Imagen de una sala de reuniones vacía.

Imagen de una sala de reuniones vacía. Pixabay.

Inmobiliario

El mercado de las oficinas, inmune al coronavirus por ahora

A corto plazo, los grandes propietarios buscarán soluciones flexibles, pero a largo la incorporación del teletrabajo puede afectar más que el propio virus.

21 marzo, 2020 02:49

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Los periódicos se han convertido en un cúmulo de noticias sobre el efecto del dichoso Covid-19 en la economía nacional, continental y mundial. Que si paros por aquí, que si ERTE por allá, que si Pedro Sánchez anuncia miles de millones de ayudas sin concretar mucho… Pues hay un mercado, además de los ‘súper’, las farmacias y el gel desinfectante, que todavía aguanta el tirón vírico: las oficinas.

Pese a que gran parte de los empleados que desempeñan su labor diaria en oficinas tienen la oportunidad de teletrabajar y las empresas han de continuar pagando los alquileres, ¿qué pasa con las que están vacías? ¿Hay menos demanda? ¿Los arrendatarios esperarán para firmar los contratos?

Jaime Pascual Sanchiz, CEO Savills Aguirre Newman, destaca que “partimos de un buen momento”. “Hasta la fecha los fundamentales inmobiliarios, las contrataciones, la tasa de disponibilidad y la evolución de las rentas eran factores sanos, por lo tanto entendemos que hasta que la situación se normalice, la actividad inversora estará a la espera de una reactivación del mercado”, indica. “A día de hoy los inversores no deben tener razones para abandonar sus planes previos a la crisis del Covid-19”, aconseja.

De hecho, el CEO de Savills Aguirre Newman recuerda que “de las experiencias recientes que tenemos de otras crisis anteriores, pasados los momentos más críticos, la recuperación del sector siempre ha sido muy intensa, incluso superior a la prevista”.

El Managing Director de Capital Markets de la consultora Colliers International, Neil Livingstone, explica a Invertia que “la demanda de oficinas y las demandas que están en primera fase de búsqueda se han pausado siguiendo un comportamiento paralelo a casi cualquier actividad, económica o no, en nuestro país en estos últimos días”.

Sin embargo, señala, “los borradores de contratos que están a punto de firmarse, en nuestra opinión, se concretarán en un porcentaje elevado, lo que responde a necesidades internas o vencimientos de plazos, entre otros”.

En cuanto a los precios del alquiler, Neil Livingstone considera queen zonas consolidadas no bajarán inmediatamente, puesto que los espacios de oficinas vacíos de estándar institucional son escasos”.

“Los propietarios más sofisticados ofrecerán descuentos a través de carencias, con lo cual protegerán su renta “headline” en lo que queda de semestre, para generar interés de determinadas entidades objetivas y nuevos arrendamientos; sin embargo en general veremos poca actividad de aquí a verano”, añade.

Por tanto, concluye, “veremos una postura más flexible de grandes propietarios intentando buscar soluciones imaginativas para hacer frente a la situación actual, adoptarán medidas encaminadas a asegurarse el inquilino”.

El teletrabajo, una amenaza mayor

Desde la consultora JLL, otro de los grandes operadores del país, son más precavidos en el análisis de los efectos del coronavirus por estar “en una etapa muy primaria”. Idea en la que coincide Jaime Pascual Sanchiz. “Hemos de tener cautela”, avisa. “Es muy prematuro y apresurado hacer cualquier tipo de conjetura categórica, por no tener analogías y por estar ante una crisis muy compleja de carácter sanitario”, expone.

“En tiempos de incertidumbre -indican desde JLL- a menudo vemos retrasos en la toma de decisiones para el arrendamiento y la inversión, así como la moderación de la demanda ya que la reducción de costos a corto plazo puede superar la planificación a largo plazo”.

Los expertos de JLL apuntan que el coronavirus “podría ejercer una mayor presión sobre los mercados (de las oficinas) que ya están en una etapa tardía de su ciclo, creando el potencial de un retraso en la actividad de inversión y un crecimiento del alquiler más suave de lo previsto previamente”.

Por línea de tiempo, la consultora estima que es probable que “un aumento en el trabajo remoto reduzca las tasas de utilización de la oficina, mientras que los propietarios con exposición a arrendamientos a corto plazo serán los más vulnerables”. “A largo plazo, el brote probablemente acelerará la adopción del trabajo remoto y la inversión en tecnologías colaborativas”.

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