La última Conferencia de Presidente celebrada en España, en Barcelona.

La última Conferencia de Presidente celebrada en España, en Barcelona. Kike Rincón / Europa Press

Macroeconomía

El déficit estructural de las CCAA cae gracias al bloqueo político y presupuestario que sufren los gobiernos regionales

Un análisis de Fedea analiza la evolución de los números rojos de las regiones.

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Las claves

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El déficit estructural de las comunidades autónomas cayó del 1% al 0,6% del PIB en 2025, según Fedea.

La reducción del déficit se atribuye al bloqueo político y a las prórrogas presupuestarias en la mitad de las regiones.

Las mayores tasas de déficit se concentran en Comunidad Valenciana, Cataluña y Murcia, mientras que Navarra, Cantabria y Castilla-La Mancha registran superávits.

Fedea advierte que el contexto actual dificulta la reducción de la deuda y limita el margen fiscal para futuras crisis.

La falta de presupuestos no ha sido un problema (relativo) únicamente para el Estado central. La mitad de las comunidades autónomas ha estado en prórroga presupuestaria en el último año. Y curiosamente, ese es uno de los motivos para que su déficit público estructural (sus números rojos) se redujera en 2025.

Así lo indican los cálculos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). En su último informe, el ente apunta a que el déficit estructural que sufren las regiones mejoró sustancialmente en 2025. Pasó de un 1% del PIB a un 0,6%. Es decir, una notable reducción de cuatro décimas del PIB.

¿A qué se debe este descenso? Hay varios ingredientes, según indica Fedea, entre ellos las propias prórrogas presupuestarias con las que empezaron el año siete comunidades autónomas. "Y cuatro de ellas se mantuvieron durante todo el año en idéntica situación", apunta el texto.

Fedea indica que estas situaciones ejercen un "efecto contractivo" en las medidas de gasto que ejecutan las regiones. Sobre todo porque la paralización presupuestaria y política les impide adoptarlas.

Algo a lo que se suman otros factores, como que el año pasado se frenaron las rebajas tributarias que algunos territorios habían emprendido en 2024.

A eso hay que sumar que en 2024 se celebraron comicios en Galicia, País Vasco y Cataluña. El texto sugiere que esto causó un gasto público autonómico por encima de lo habitual. En cambio, en 2025 se celebraron elecciones sólo en Extremadura.

Cómo no, en este cóctel también entran las entregas a cuenta, que el año pasado fueron expansivas de acuerdo con los incrementos tributarios que ya había previsto.

En sus cálculos para calcular el déficit fiscal estructural, el think tank ha eliminado el efecto del ciclo económico y las operaciones no recurrentes sobre las finanzas públicas autonómicas.

El resultado es el citado 0,6% del PIB de déficit. Pese a ser una reducción respecto a 2024, no se trata de una situación positiva.

"Es de esperar que en los próximos años las tasas de crecimiento de los ingresos públicos se moderen sustancialmente, en consonancia con el crecimiento de la economía", indica el texto.

En cambio, el gasto público se acelerará. "Las presiones que ejercerán el envejecimiento de la población y nuevos retos como el cambio climático o la transición digital serán indudables", avisa Fedea. "Y en una perspectiva comparada, autonomías como Comunidad Valenciana, Cataluña y Región de Murcia llevan años con cifras de déficit enquistadas y sin sólidas perspectivas de mejora".

Incompatible

Este contexto es "incompatible con la necesaria reducción del endeudamiento a la que se enfrentan la mayoría de las comunidades autónomas. Sobre todo, cuando aspiran a financiarse de manera ortodoxa en los mercados de capitales".

Además, tampoco "les garantiza el suficiente margen fiscal" para afrontar medidas ante futuras crisis económicas.

Las mayores cotas de déficit son las de la Comunidad Valenciana (-1% del PIB), Cataluña (-1,5% del PIB) y Región de Murcia (-1,3% del PIB).

Por el contrario, tres regiones presentan superávits estructurales: Cantabria (del 0,4% del PIB), Castilla-La Mancha (del 0,2% del PIB) y, sobre todo, Navarra (con un notable 1,9% del PIB).