Maarteen Wetselar, CEO de Moeve, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la Junta de Andalucía, José Manuel Moreno, la alcaldesa de Palos de la Frontera, y el consejero andaluz de Industria, Jorge Paradela, durante la visita al Parque Energético de Moeve que va a formar parte del Valle Andaluz del Hidrógeno.
China e India se disputan el liderazgo en producción de hidrógeno verde con Europa: sólo España compite en precio
El coste del kilogramo producido en China ya ha bajado a los 3 euros/kg.
El del gas en Europa está a 85 euros/MWh, se acerca al del hidrógeno verde.
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Hace poco menos de un lustro que comenzó la fiebre por el hidrógeno verde, la descarbonizada alternativa a los combustibles fósiles, allí donde no se podía electrificar. Y de aquellos proyectos pilotos, ahora ya se puede hablar de realidades palpables.
Sin embargo, la pieza central que determina su futuro son los electrolizadores, cuya tecnología estaba al servicio de todos los países que quisieran desarrollarla. Aunque la carrera mundial por liderar este sector se está dividiendo en dos velocidades.
China e India están consiguiendo reducir sus costes de producción hasta niveles que ponen presión sobre Europa, que empieza a quedarse atrás.
"Estamos hablando de que ya están bajando hasta los 3 euros/kg el hidrógeno verde que se produce en los gigantes asiáticos, mientras que dentro de la Unión Europea, es difícil encontrar precios a 6 euros/kg. Es justo el doble", explican fuentes conocedoras a EL ESPAÑOL-Invertia.
Por esa razón, todos los ojos, de los fondos de inversión, empresas y Administración, están puestos en el mayor proyecto de hidrógeno renovable que se está construyendo en Europa, el proyecto Onuba de Moeve, en el Parque Energético de Palos de la Frontera (Huelva).
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"España se está consolidando como uno de los pocos países capaces de competir en precio gracias a la abundancia de sus recursos renovables, y el proyecto de Moeve es el que está convirtiéndose en tractor de esta nueva industria", continúan las mismas fuentes.
Y aunque el 100% del hidrógeno que se va a producir en este proyecto de Moeve se destinará a su refinería, es el primer paso para generar un mercado que hasta ahora es prácticamente inexistente.
Posición de China
China mantiene una posición dominante en el mercado mundial. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), el coste de producir hidrógeno renovable en el gigante asiático es ya entre un 40% y un 45% inferior al de Europa o Estados Unidos.
La ventaja procede, entre otros factores, de unos menores costes de electricidad, de la reducción del coste de capital de las instalaciones renovables y de una cadena de suministro de electrolizadores desarrollada a gran escala.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, en presencia del CEO de Moeve, Maarteen Wetselar, durante la presentación del proyecto de hidrógeno verde Onuba, en Palos de la Frontera (Huelva).
Pekín, además, está fijando objetivos de precios cada vez más agresivos.
El Gobierno chino ya ha conseguido que el precio medio del hidrógeno para el consumidor final se sitúe por debajo de los 25 yuanes por kilo, unos 3,16 euros/kg.
Y contempla incluso alcanzar los 15 yuanes —alrededor de 1,90 euros/kg— en regiones con condiciones especialmente favorables. Es importante precisar que esta cifra corresponde al precio final perseguido y no equivale necesariamente al coste de producción del hidrógeno verde.
India está siguiendo una trayectoria similar. En febrero, una subasta de Numaligarh Refinery adjudicó producción de hidrógeno renovable a 279 rupias por kilo, unos 2,68 euros/kg, el precio más bajo registrado hasta entonces en el mercado indio.
Nueve empresas participaron en la puja y otras dos ofertas finales se situaron apenas por encima de la ganadora, lo que muestra la fuerte presión competitiva existente en el mercado.
Coste en Europa
Frente a esta presión asiática, Europa todavía presenta una estructura de costes considerablemente más elevada. En la segunda subasta del Banco Europeo del Hidrógeno, el coste medio nivelado de los proyectos participantes se situó en 7,1 euros/kg.
Sin embargo, la diferencia entre países es enorme: España registró un coste medio de 5,5 euros/kg, frente a los 9,4 euros/kg del resto de Europa.
Es precisamente en este punto donde España aparece como una excepción dentro del continente. La abundancia de recurso solar y eólico permite a los proyectos españoles acceder a electricidad renovable a precios más competitivos que buena parte de sus vecinos europeos.
De hecho, España concentraba el 65% de los proyectos europeos que habían alcanzado una decisión final de inversión, según datos publicados por el fondo francés Hy24, especializado en este vector energético.
El gas cambia la ecuación
La escalada del precio del gas en Europa está introduciendo, además, un elemento nuevo en la ecuación.
Con el TTF, el índice holandés de referencia en Europa, moviéndose actualmente en el entorno de los 80-85 euros/MWh, la diferencia económica entre utilizar moléculas verdes y continuar dependiendo de moléculas fósiles se estrecha en determinadas aplicaciones industriales.
La propia Moeve está percibiendo este cambio. Su consejero delegado, Maarten Wetselaar, señaló durante el inicio de las obras de Huelva que el hidrógeno verde vuelve a ser competitivo frente al hidrógeno gris debido al elevado precio del gas natural.
El contexto es relevante porque el hidrógeno gris continúa siendo la referencia para buena parte de la industria europea.
Si el coste de las materias primas fósiles aumenta mientras disminuye el de la electricidad renovable y el de los electrolizadores, la brecha entre ambas tecnologías puede seguir reduciéndose, y además deja de ser dependiente de lo que ocurra a nivel geopolítico más allá de nuestras fronteras.
La IEA advierte, no obstante, de que los costes siguen siendo uno de los principales obstáculos para el despliegue mundial del hidrógeno de bajas emisiones.
La demanda mundial superó los 100 millones de toneladas en 2025, pero la producción de bajas emisiones continúa concentrada en un número relativamente reducido de proyectos.
La batalla, por tanto, ya no se libra únicamente por quién anuncia más gigavatios de electrolizadores. China cuenta con una enorme capacidad industrial y costes bajos; India está utilizando subastas para presionar los precios; y Europa necesita encontrar emplazamientos donde la electricidad renovable permita cerrar la brecha.
En esa competición, España parte de una posición singular dentro de Europa. Sus costes siguen estando por encima de los registrados en algunos mercados asiáticos, pero son sustancialmente inferiores a los de buena parte de sus socios europeos.
Y, sobre todo, el país está comenzando a convertir esa ventaja de costes en proyectos industriales reales, con Moeve y Repsol entre los primeros en pasar de los anuncios a la construcción.