Fotomontaje de las banderas de EEUU y China con paneles fotovoltaicos y un sistema de bombeo de petróleo

Fotomontaje de las banderas de EEUU y China con paneles fotovoltaicos y un sistema de bombeo de petróleo Invertia

Observatorio de la Energía

Clave de la reunión entre EEUU y China: Trump quiere frenar el control total de Pekín en materias primas y renovables

Trump busca un acuerdo con Jinping para que China importe más energía de Estados Unidos.

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Las claves

Las claves

Trump busca frenar el dominio de China en energías renovables ofreciendo aumentar las exportaciones de petróleo y gas estadounidense.

China depende del estrecho de Ormuz para su suministro energético y es el principal comprador de crudo iraní, pero fortalece su posición como líder en tecnologías verdes.

La reunión trata el control sobre minerales críticos, tierras raras y cadenas de suministro clave para la industria militar y tecnológica.

China podría negociar compromisos económicos y de materias primas con EEUU, a cambio de concesiones relacionadas con Taiwán.

El histórico encuentro entre el presidente de EEUU, Donald Trump, y su homólogo chino Xi Jinping tiene en la agenda decidir quién se alza con el dominio energético global: combustibles fósiles versus tecnologías para producir electricidad.

Para ello, uno de los principales objetivos de Washington es ofrecer a Pekín la posibilidad de firmar un acuerdo para aumentar la compra de petróleo y gas estadounidense, tras la ruptura de los contratos por la guerra comercial a la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Sin embargo, China no puede volverse dependiente de su rival, "precisamente ahora que se encuentra vulnerable por el cierre del estrecho de Ormuz" señala a EL ESPAÑOL-Invertia José Antonio Sanahuja, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

"Pese a que China ha estado acumulando grandes volúmenes de crudo y disfruta de cierto desahogo, su dependencia de la producción de los países del Golfo Pérsico sigue siendo muy alta".

Pero "Washington busca, gracias a esta situación, no solo aumentar sus exportaciones de petróleo y gas sino, además, que Pekín fuerce a Irán a un acuerdo de paz que permita abrir el paso de Ormuz", añade el experto.

La dominación es el eje central de la política energética del presidente Trump con la pujante producción de petróleo y gas natural de Estados Unidos como palanca geopolítica.

Y el presidente chino Xi Jinping persigue un objetivo similar: aprovechar la creciente producción china de tecnologías verdes para la generación y el uso de electricidad para fortalecer su posición.

Presionar a Irán por petróleo

"Las relaciones comerciales entre China e Irán son muy intensas, pero eso no garantiza que el gobierno de los ayatolás vaya a dejarse intimidar por la presión asiática", continúa Sanahuja.

Dada la influencia que China ejerce sobre Irán como su principal mercado de exportación de energía y proveedor de tecnología, Trump espera un cambio de posición por parte de Irán, para bajar la tensión en la región del Golfo Pérsico y conseguir sus objetivos energéticos, entre otros, controlar la producción de uranio enriquecido.

Estados Unidos nunca ha sido una "fuente importante" de petróleo para China y cualquier aumento en las importaciones de gas "probablemente sería limitado", ya que se prevé otro año de demanda de gas "lenta".

Y si en 2024, el año anterior al inicio del segundo mandato de Trump y a la guerra comercial, China importó 4,15 millones de toneladas de GNL estadounidense, el año pasado, las importaciones chinas cayeron a 26.000 toneladas.

China, el nuevo electroestado

China depende del estrecho de Ormuz para el suministro de petróleo y gas, y es el principal comprador de crudo iraní, pero está haciendo cada vez más hincapié en su dominio como "electroestado" mediante la exportación de paneles solares, baterías y coches eléctricos.

China domina la producción mundial de paneles solares, turbinas eólicas, baterías de iones de litio, vehículos eléctricos y los materiales y componentes que se utilizan para fabricarlos.

Si bien el gigante asiático ha sufrido el mayor volumen de comercio interrumpido por el bloqueo de Ormuz, también está fuerte contra la crisis energética, porque lleva años aumentando el almacenamiento de petróleo en el país y diversificando sus importaciones.

Al mismo tiempo, la electrificación de China lleva moderando su consumo de petróleo y GNL desde hace varios años.

La versión de Xi de la “dominación energética” se presenta de una forma más benigna que la de Trump. El “electroestado” promete un desarrollo económico más rápido y seguro, con menos impacto ambiental que el “estado petrolero” de EEUU.

"Es probable que cualquier promesa que haga Xi sea más una formalidad que una declaración de intenciones", señala el think tank estadounidense Council of Foreign Relations

Control de las materias primas

Si hace unos meses el centro de gravedad eran los aranceles, ahora la reunión con China tendrá como tema central el control sobre los minerales críticos, las tierras raras y las cadenas de suministro de imanes que sustentan la capacidad militar moderna y la fabricación tecnológica.

El líder chino también podría intentar negociar los compromisos económicos que Trump prioriza, como la promesa de mantener el suministro de minerales críticos y tierras raras, la compra de materias primas e incluso posibles inversiones en Estados Unidos, a cambio de concesiones relacionadas con Taiwán, señala el think tank americano.

El control de China sobre el procesamiento intermedio y la fabricación de imanes se vuelve más crucial a medida que aumenta la demanda mundial para la transición energética.

El periódico estatal China Daily afirma que la cooperación entre Estados Unidos y China en materia de seguridad energética y gobernanza climática es "esencial" porque ambos países tienen "una influencia considerable sobre las instituciones internacionales", pero tienen "fuertes incentivos para evitar una mayor escalada" en el conflicto de Oriente Próximo.