Trabajadores en una empresa logística en Zaragoza.

Trabajadores en una empresa logística en Zaragoza. Efe

Macroeconomía

La OCDE avisa: el sueldo bruto de los españoles sube pero los impuestos se comen la mejora y restan poder adquisitivo

Nuestro país se coloca en el décimo puesto de los 38 países de la organización con mayor carga fiscal sobre el trabajo.

Más información: La OCDE aconseja a España reformar el subsidio de desempleo para evitar que sea "una transición a la jubilación"

L. Piedehierro
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Las claves

Las claves

El salario bruto medio en España subió un 1,2% en 2025, pero el aumento de impuestos ha hecho que los trabajadores pierdan poder adquisitivo.

Los españoles solteros y sin hijos destinan el 41,4% de su salario bruto a impuestos y cotizaciones, superando la media de la OCDE, que es del 35,1%.

España se sitúa entre los diez países de la OCDE con mayor carga fiscal sobre el trabajo y la subida del IRPF fue mayor que en la mayoría de países desarrollados.

La OCDE recomienda a España desplazar la carga fiscal hacia el IVA y los impuestos medioambientales para incentivar el empleo y reducir la presión sobre los salarios.

A pesar de que el salario bruto medio en España experimentó un crecimiento real del 1,2% en 2025 (alcanzando los 32.678 euros una vez descontada la inflación), los trabajadores españoles han perdido poder adquisitivo.

El motivo es que el tipo impositivo medio personal aumentó un 1,5%, absorbiendo por completo esta mejora salarial y situando a España entre la decena de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) donde el ingreso real después de impuestos cayó respecto a 2024.

Así se desprende del informe anual Taxing Wages publicado por la OCDE. El estudio revela que los españoles solteros y sin hijos destinan ya el 41,4% de su salario bruto al pago de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social.

Esta cuña fiscal supera con creces la media de los países desarrollados, que se sitúa en el 35,1%.

Con estas cifras, España se coloca en el décimo puesto de los 38 países de la organización con mayor carga fiscal sobre el trabajo.

La carga tributaria en España no sólo es alta, sino que sigue ampliándose a un ritmo superior al de su entorno. Mientras que en la media de la OCDE la carga fiscal sobre los costes laborales se incrementó 0,15 puntos porcentuales respecto a 2024, en España el aumento fue del doble, con 0,31 puntos adicionales.

Al desglosar este encarecimiento, el organismo constata que la mayor subida se dio en el impuesto sobre la renta (IRPF), que sumó 0,25 puntos porcentuales en España, frente a un descenso medio del 0,01% en el resto de la OCDE.

A su vez, las cotizaciones abonadas por el empleador subieron 0,05 puntos (frente a los 0,15 de media de la organización), mientras que las cotizaciones a cargo del trabajador se mantuvieron estables.

Esto deja un escenario donde las empresas españolas asumen un peso excepcional: las cotizaciones pagadas por los empleadores alcanzan el 23,4% de los costes laborales, casi diez puntos por encima de la media de la OCDE (13,5%).

De hecho, España está en el grupo de nueve países donde el empleador asume más del 20%.

Por su parte, los trabajadores abonan un 5% directo en cotizaciones (la media internacional es 8,1%) y soportan un peso del IRPF del 13,1% (ligeramente inferior al 13,4% de la OCDE). En términos absolutos, el coste laboral medio en España se situó en 75.101 dólares (63.800 euros).

Aviso a España

La OCDE matiza que estos indicadores ofrecen una visión parcial porque no contabilizan políticas gubernamentales "no estándar" –como ayudas para reducir el coste de bienes básicos, salud o educación– que pueden compensar en parte la merma en el poder adquisitivo.

A pesar de esta salvedad, el think tank de las economías avanzadas fue contundente con la situación española.

A principios de abril, el organismo ya advirtió a España de que su actual sistema tributario impone una elevada carga al trabajo que desincentiva tanto la búsqueda de empleo como la creación de nuevos puestos laborales.

Para aliviar esta situación, la OCDE ha recomendado al país desplazar la tributación hacia fórmulas "menos distorsionadoras", apostando por el IVA y los gravámenes medioambientales, así como reducir gradualmente las prestaciones para reforzar los incentivos laborales de la población.

Ranking de 'la cuña fiscal'

En la comparativa global, Bélgica encabeza la tabla con la cuña fiscal más alta del mundo desarrollado. A sus trabajadores se les retiene el 52,5% del sueldo bruto, siendo los únicos que transfieren a la Administración una suma mayor de la que reciben en neto.

Le siguen en presión fiscal Alemania (49,3%), Francia (47,2%), Austria (47,1%), Italia (45,8%) y Eslovenia (45,3%).

En el extremo opuesto, el país con la menor mordida fiscal en 2025 fue Colombia (0%).

Le sigue Chile (7,5%), Nueva Zelanda (20,8%) y México (21,7%).

Cotas históricas en la OCDE

El análisis advierte que la presión fiscal sobre el empleo está alcanzando cotas históricas a nivel global tras la pandemia. En 2025, la carga impositiva promedio para el trabajador soltero sin hijos de la OCDE tocó su nivel más alto desde 2016.

Del mismo modo, para todos los hogares (salvo el monoparental con dos hijos), la cuña fiscal alcanzó su nivel más alto al menos desde el año 2018.

Este repunte generalizado se registró en 24 de los 38 países de la organización, destacando las subidas de Israel, Alemania, Estonia y, sobre todo, del Reino Unido, con un aumento de 2,45 puntos porcentuales.

Por el contrario, la brecha impositiva solo disminuyó en 11 países, liderados por Australia (-1,67 puntos), Letonia (-1,44) e Italia (-1,21), reducciones motivadas principalmente por una bajada del impuesto sobre la renta personal.

A nivel general, el informe documenta que, aunque en 2025 el salario medio subió en 35 países en términos reales, los ingresos netos de los trabajadores solo lograron aumentar en 28.