Meritxell Juvé y, a su lado, Pere Llopart y Roc Gramona, presidente y vicepresidente de Corpinnat.

Meritxell Juvé y, a su lado, Pere Llopart y Roc Gramona, presidente y vicepresidente de Corpinnat. Corpinnat

Distribución

La DO Cava se debilita: la fuga de Juvé & Camps da alas a las bodegas díscolas de Corpinnat

La marca creada en 2018 ya cuenta con 22 compañías vinícolas que abandonaron la denominación de origen para reivindicar la calidad de los vinos espumosos de la zona del Penedès.

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Las claves

Juvé & Camps abandona la DO Cava para unirse a Corpinnat, lo que supone un fuerte golpe para la denominación.

La salida de Juvé & Camps refuerza a Corpinnat, colectivo creado por bodegas que buscan destacar el origen del Penedès.

La DO Cava atraviesa una crisis interna por la falta de segmentación territorial y la presión de grandes productores.

Corpinnat ha pasado de ser un proyecto emergente a consolidarse con 22 bodegas y mayor prestigio en espumosos premium.

La marcha de Juvé & Camps de la Denominación de Origen Cava es la gota que colmó el vaso, o más bien, la copa de cava. Su salida supone un triple golpe para esta DO que lleva años inmersa en una guerra interna. Pero, ¿qué está pasando y por qué es un mazazo?

Empezaremos por el final. Es un duro golpe porque, primero, pierde una de sus casas históricas, con un legado y una marca muy reconocidos en el mercado nacional, pero también internacional.

Segundo, porque es de las que más vende, algo importante en un momento crítico para la DO Cava. En 2025, comercializó 190 millones de botellas, un 12,88% menos respecto al año anterior.

Parte de la responsabilidad recae sobre la sequía, pero también afectan los cambios en los hábitos de consumo.

La DO Cava atraviesa su momento convulso de presión por precios, márgenes y reposicionamiento en los mercados internacionales.

Y el tercero es el revés más duro porque golpea de lleno en el corazón de la DO. La salida de esta compañía refuerza a las bodegas díscolas que hace años también se fueron para crear la marca Corpinnat, justo donde ha recalado Juvé & Camps.

De hecho, aviva de nuevo esa guerra interna que fracturó la denominación y lo que preocupa más: abre la puerta a que más bodegas sigan los pasos de Juvé & Camps.

Años de guerra

Para entender esto último, es preciso echar la vista atrás. Concretamente a 2015, cuando seis casas históricas del Penedès —Gramona , Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca y Torelló— se unen para diseñar una marca colectiva propia que reivindique el terroir del "corazón del Penedès" (Corpinnat).

¿La razón? Reclamaban concretar un origen y diferenciarse de los cavas elaborados en otras regiones de España como Extremadura, Valencia o Navarra.

La DO Cava nació con un problema estructural: sus vinos espumosos no se basan en un territorio preciso, sino en un método de elaboración (método tradicional).

Eso permite producir cava en hasta seis comunidades autónomas y colocar al mismo nivel el vino espumoso del Penedès catalán con el de Extremadura, por ejemplo.

A esto hay que añadir el peso en el gobierno de la denominación que tienen históricamente los gigantes Freixenet y Codorníu, que apoyan una estrategia basada en volumen y precio bajo en vez de segmentación y valor añadido.

Por ello, el 10 de julio de 2017 se constituyó formalmente la Associació de Viticultors i Elaboradors Corpinnat (AVEC) con el objetivo de dar unos parámetros de calidad y prestigio limitados a la zona del Penedès.

La intención inicial de AVEC era mantener la doble etiqueta (Cava y Corpinnat) en la misma botella y convivir dentro de la denominación.

Hubo duras negociaciones, pero el Consejo Regulador lo rechazó. Llegó a dar un ultimátum a estas bodegas -que ya eran nueve- para que dejaran de usar la marca Corpinnat.

Algo que no hicieron. De hecho, fueron más allá. En enero de 2019 salieron de la DO Cava generando una grave crisis interna que afectó a la imagen de estos espumosos.

En primavera de 2019 se consumó esa ruptura con algo que la DO Cava no pensaba que ocurriría: salieron al mercado las primeras botellas etiquetadas como Corpinnat.

Roc Gramona, vicepresidente de Corpinnat, Meritxell Juvé y Pere Llopart, presidente de Corpinnat.

Roc Gramona, vicepresidente de Corpinnat, Meritxell Juvé y Pere Llopart, presidente de Corpinnat.

El enfrentamiento se intensificó cuando Corpinnat y Clàssic Penedès anunciaron negociaciones para crear una nueva DO de espumosos ligada a la DOP Penedès.

El Consejo Regulador acusó a Corpinnat de deslealtad y de querer suplantar a la DO Cava.

En 2020, el Consejo Regulador de la DO Cava aprobó una reforma histórica: la zonificación del cava (Comtats de Barcelona, ​​Valle del Ebro, Viñedos de Almendralejo y Requena).

También puso en marcha una segmentación en dos categorías, Cava de Guarda y Cava de Guarda Superior.

Irónicamente era lo que Corpinnat había exigido durante años. Pero ya llegaba tarde y no había manera de parar el crecimiento de la marca, que ya cuenta con 22 bodegas.

“Corpinnat ha dejado de ser un proyecto emergente para convertirse en un modelo consolidado y de futuro: hemos pasado de 13 a 19 bodegas, aunque hoy ya somos 21, y hemos superado los 3 millones de botellas comercializadas y los 34 millones de euros de facturación”, aseguró el presidente, Pere Llopart, en una presentación reciente.

Juvé & Camps

De hecho, para Corpinnat, la incorporación a partir de este mes de abril de Juvé & Camps refuerza la masa crítica, notoriedad de marca y distribución, consolidando un polo premium claramente diferenciado de los espumosos de volumen.

La propia bodega ha reconocido que con esta decisión “reafirma su vocación de custodiar el origen Penedès con rigor, método y largas crianzas, respetando las variedades tradicionales y una viticultura sostenible”.

Vendimia en Juvé & Camps.

Vendimia en Juvé & Camps.

Pero la DO Cava le ha quitado hierro a esta salida asumiendo que había “dinamismo” en el sector.

También ha defendido su vocación integradora, en un momento en el que sabe que otras muchas bodegas podrían seguir los pasos de Juvé & Camps y recalar en Corpinnat.

En definitiva, este conflicto responde a una denominación diseñada en torno a un método (no un territorio), gobernada históricamente por los grandes del volumen, que fue incapaz de segmentar calidad y origen hasta que ya era tarde.

Y lo que empezó como una escisión de nueve productores que representaban menos del 1% del volumen se ha convertido en un rival de 22 bodegas que absorben progresivamente el capital simbólico y el prestigio del espumoso catalán.