Un operador trabaja en la Bolsa de Nueva York.

Un operador trabaja en la Bolsa de Nueva York. Reuters

Mercados

Nuevo mes, nueva “operación especial”

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Da la impresión de que, después de quedarse sin el Premio Nobel de la Paz, Donald Trump decidió que lo de ser pacificador ya no era tan importante. En menos de tres meses, ordenó el secuestro del presidente de otro país, lanzó operaciones en Irán y Ecuador, y se comenta que la siguiente podría ser Cuba.

¿Será el mal necesario para lograr un bien mayor?

El tiempo lo dirá, pero históricamente, tanto en los regímenes políticos como en las organizaciones criminales, cortar la cabeza rara vez resolvía el problema. Como la Hidra de Lerna en la mitología griega, siempre surgen nuevas, porque siempre hay muchos interesados en que las reglas actuales se mantengan.

Mientras tanto, el coste para el resto del mundo aumenta.

En EEUU, ante el temor de que el conflicto se prolongue, han retrocedido índices como el S&P 500, el Nasdaq y, sobre todo, el Russell 2000, que refleja mejor la aversión al riesgo. También han subido los rendimientos de los bonos del Tesoro por el miedo a que la inflación repunte y a que la Fed retrase nuevas bajadas de tipos.

¿Se podría repetir un desplome como el de 2022?

En Europa, además del temor a que la inflación se dispare y el BCE suba los tipos de interés, preocupa que se repita la crisis energética tras la invasión de Ucrania por Rusia, lo que podría aumentar los costes empresariales y provocar quiebras masivas que perjudicarían la economía. También se teme una nueva crisis migratoria.

Asia tampoco queda al margen. Los mercados de la región están bajo presión por razones similares: aumento de costes, riesgo de inflación, desaceleración de la economía global y posibles interrupciones en las cadenas de suministro. Esto podría afectar especialmente a Japón, China y también a Australia.

¿Se podría repetir un desplome como el de 2022?

Dependerá, sobre todo, de cuánto se prolongue el conflicto y de si se logra mantener abierto el estrecho de Ormuz. En general, los estadounidenses suelen mostrarse optimistas respecto al futuro, y también parece jugar a favor la idea de “comprar en pánico”, aunque todavía no ha empezado realmente.

Tampoco está claro qué pasará después, porque aun si el conflicto con Irán termina, eso no significa que el mundo entre en una etapa de calma duradera. Persisten riesgos en otras regiones, incluida Asia, de ahí que en J.P. Morgan sigan optimistas con el oro y esperen que alcance los 6.300 dólares para finales de 2026.

***Igor Kuchma es analista de Trading View.