Un avión de Iberia aterriza en el aeropuerto de Lisboa

Un avión de Iberia aterriza en el aeropuerto de Lisboa Rafael Marchante/Reuters

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IAG (Iberia) se blinda ante el 'brexit' limitando al 47,5% sus accionistas no comunitarios

La medida puede encontrarse con problemas entre las autoridades comunitarias ya que considera europeos a los británicos.

11 febrero, 2019 19:00

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IAG ha dado un paso firme para blindarse del 'brexit'. El consejo de administración del conglomerado que controla Iberia y British Airways ha decidido que va a establecer un máximo total permitido de acciones controladas por no comunitarios.

Según un comunicado de la compañía remitido a la CNMV, "a fecha 11 de febrero de 2019, el registro de acciones nominativas de IAG muestra que el nivel de propiedad del capital social de la Sociedad por parte de Personas No UE ha alcanzado el 47,5%".

IAG ha comunicado que fija el máximo permitido de acciones controladas por personas o entidades no comunitarias en el 47,5%. "Conforme a lo dispuesto en el artículo 11.8 de los estatutos sociales de la sociedad, tras la publicación de este anuncio no podrá tener lugar ninguna adquisición de acciones de IAG por parte de personas No EU. A este respecto, se hace constar que el consejo de administración no emitirá a personas No UE el certificado que haría efectivas dichas adquisiciones bajo los estatutos sociales".

Desde este momento cualquier acción de IAG adquirida por una persona no comunitaria tras la publicación de este anuncio será considerada por el consejo de administración de IAG como una "Acción Afectada y se le cursará la correspondiente notificación de afectación a la persona No UE adquirente".

Salvedad con los británicos

En el comunicado IAG hace una salvedad con las personas británicas. "Se hace constar que las Personas Británicas no son ni serán tratadas como Personas No EU y que, en consecuencia, no están ni estarán sujetas a las restricciones a la adquisición de acciones mencionadas en este anuncio, salvo que IAG notifique a los accionistas otra cosa".

Este elemento promete ser fuente de conflicto con las autoridades regulatorias comunitarias en caso de que, finalmente, no se llegue a un acuerdo con el Gobierno británico para la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

En el caso de que no se llegue a un acuerdo parece complicado que las autoridades comunitarias consideren que las acciones controladas por británicos dentro de los cánones que valoran para considerar una empresa europea.