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La tribuna

El sentido de integrar las finanzas sostenibles en el Plan de Educación Financiera

5 octubre, 2020 02:58

En principio, podría parecer que las finanzas sostenibles son una asignatura demasiado avanzada para un plan de educación financiera pensado para formar a una persona con incipientes conocimientos y escasa práctica de ahorro.

Sin embargo, si enmarcamos las finanzas sostenibles dentro de una tendencia clara del regulador europeo y del desarrollo de la demanda de los productos financieros sostenibles, puede tener más sentido que esta asignatura no sea solo interesante para un público muy avanzado -y por tanto escaso-, sino que sea útil para un ahorrador medio que tome decisiones de inversión con responsabilidad.

La argumentación de esta afirmación se basa en dos vectores que van a marcar su utilidad para el pequeño ahorrador. Por un lado, la obligación del asesor de inversión de cumplir con el requisito de someter al ahorrador a un test de idoneidad para determinar su perfil de riesgo, ya que a partir del 2021 ha de preguntar específicamente sobre la perspectiva medioambiental y social del ahorrador.

La opción de invertir con criterios sostenibles era vista con incomprensión de su lógica financiera y con desconfianza de las actuaciones de las empresas

Y, por otro, el crecimiento de productos financieros que están desarrollando muchos gestores de inversión y que se van a ofrecer para las distintas perspectivas de la sostenibilidad de los ahorradores e inversores.

Spainsif, el foro de Inversión Sostenible y Responsable (ISR) que inició su andadura en 2009, no tuvo unos principios fáciles. La opción de invertir con criterios que no fueran los estrictos de máxima rentabilidad con un riesgo medido era vista con incomprensión de su lógica financiera y con desconfianza de las actuaciones de las empresas en estos campos.

Se veía como una acción encomiable, eso sí, pero que asumía unos costes de pérdida de rentabilidad. Por ello se asociaba a una especie de 'donación' indirecta, cuestión que el ahorrador resolvía de otra manera con sus aportaciones a ONG.

Una razón muy utilizada para criticar su lógica financiera era que la empresa que emprendiera proyectos con limitaciones medioambientales o acciones sociales que fueran más exigentes que las normas legales, incurría en unos costes que la hacían menos competitiva que sus rivales. La desconfianza de las prácticas sostenibles se veía reflejada en la rapidez con la que eran tachadas de greenwashing.

Posteriormente, la permeabilidad existente a las tendencias financieras de los países de nuestro entorno, y una mayor información disponible publicada por los emisores sobre los temas ambientales y sociales –fuera su origen un deseo de las empresas por mejorar su reputación o una obligación del regulador–, junto con la perspectiva social y de largo plazo de los fondos de pensiones y las compañías de seguros, hicieron que en España, aproximadamente después del 2016, se produjera un relevante crecimiento de los capitales invertidos en productos sostenibles.

Si bien es necesario distinguir entre las distintas estrategias de inversión para poder alcanzar un juicio más fundamentado que genere la confianza necesaria para tomar una decisión de inversión.

La perspectiva social y de largo plazo de los fondos de pensiones hizo que en España se produjera un relevante crecimiento en productos sostenibles

Debido al fuerte desarrollo de las finanzas sostenibles, especialmente en el entorno europeo, se está produciendo una revisión de la clasificación usual de las estrategias de inversión sostenible, buscando un mayor rigor en su definición.

La estrategia denominada de exclusión, que es la que inicialmente marcaba la ISR y que porcentualmente tiene mayor valor de capitales bajo gestión del conjunto de la ISR, consiste en excluir algunos sectores que, en principio, se consideran generalmente malos, como son el tabaco y el armamento.

Sin embargo, su crecimiento reciente es menor perdiendo puntos porcentuales frente a estrategias más maduras como son la de integración de criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) en los análisis del universo sobre el que construir una cartera de inversiones.

Las escuelas de negocio están incluyendo aspectos ASG en el conjunto de sus asignaturas, no solo en las específicamente financieras, para que los gestores de las empresas integren esos factores desde distintas perspectivas a la hora de tomar decisiones competitivas en el largo plazo.

El proceso riguroso que ha iniciado la Unión Europea con la denominada 'taxonomía verde' dará confianza al pequeño ahorrador

En la crisis de 2008, las escuelas de negocio fueron criticadas por su papel impulsor de comportamientos de riesgo en los directivos, defendiendo el endeudamiento creciente de las empresas. La lógica financiera se basaba en los menores costes de la deuda para la empresa, frente a la alternativa de ampliación de capital para acometer proyectos. El fuerte crecimiento de los años anteriores y el gran volumen de liquidez a costes muy bajos redujeron la valoración del riesgo, una de las razones de la crisis financiera de 2008.

Ante este cambio de perspectiva respecto a una buena gestión empresarial, junto con el creciente interés y conocimiento por parte del ahorrador, que tiene acceso a una mejor información, y además la inminente publicación de 'etiquetas verdes' impulsadas por la Unión Europea, es presumible que las finanzas sostenibles deban tener un peso en el Plan de Educación Financiera.

El proceso riguroso de definición de las inversiones sostenibles que ha iniciado la Unión Europea con la denominada 'taxonomía verde' dará confianza al pequeño ahorrador y podemos creer que las finanzas sostenibles serán un aspecto que inicialmente ocupará un interés relevante en las decisiones de inversión de un ahorrador medio.

Si bien desde una perspectiva de más largo plazo lo que es deseable es que los factores ASG estén integrados en los análisis financieros de la gran mayoría de los gestores de inversión, haciendo casi desaparecer la clasificación de finanzas sostenibles, por no ser entonces algo diferencial.

***Joaquín Garralda, presidente de Spainsif.

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