Un reloj junto a una pantalla que muestra la cotización de BBVA en el Palacio de la Bolsa de Madrid.

Un reloj junto a una pantalla que muestra la cotización de BBVA en el Palacio de la Bolsa de Madrid. Eduardo Parra Europa Press

Mercados

Los inversores hacen caja y retiran 12.300 M de la banca del Ibex ante el temor de que los beneficios hayan tocado techo

Las entidades vienen de un año récord, con 34.000 millones de beneficio y un fuerte rally en bolsa, pero las cuentas han activado la recogida de beneficios.

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Las claves

Los seis grandes bancos del Ibex 35 han perdido unos 12.300 millones de euros en capitalización bursátil en la última semana, debido al temor de los inversores de que los beneficios hayan alcanzado su techo.

En 2025, Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja lograron un beneficio récord conjunto de 34.000 millones de euros, un 7% más que el año anterior.

BBVA fue la entidad más castigada, perdiendo más de 7.000 millones de capitalización, seguida por caídas significativas en CaixaBank, Santander y Sabadell. Bankinter apenas sufrió variaciones.

El mercado anticipa un escenario de márgenes menos expansivos y crecimiento del crédito más moderado, lo que dificulta replicar los fuertes resultados de los últimos años.

Los seis grandes bancos del Ibex 35 han visto cómo se han esfumado unos 12.300 millones de euros de su valor en el mercado. Ante el temor de los inversores a que los beneficios del sector hayan tocado techo, esta ha sido su peor semana desde noviembre.

El ajuste llega, además, tras varios ejercicios de rally bursátil en los que la banca ha multiplicado su valor y ha pasado de ser el gran rezagado del selectivo español a uno de sus motores.

En 2025, Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja ganaron en conjunto 34.000 millones de euros, un nuevo récord histórico y alrededor de un 7% más que el año anterior.

Pero la resaca de la temporada de resultados ha llegado en forma de corrección bursátil. El índice bancario del Ibex 35 ha cedido un 3,18% esta semana. Se trata de su peor comportamiento desde noviembre, con sesiones marcadas por bruscos movimientos en los grandes nombres del sector.

Entre el cierre del viernes 30 de enero y el del viernes 6 de febrero, la capitalización conjunta de Sabadell, Bankinter, BBVA, CaixaBank, Santander y Unicaja se ha reducido en unos 12.300 millones de euros.

La mayor parte del golpe, en términos absolutos, se concentra en BBVA, cuya capitalización se ha reducido en más de 7.000 millones en ese intervalo. Le siguen CaixaBank y Santander, con recortes que superan los 1.700 millones en cada caso.

Sabadell se ha dejado cerca de 1.000 millones, mientras que Unicaja ha retrocedido algo más de 340 millones. Bankinter es la excepción. Su capitalización apenas ha cedido unos millones.

En porcentaje, el patrón también es claro. Las caídas semanales de BBVA y Sabadell han rondado el 6%. Unicaja ha retrocedido un 4,6%; CaixaBank, un 2,5%; Santander, un 1,1%, y Bankinter, un 0,03%.

Los números distan de una debacle, pero suponen un frenazo significativo después del rally acumulado en los últimos años.

Tras los resultados

Ni lo ocurrido esta semana ni el balance bursátil tras los resultados es directamente comparable entre todas las entidades. Algunos valores han tenido más sesiones para digerir las cifras que otros.

Aun así, se repite un patrón: movimientos muy bruscos el día de las cuentas y, después, o bien rebotes parciales o bien una prolongación del castigo.

Bankinter, que inauguró la temporada el 22 de enero, cayó un 1,48% en la sesión de resultados y, con más de dos semanas de negociación por delante, acumula un ligero avance del 1,21% desde entonces.

CaixaBank, que presentó el 30 de enero, fue el gran ganador inicial. Sus acciones se dispararon un 6,75% ese día y todavía conserva una subida del 3,99% en el periodo posterior. Y ello pese a las correcciones más recientes.

En el extremo contrario están las entidades más golpeadas. Unicaja publicó el 3 de febrero y se dejó un 4,91% en la jornada, para encadenar después una caída adicional del 7,76% con apenas unos días de margen.

Santander, que presentó el 4 de febrero, cayó un 3,48% el día de las cuentas y desde entonces acumula un descenso cercano al 3,9%.

BBVA sufrió el mayor castigo inicial, con un desplome del 8,81% el día de resultados. En las sesiones siguientes ha logrado rebotar algo, aunque insuficiente para recuperar lo perdido.

Sabadell apenas ha tenido tiempo de reacción. Perdió un 4,72% en la sesión de este viernes, justo tras informar de sus cuentas.

El denominador común es un mercado muy exigente, que castiga con rapidez cualquier mensaje de cautela sobre cómo evolucionará el negocio en 2026 o cualquier indicio de que el ritmo de mejora de márgenes e ingresos empieza a normalizarse tras dos años excepcionales.

La paradoja de esta semana es que el castigo llega justo después de que la banca haya presentado cifras históricas.

El conjunto de las grandes entidades españolas ha encadenado en 2025 un nuevo máximo de beneficios, con retornos sobre el capital y márgenes que no se veían desde antes de la crisis financiera.

Las cuentas confirman un sector con un margen de intereses todavía muy elevado, comisiones al alza y una eficiencia mejorada gracias a los ajustes de costes y a la digitalización.

El problema es que la bolsa mira hacia delante. Tras varios ejercicios de fuerte revalorización y un 2025 fulgurante, el mercado empieza a asumir que la fase de subida fácil podría haber quedado atrás.

Con unos tipos de interés que ya no suben y un entorno de negocio menos favorable que en pleno boom de las subidas, la perspectiva de márgenes menos expansivos y de un crecimiento del crédito más moderado se impone.

Eso alimenta la idea de que replicar el ritmo de mejora de los dos últimos años será cada vez más difícil.

De ahí que la reacción no sea tanto un castigo a los resultados de 2025 como un ajuste del precio. El mercado descuenta que, a partir de ahora, a la banca le costará más seguir mejorando sus ganancias al mismo ritmo.

Más dividendos, menos euforia

Pese a la corrección de estos días, el sector no llega en mala forma a esta nueva etapa.

Los grandes bancos siguen ganando mucho dinero, mantienen rentabilidades elevadas y tienen margen para seguir cuidando al accionista con dividendos generosos y, en muchos casos, recompras de acciones.

Lo que cambia es el relato en bolsa. Después de varios años de subidas muy fuertes, una parte del mercado ve a la banca menos como un sector puramente de oportunidad y más como un sector con el que obtener rentabilidad de forma estable.

La sensación que se impone es que el tramo fácil del rally ya ha quedado atrás y que, a partir de ahora, las entidades tendrán que esforzarse más para convencer a los inversores de que aún queda recorrido en el parqué.