cortando la circulación de alta velocidad entre Madrid y Valencia y ocasionando un gran caos ferroviario.

Tren descarrilado en el túnel entre Atocha y Chamartín en octubre de 2024.

Tren descarrilado en el túnel entre Atocha y Chamartín en octubre de 2024. E.E.

Adif y Renfe tardaron 50 días en retirar el tren de la vía. Los trabajos se alargaron en el tiempo por la complejidad en el proceso de retirada del convoy y porque se realizaron de noche para tratar de afectar lo menos posible a los servicios de alta velocidad.

Aquí la afección a los pasajeros fue mínima. Pero en el mes de octubre de 2025, un tren de Cercanías de Renfe descarriló en San Fernando de Henares.

Y el pasado verano, otro tren se salió de la vía en Chamartín por una avería eléctrica. Obligó a interrumpir todo el día la conexión con Valencia, Alicante y Murcia.

En estos casos no hubo víctimas. Pero sí heridos leves y miles de pasajeros afectados.

Por norma general, los descarrilamientos generan más daños materiales que físicos y conllevan el cierre temporal de la vía afectada.

Aunque siempre hay excepciones como la del accidente ocurrido en Córdoba. O la del descarrilamiento del Alvia ocurrido el 24 de julio de 2013 en las cercanías de la estación de Santiago de Compostela (A Coruña), causando la muerte a 80 personas.

Causas

¿Cuáles son los principales motivos de los descarrilamientos? “Hay muchas causas, por eso se investiga caso por caso”, señalan fuentes del sector.

Es decir, puede ser por encontrar obstáculos en las vías (por ejemplo, árboles caídos, rocas o animales), algún defecto en las vías o en el tren, exceso de velocidad, error humano, etcétera.

En el caso de los dos trenes de Iryo y Renfe se desconocen las causas, aunque se descarta la velocidad porque circulaban a 210 km/h y 205 km/h, respectivamente.

Pero evitar la salida de un tren de la vía es posible en algunos casos. Aquí entra en juego la prevención a través de la inspección de vías, que consiste en comprobar el estado y la alineación de los carriles, las traviesas y otros componentes.

Esta labor puede identificar defectos, grietas, corrosión o desgaste.

También es vital el estado del tren en cuanto a regular la velocidad, el frenado y la señalización para evitar estos accidentes, especialmente cuando son causados por errores humanos, colisiones o exceso de velocidad.