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La caída del oro y la plata tras el conflicto de Irán vuelve a dejar en entredicho su papel de activos 'refugio'

El metal blanco se ha dejado algo más de un 10% desde que estalló el conflicto y el oro, aunque con menos intensidad, ha retrocedido un 1,7%.

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Las claves

El oro y la plata han registrado caídas significativas tras el estallido del conflicto en Irán, poniendo en duda su papel tradicional de activos refugio.

El oro apenas subió un 1,21% el lunes, pero se desplomó un 3,5% el martes, acumulando una pérdida cercana al 2% desde el inicio de la crisis.

La plata sufrió aún más, con caídas del 5% y 6% en dos sesiones, acumulando una pérdida superior al 10%.

Expertos explican que, en contextos de pánico bursátil, los inversores priorizan la liquidez y el dólar, lo que afecta negativamente al comportamiento de los metales preciosos.

Los inversores han vivido jornadas más que intensas desde que detonó el conflicto en Irán el pasado sábado. En las primeras oportunidades de cotizar las noticias que llegaron desde Oriente Medio, los selectivos mundiales se hundieron.

El temor a una escalada de los ataques y el miedo ante un bloqueo energético mundial han desestabilizado enormemente al mercado. El gas y el petróleo se han disparado, los parqués europeos intentan revertir las grandes pérdidas del lunes y el martes y Wall Street ha intentado resistir al golpe.

En este contexto, y con los grandes giros del resto de activos, el movimiento de los metales preciosos ha pasado algo desapercibido, pero también deja nuevas lecturas. ¿Siguen siendo el oro y la plata un refugio para los inversores en situaciones de desequilibrio?

Por lo que respecta al rey de los metales, sí que consiguió salvarse el lunes. Sin embargo, lejos de consolidarse como un salvavidas, y teniendo en cuenta las grandes oscilaciones de otras materias primas, sólo avanzó un 1,21%.

El martes llegó el gran declive para el metal precioso. El oro se desplomó un 3,5% en el día más crítico para las bolsas tras el estallido del conflicto en Irán y retrocedió hasta la barrera de los 5.100 dólares por onza.

En el balance total desde que se iniciara la confrontación en Oriente Medio, y teniendo en cuenta ambas fluctuaciones, el oro ha retrocedido casi un 2%.

La plata se ha llevado la peor parte esta vez. Si el lunes se dejó casi un 5%, el martes la cosa no fue mejor. En la segunda sesión bursátil de la semana, el precio del metal blanco se desplomó un 6%.

Así, las pérdidas acumuladas desde el fin de semana lastran algo más de un 10% al metal precioso.

Más allá de los datos, el rendimiento de estos activos vuelve a poner en duda su papel como búnker para los inversores en situaciones de crisis como la que se vive actualmente. Y claramente en esta ocasión no han ejercido como tal.

Los analistas intentan explicar el por qué de estos comportamientos. Una de las razones es que el oro y la plata no son inmunes a todo tipo de riesgos. Es más, ambos son "antidólar", tal y como explican los expertos de Julius Baer.

Su rendimiento suele ser bueno cuando aumenta la preocupación por el billete verde y en esta ocasión, las tensiones geopolíticas le han sentido bien a la moneda estadounidense. El índice del dólar ha avanzado un 1,3% desde el fin de semana.

Por otro lado, desde XTB recuerdan que este suele ser el patrón que han seguido este tipo de activos en algunas de las crisis más recientes, como la invasión de Rusia a Ucrania o el inicio de la pandemia del Covid-19.

Además, los expertos también explican que en este tipo de situaciones, cuando el pánico sobrevuela los mercados y todo cae de manera generalizada, la inversión se centra en buscar la liquidez.

Por ello, hay que esperar algo más para que las apuestas se dirijan a estos activos, ya que no genera flujos de caja. Sin embargo, más a largo plazo, sí que sirven como reserva de valor y permiten, al menos, preservar el poder adquisitivo.

En resumen, la actuación de los metales preciosos "un día concreto" no hace que el oro y la plata se descuelguen del todo la etiqueta de 'refugio'. Habrá que esperar a ver cuál es su papel mientras el contexto geopolítico guíe la estela del mercado.