Una granja ovina en Australia.

Una granja ovina en Australia. Jo-Anne McArthur, Unsplash.

Mercados

Los inversores descartan una rebaja de los alimentos hasta 2024 como mínimo

Alrededor del 17% del mercado mundial de alimentos está sometido a restricciones alimentarias.

12 agosto, 2022 01:19

Las familias tendrán que esperar, como mínimo, hasta 2024 para ver un precio de los alimentos más moderado que el actual. Una inflación desbocada está haciendo mella en su ahorro y ninguno de los factores que podría hacer que la cesta de la compra se abarate parece que vaya a suceder en el corto plazo, tal y como alertan numerosos inversores internacionales.

La inflación de los alimentos en Europa ha alcanzado el 5,6%. Cabe recordar que Ucrania y Rusia juntas son responsables del 30% de las exportaciones mundiales de trigo. Según la Comisión Europea, la disminución de exportaciones de grano de Ucrania conlleva que haya que conseguir sustituir hasta 25 millones de toneladas de trigo en la temporada actual y en la siguiente.

“Dado que la mayor parte de las exportaciones de trigo se concentran en la segunda mitad del año, esta escasez de suministro no hará más que aumentar en los próximos años, a medida que los campos agrícolas y el ganado ucranianos sigan siendo devastados por los ataques rusos”, anticipa Deepshikha Singh, analista de ASG de La Française Sustainable Investment Research.

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“La demanda seguirá siendo elevada, mientras que la oferta continuará limitada este año y el próximo. Esta escasez puede incluso empeorar en 2023 y más allá”, se teme Felix Odey, gestor de global resource equities de Schroders. Esto se debe a que las imprevisibles pautas meteorológicas aumentan la incertidumbre de la oferta, junto con la posibilidad de que continúe la interrupción de la producción en Ucrania.

Mientras tanto, es probable que los cultivos se produzcan con niveles más bajos de fertilizantes como consecuencia de la guerra, un mercado que también ha mermado su oferta. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el peso del coste de los fertilizantes para los agricultores estadounidenses ha aumentado del 14% de los ingresos en 2020 a cerca del 23% en 2022.

Porcentaje de tierras de cultivo expuestas a la sequía por regiones.

Porcentaje de tierras de cultivo expuestas a la sequía por regiones. Schroders, FAO.

A tenor del corte en las exportaciones de cultivos y fertilizantes, “no es de extrañar que varios países estén tomando medidas para proteger su suministro de alimentos”. Actualmente, alrededor del 17% del mercado mundial de alimentos está sometido a restricciones alimentarias, recuerda Odey, de Schroders.

Para colmo de males, a todos estos condicionantes se suma la sequía y fenómenos meteorológicos extremos, como los incendios de este verano. En Europa y Rusia, la sequía afecta al 55% de las tierras de cultivo y, en EEUU, a aproximadamente el 48%. En el África Occidental, la región más afectada por la falta de agua, la exposición a la sequía llega a casi el 70% de las tierras cultivables.

Calor y sequía

El calor y la sequía están batiendo récords. En Pakistán e India, las temperaturas diurnas están alcanzando cerca de 50 grados este verano. También en Europa se han producido graves olas de calor y en Francia y en el norte de Italia una grave sequía puede afectar a la producción de alimentos de estos países, apunta Thomas Hildebrandt, gestor de Evli Fund Management.

Hay que tener en cuenta que la inflación subyacente, que excluye la volatilidad de los alimentos y la energía, ha registrado en EEUU un aumento menor del esperado, con una buena parte de los bienes duraderos ya en descenso. En cambio, considera Jon Maier, director de Inversiones de Global X, los precios de los alimentos son “el principal factor de diferenciación de cara al futuro, y es probable que sigan siendo motivo de preocupación a medida que nos adentramos en los meses más fríos, sobre todo en Europa, donde las limitaciones de la cadena de suministro se dejan sentir con mayor intensidad”.

¿Se avecina una hambruna?

En la práctica, “Europa y Occidente tienen un problema de precios y no de seguridad”. Aunque la inflación de los alimentos, agravada por una crisis energética ya prominente, dificulta las cosas, “los países desarrollados siguen teniendo suficientes alimentos para sostener a la población”. No obstante, hace un llamamiento Singh, de La Française: “Todavía hay que pensar en las familias con menos ingresos y más vulnerables, que se verán afectadas por este encarecimiento”.

Un campo de trigo en la región de Kiev.

Un campo de trigo en la región de Kiev. Reuters.

Desde Global X señalan que la tecnología agrícola y las soluciones de innovación alimentaria pueden beneficiarse estructuralmente del creciente riesgo de seguridad alimentaria mundial. Los productores de energía renovable también pueden proporcionar a los inversores una exposición defensiva a la transición energética, que “debería continuar haciéndose hueco”, visualiza Maier.

En Schroders lanzan un último mensaje de preocupación. El crecimiento de la población conllevará que la producción mundial de alimentos y agua deba aumentar un 70% para 2050 respecto a los niveles de 2010. “Incluso en un escenario en el que se logre limitar el calentamiento global a 2 grados, se prevé que el rendimiento del trigo y del maíz disminuya un 14% y un 12%, respectivamente”, baraja Odey.