Sede de Telefónica en Madrid, en una imagen de archivo.

Sede de Telefónica en Madrid, en una imagen de archivo.

Tecnología

El deterioro de Argentina empuja a Telefónica a buscar soluciones para rentabilizar su negocio en Latinoamérica

Se cumple un año de la puesta en marcha del 'spin off' de todas sus filiales en el continente, en medio de la pandemia del coronavirus.

30 octubre, 2020 02:34

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Telefónica presentó este jueves sus resultados registrando unas pérdidas trimestrales de 160 millones de euros, lastradas por un deterioro de 785 millones de euros en sus activos en Argentina. Sin este impacto de extraordinarios entre junio y septiembre, las ganancias habrían sido de 734 millones.

La operadora española ha tenido que aplicar este ajuste contable por la compleja situación que atraviesa el país latinoamericano -con un decreto que impide subir precios- con graves problemas económicos por la crisis del coronavirus.

Una coyuntura que es sintomática en los negocios de Telefónica en el continente, históricamente afectados por una endémica depreciación de sus monedas y con recurrentes deterioros en activos lastrados por la inestabilidad política y económica del continente. 

Según los resultados presentados este jueves Telefónica Hispam -todo el continente menos Brasil- ingresó 5.988 millones de euros en los primeros nueve meses del año, lo que supone el 18,6% de su facturación global.

El problema es que los negocios en estos países solo representan el 5,3% de su Oibda (medida equivalente de la compañía para Ebitda), lo que demuestra que pese a sus ingresos son mucho menos rentables que los mercados estratégicos: España representa el 38%, Brasil el 24%, Alemania el 17%, Reino Unido el 16%. 

"Maximizar el crecimiento"

Latinomérica no es rentable y así lo entendió Telefónica hace un año al poner en marcha el spin off de todos sus negocios en el continente -excepto Brasil- a partir del cual comenzó a buscar diferentes fórmulas para optimizar estos activos e intentando reducir su exposición a unos desequilibrios históricos.

Esta separación buscaba dotar a esta unidad de "mayor agilidad y autonomía" en la gestión y proporcionar mayor independencia a las operaciones locales, para poner el foco en "maximizar el crecimiento y el valor de la región".

Así, las operaciones de Latinoamérica pasaron a gestionarse como una unidad autónoma, con un equipo regional específico y dedicado que se enfocó en buscar nuevos modelos y alternativas que maximicen el valor de las operadoras de la región, atrayendo inversores y potenciales sinergias con otros agentes del mercado, entre otras opciones.

En la presentación del spin off -y del plan estratégico de noviembre del año pasado-, Álvarez-Pallete señaló que "todas las opciones están abiertas" para su negocio en Latinoamérica, incluidas alianzas, combinaciones o acuerdos con otras compañías con el objetivo de que estas filiales sean más fuertes y la compañía siga siendo "dueña de su propio destino".

En este sentido, el reciente deterioro aplicado en Argentina es sintomático y pone sobre la mesa nuevamente el futuro de Latinoamérica para Telefónica. La operadora tiene una nueva justificación para intentar buscar soluciones para las filiales de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

Morgan Stanley

Se llegó a avanzar en algunos movimientos, pero la Covid lo frenó todo. En enero se contrató a Morgan Stanley para que reorganizara Telefónica Hispan y la llevara a la filial de un spin off organizativo hasta un spin off financiero. Adicionalmente, se fichó a Citi para que buscara socios estratégicos que pudieran entrar en parte o todo el negocio.

Otra de las opciones que se barajaron fue la de la salida a bolsa de la nueva compañía que agrupara todos los negocios latinoamericanos y sacar al mercado una participación minoritaria y no de control. Sin embargo, esta opción perdió peso tras el confinamiento y el desplome mundial de los mercados bursátiles. 

El hecho de que el coronavirus todavía esté en un momento álgido en Latinomérica hace pensar que cualquier movimiento en el continente se puede ver frenado, aunque Pallete y su equipo han demostrado que pueden cerrar importantes operaciones en plena pandemia. La fusión de O2 en Reino Unido, la compra de Oi en Brasil y los acuerdos de Telxius, así lo demuestran. 

En cualquier caso, estamos ante un problema de valoración. Los analistas consultados indican que cualquier negociación con la Covid como telón de fondo llevaría inevitablemente a minusvalorar estos activos. Algunos bancos de inversión valoraban el negocio de Telefónica en Latinoamérica entre los 13.000 y los 10.000 millones de euros, aunque con la pandemia nuevamente descontrolada esta valoración se podría haber reducido.

En cualquier caso, el terreno está abonado para que Telefónica mueva ficha y el deterioro de 785 millones en Argentina así lo confirma, pero la Covid ha paralizado cualquier tipo de negociación. Además, genera una situación de mercado desfavorable y que minusvalora cualquier activo del sector, en especial en un continente duramente afectado y económicamente devastado por la pandemia. ¿Avanzar o esperar? Es la gran incógnita.