Criptomonedas

La especulación afloja en el bitcoin: un 63% no cambia de manos desde hace un año

El porcentaje de inversores que mantienen los bitcoins en su cartera sin vender durante tres años alcanza máximos desde 2018.

13 septiembre, 2020 03:06

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Los últimos bandazos de precio del bitcoin se distancian de la definición clásica de un activo refugio. Sin embargo, otros datos indican que cada vez son más los que recurren a esta criptomoneda como una suerte de ‘oro digital’ al que confiar parte de su patrimonio. Mas de dos terceras partes de los bitcoins emitidos en todo el mundo no cambian de manos en el último año.

La volatilidad sigue siendo marca de la casa en el bitcoin, pues solo en el último mes marca una brecha del 25% entre máximos y mínimos de cotización. El analista de criptoactivos de eToro, Simon Peters, señala que “hay una serie de métricas alcistas encadenadas” que siguen apuntando hacia “la salud general” de la criptomoneda más popular.

Entre estos indicadores, el experto señala hacia “el aumento en la mentalidad de mantener posiciones”. Aquí se refiere a las estadísticas que maneja la firma de análisis especializado Glassnode, que apuntan que un 63,4% de los bitcoins no se han negociado en el último año. Unos datos que, gracias a la inalterabilidad de la tecnología blockchain, son extremadamente fiables.

Más inmóviles y más difíciles

No obstante, hay indicadores aún más claros que evidencian que la especulación en torno al bitcoin es cosa de un grupo cada vez más reducido de inversores, mientras que son cada vez más los que lo usan como reserva de valor. En los últimos cinco años, un 22,2% de estas monedas digitales no han cambiado de manos, mientras que un 30,9% ha permanecido inmóvil durante los últimos tres, lo que además supone la tasa más alta para este periodo desde 2018.

Con estos números sobre la mesa, Peters está convencido de que “mientras el bitcoin se mantenga por encima de los 10.000 dólares”, su apreciación está asegurada. Incluso aunque se formase “un pico a la baja” puntualmente que perforase esta cota.

A los argumentos técnicos, suma el hecho del que el hashrate, que define la potencia computacional de la red de mineros de la criptomoneda, “está en su punto más alto”. Otro récord incluso a pesar de que la minería del bitcoin es cada vez más costosa y se premia con una recompensa menor que hace solo unos meses.

Aquí conviene recordar que el pasado mayo tuvo lugar un nuevo halving en la moneda digital. En pleno azote de la pandemia y con la volatilidad desatada en todos los mercados financieros, llegó este recorte que ha terminado confirmándose como un motor clave para el ascenso por encima de los referidos 10.000 dólares.

El impulso de la digitalización

El portavoz de eToro en España, Javier Molina, explica a Invertia que hay dos factores determinantes que han llevado a muchos inversores a plantearse el bitcoin como una reserva de valor. En primer lugar, “un convencimiento sobre el cambio de paradigma hacia una economía más tecnológica en la que las posibilidades del blockchain son claves”. Después, la creencia de que “nos encaminamos hacia un sistema financiero alternativo al que conocemos hoy y en el que las criptomonedas y las finanzas descentralizadas tienen un papel determinante”.

“El bitcoin ya ha triunfado”, explica Herminio Fernández de Blas, consejero delegado y director tecnológico de Eurocoinpay, una fintech española especializada en activos digitales. “Cada vez más gente viene y se queda como reserva de valor”, confirma en su experiencia. Y, además, puntualiza que “es más y más habitual que lleguen con cantidades pequeñas, para probar, y después amplían su inversión”.

Los datos que manejan en eToro apuntan a una tenencia media de posiciones en bitcoin de 3,7 años por parte de los que dan el salto. Un plazo que bien parece una eternidad si se compara con la media que los españoles mantienen sin cambios sus posiciones en cartera. Y es que se queda en solo 1,9 años de media, según un estudio reciente de la gestora Schroders.

Sin embargo, y a pesar de este progresivo cambio de tendencia desde la especulación más agresiva, Molina apunta hacia ciertas cautelas al lanzarse a buscar refugio en el bitcoin. En su opinión, “el bitcoin cobra sentido como reserva con una ponderación en cartera como mucho igual a la que se le da al oro”.

El viejo consejo de no poner nunca todos los huevos en la misma cesta también es aplicable a este caso. “No conviene contar con más de un 3% o un 4% del patrimonio en activos digitales para tener una cartera diversificada y segura”, asegura.

Comercios y senadores

Para los que estén pensando en sumarse al creciente grupo de inversores que apuestan por el bitcoin como reserva de valor, atención a los soportes más importantes de la criptomoneda. Una eventual pérdida de los 9.800 dólares sería la primera señal de que las cosas podrían ponerse feas. Desde ahí, el retroceso hacia los 8.800 dólares y, después, hasta los 8.300 dólares sería bastante probable, según los expertos de eToro.

Mientras tanto, Fernández de Blas confirma que la adopción del bitcoin como método de pago por parte del comercio minorista “no deja de crecer”. Un factor que, si bien supone un uso y objetivo distinto al de la búsqueda de refugio, es favorable para esta estrategia por suponer una penetración creciente en la economía real. “Cada semana implementamos nuestras herramientas en cuatro o seis comercios electrónicos”, explica el fundador de Eurocoinpay.

Un usuario paga en un establecimiento con una aplicación de criptomonedas.

Un usuario paga en un establecimiento con una aplicación de criptomonedas.

Otro ejemplo más de esta incorporación a la economía real es el reciente anuncio del senador republicano Darren Soto de que aceptará donaciones en bitcoin para su campaña a la reelección en este 2020. El representante del 9º Distrito de Florida ha sido uno de los más fervientes defensores de las criptomonedas en el plano político en EEUU.

Si más candidatos siguen esta vía, los ‘refugiados’ en bitcoins podrían estar de enhorabuena dada la mucha atención que en todo el mundo genera la carrera electoral estadounidense. Atentos a sus gráficas y, muy especialmente, a la tasa de rotación, pista inequívoca del peso de los especuladores.